Parece habitual hablar luego pensar. Muchas veces frentes a datos duros, reaccionamos y no respondemos. La reacción puede ser verbalmente violenta, muchas veces  físicamente violenta. No somos naturalmente confiables. Recuerdo cuando fue la terrible guerra civil en Ruanda, jóvenes sacerdotes salesianos volvían amargados porque descubrieron que su religión fue solo una pátina frágil sobre hábitos y tradiciones que afloraron duramente en esa guerra civil.

Cuando el enemigo es fácilmente detectado las cosas tiene otro matiz, pero frente al nacionalsocialismo en Alemania muchos tenían la vista puesta en el comunismo y el teólogo protestante suizo, Karl Barth llamó la atención sobre lo que estaba cerca y muchos sabiondos no lo veían. El gran peligro era Hitler.

Aunque no lo voy a tocar se inicia una acción mediática sobre algunos países de Suramérica en el tema libertad de prensa, de expresión. Véase El País de Madrid del 16 de febrero 2012. El brazo de hierro del poder financiero prepara esta nueva etapa del capitalismo de mercado y nos lleva, solo si somos perspicaces, a no reaccionar con las cantinelas habituales que tiene cansados a muchos porque revela poco vuelo. Si digo tonterías en una conversación de café será un momentos de sonrisas de los amigos, pero dichas en un medio o en Internet es una triste exposición gratuita. Desgraciadamente hay demasiada. En dramática se distingue muy bien entre acción y movimiento. Los western italianos nos mostraban mesas, sillas, botellas volando entre golpes y balazos, persecuciones a caballo y la publicidad decía, que era una película de acción, pero era puro movimiento, la acción dramática, ausente.

Nuestras sociedades se mueven a golpes de movimientos y palabrería sin destino. Como quien escribe en algún lugar no lee a otros ni siquiera hay comunidad de comunicación para planificar en consenso una acción racional, responsable, y sobre todo fructífera porque las mayorías están a la deriva o como en España le dan al gobierno el máximo apoyo creyendo que allí está la respuesta. Para Ignacio Sotelo, sociólogo español, nunca hubo Estado de Bienestar en el país y que el PP y el PSOE son parte del mismo sistema con auto escenificaciones diferentes. La acción dramatúrgica busca seducir a un público para sus propias fines y el lenguaje se funcionaliza a ese propósito. No sería nada sorpresivo que el PP gane Andalucía a pesar de todos los anuncios y frente al discurso caza bobos de pequeños grupos de izquierda que no logran aterrizar en el corazón del ciudadano y actúan a puro movimiento.

El cambio de actitud viene del hogar, la escuela, del lugar de trabajo, de una comprensión de la historia crítica, de vaciar de sentido imaginarios que no se sostienen en el mundo fáctico. En Chile se hizo el intento de eliminar la designación de dictadura del gobierno de Pinochet que al mismo tiempo fue un  golpe de Estado   cívico militar y dictadura cívico militar. Incluso hay una Universidad Diego Portales, un personaje siniestro del siglo XIX, bajo una lectura arbitraria de su gestión política. ¿Es posible que alguien piense que con unas cuantas frases para el bronce la gente pensará y participará de otro modo?

Creo que vale la pena converger en una dirección compartida, de modo que podamos confiar en organizaciones, no con dirigentes elegidos entre gallos y medianoche, que nos haga creer que buscamos lo mismo, sociedades justas que no permitan que el dinero sea el único motor, también la ética y la solidaridad con justicia. Para eso hacen falta más huevos y menos verborragia.

Walter Dennis Muñoz es periodista – www.facebook.com/walterdennism