Para no ser política, como machacona y rudimentariamente plantea desde hace dos semanas, Isabel Miranda Torres logró un éxito mayúsculo que ni millones de ciudadanos materializaron en la longeva y contradictoria transición a la democracia: romper la partidocracia.
 
Para mayor precisión transcribo su respuesta a Kenya Ramírez (Excelsior, 1-II-12): “Claro que gana la ciudadanía, hoy por hoy el PAN ya tuvo que abrir el 50%  de sus candidaturas a los ciudadanos, eso nunca se había visto en la historia del PAN. Nunca se había visto en los partidos con un porcentaje así, hoy el PRI se empieza a abrir a esta posibilidad después de que yo he lanzado este reto al PRD y al PRI  yo creo que en eso ya ganó la ciudadanía. Se rompió la partidocracia”.
 
Doña Isabel no tiene mucha claridad en lo que afirma. O bien aprende demasiado rápido de las tradicionales y desacreditadas prácticas de buena parte de los políticos profesionales que tanto crítica, como colocarse en el epicentro de los sucesos y sobredimensionar su papel en la compleja y diversa vida política. Por cierto, el principal y más influyente político de México se llama Felipe Calderón y es el autor intelectual de la candidatura de Miranda Torres a la titularidad del Gobierno del Distrito Federal.
 
El importante papel maternal y/o cívico de la popular y respetada “señora Wallace” –circunstancia conservadora que habrá de superar pronto, pues no aparecerá así en la boleta, es inconcebible sin los buenos auspicios de Los Pinos que para hacer a un lado a las organizaciones civiles de derechos humanos críticas de la estrategia del general de cinco estrellas, en particular el uso inconstitucional de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, optó por ella, la impugnada María Elena Morera y el empresario Alejandro Martí. Es público que como “ciudadana” era invitada permanente de Calderón a cuanta reunión anticrimen organizado realizó y la única que podía criticar y exigir cuentas a los gobernadores no panistas.
 
La Premio de Derechos Humanos 2010 y cabeza de la asociación civil Alto al Secuestro, tras jugar un papel protagónico en la localización y captura de los secuestradores de su primogénito, muestra también que no olvida, que las cuentas del pasado se definirán en el presente electoral, porque Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Encinas le “prometieron hacer algo por el secuestro de mi hijo y no lo hicieron”.
 
Lo más significativo de la candidatura de Miranda como persona, es si la ciudadanía perderá una tenaz activista social, porque ella, aunque ya “me vi sentada” en el Palacio del Ayuntamiento, no ganará en la medida que no  existen los milagros en la puja por el voto, pese a que porcentualmente rebasó a Beatriz Paredes en un primer momento y ahora están parejas.
Mas el discurso político de Isabel Miranda y que con poca fortuna presenta como ciudadano –“Tiene respuestas para todo, difícilmente guarda silencio ante un cuestionamiento”, dice la reportera Kenya, obedece a la convicción de sus asesores de que el 1de julio se juega demasiado, la posibilidad de que el tricolor se lleve “carro completo”, sin advertir que los tiempos políticos no dan para tal cosa y no es remoto que lo confundan con la búsqueda de la mayoría, objetivo legítimo y democrático.
 
Si “el carro completo” es el gran objetivo del priísmo encabezado por Enrique Peña Nieto, en tal caso la vía en construcción no es la idónea para  una ciudadanía participativa, demandante, informada y tolerante, con todo y que al decir de la candidata panista “el 51 por ciento no quiere seguir siendo gobernado por el PRD. Yo represento la  novedad y la frescura de lo que queremos los ciudadanos, la esperanza de que las cosas cambien”.
 
Utopía 1072
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