Por tomar más Coca Cola, suben el precio de esta bebida. El año 2011, las bolivianas y los bolivianos, tomamos 12,2 % más que en 2010. Nos dirán que hemos tomado más de todas las bebidas, incluyendo cerveza y otros alcoholes, pero eso no justifica el alza de precios. Al contrario. Cuando le compramos más a nuestra casera, en el mercado, nos da una yapa. En el mercado capitalista, la cosa es al revés: la yapa debemos darla nosotros a la empresa.
 
Veamos los datos: en Bolivia, se consumió algo más de 100 millones de cajas de los refrescos que vende la embotelladora de Coca Cola. Para conocimiento de todos, además de esa bebida, venden Fanta, Sprite, Simba, Fresca, Taí, Mineragua y Agua Vital. Cada caja tiene 12 botellas de 2 litros. Eso significa 2.400 millones de litros que, en más del 95% de contenido, es agua que se extrae de los manantiales y otras cuencas hídricas de Bolivia. Cada uno de los 10 millones de personas que habitamos este país, contando a los bebés recién nacidos, tomaron, el año pasado, un promedio de 240 litros de refrescos producidos por la embotelladora Coca Cola. Lo menos que podrían hacer sería regalar una botella de 2 litros a quien lo pida, al menos una vez al año.
 
Más allá de las chanzas, no parece haber ninguna razón para ese aumento de precios. Hizo bien, el Viceministro de Defensa del Consumidor, en salir al paso de esta arbitrariedad. Cierto que no se trata de un producto esencial de los hogares, pero afectará el precio de otras bebidas y terminará afectando la economía de los hogares. El gobierno debe tomar una determinación inmediata. Mucho más, cuando los representantes de la empresa evitan dar una explicación al respecto.
 
Aunque prefieran mantenerse en silencio, podemos hacer análisis a partir de datos conocidos. Hasta el año pasado, los productos de Coca Cola, que incluyen gaseosas, zumos y hasta lácteos, fueron consumidos a un promedio 1.700 millones de litros diarios en todo el mundo. Los directivos de la empresa anunciaron que, su proyección para el año 2020 es duplicar sus ganancias que, en 2010, alcanzaron la cifra nada despreciable de 100 mil millones de dólares. ¿Sabe cuánto es eso? Nueve veces el total de las reservas internacionales que tiene Bolivia. En cuanto a niveles de consumo, están por debajo de los que tuvieron en nuestro país: sólo 87 litros anuales por persona, tres veces menos.
 
Debe haber una modificación en el régimen tributario. Las empresas que fabrican bebidas gaseosas, refrescos y aguas, debieran pagar una regalía al explotar un recurso natural no renovable. El agua no es renovable, como lo está demostrando el deshielo de los polos y, en cuanto a Bolivia, el que está ocurriendo en nevados como el Chacaltaya, el Illimani y otros. El código tributario que impuso Paz Estenssoro, pocos meses después del 21060, sigue vigente, con la serie de liberalidades y beneficios otorgados a las empresas que explotan los recursos del país. Coca Cola y sus similares, pagan los impuestos que corresponden a una fábrica textil, metálica o plástica. Los proveedores de materia prima de éstas, ya pagaron regalías. En el caso del agua, no es así. Por lo tanto, debe aplicarse el concepto de regalía, por explotación de un recurso no renovable.
A nivel internacional, esta empresa se defiende con obras de reforestación, con servicios de agua potable a los barrios que carecen de agua corriente y otras actividades por el estilo. En Bolivia, ¿qué hacen? Absolutamente nada, porque nadie se ha preocupado de exigir el resarcimiento que debe dar al país. ¿Se ha calculado el costo de producción de estas bebidas? Seguramente es inferior al costo de la propaganda que, en todos los medios de comunicación, incitan al consumo de la bebida. Es obligatorio que, una parte importante de esas ganancias, excesivas según todos los parámetros del mercado, contribuyan al desarrollo del país. De paso, aunque parezca irónico, mayores ingresos en el pueblo, seguramente aumentarán las ventas de la embotelladora.
 

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