El profesor peruano Raúl Porras Barrenechea[1] se refirió a la famosa estrofa del poeta José Santos Chocano como “altisonante” la cual estigmatizó al Perú virreinal como el paraíso henchido de codiciados metales. Decía el poeta: “¡Vale un Perú! Y el oro corrió como una onda ¡Vale un Perú! Y las naves lleváronse el metal; pero quedó esta frase, magnífica y redonda, como una resonante medalla colonial”. Este ideal del Perú del investigador Antonio Raimondi aquel “mendigo sentado en un banco de oro” – quiérase o no – es signo de división, caos y muerte. ¿Quiénes insisten ciegamente en perseguir la fiebre del Dorado sin darse cuenta que vamos camino a la destrucción? ¿Es que realmente las ganancias de la minería valen el deterioro biológico irreversible de Cajamarca, la eliminación de 4 lagunas naturales y la contaminación cancerígena de personas, aguas y suelos?
 
Coincidimos con el doctor Helmer Huerta cuando en su artículo – citado por el diario peruano El Comercio – “El oro de su anillo y la salud pública” señala: Lejos de encontrar preciados metales, como el oro y la plata, a la superficie de la tierra o de los ríos: “En la actualidad, el oro se encuentra como un polvillo invisible, escondido y mezclado con muchos otros minerales en la tierra”.[2] Otrora el siglo XVI cuando los invasores europeos se arrodillaron ante el esplendor aurífero de ciudades que imponentes se alzaban en medio de nubes y montañas. El problema no es la minería, sino que ésta se situé valorativamente sobre la integridad de la vida humana y la naturaleza en su conjunto.
 
Porras Barrenechea vio en la dualidad vital y mortal del preciado metal la clave de la interpretación en problemas mineros como los acaecidos en la región de Cajamarca frente al proyecto Conga de la corporación Yanacocha: “En el Cusco se cumple también el doble sino del oro que purifica y salva, pero que, a la vez, precipita el ritmo del tiempo, acorta el placer y la efusión de la vida y acelera el momento de la catástrofe liberadora. La canción del oro relaja las fuerzas vitales del Incario y enerva su energía guerrera. Rompe también la solidaridad social, porque el goce del oro, siempre esquivo, constriñe a crear restricciones y diferencias jerarquizantes. El oro, que fue, en los primeros tiempos, atributo mítico y divino de los incas y de los homenajes al Sol, se convierte en un privilegio de la casta militar y sacerdotal. El oro es requisado celosamente por el Estado, como perteneciente al inca y al Sol, y Túpac Yupanqui ordena prender a los mercaderes que traían oro, plata o piedras preciosas y otras cosas exquisitas, para inquirir de dónde las habían sacado y descubrir así grandísima cantidad de minas de oro y plata”.
 
Pareciera que el rescate del Inca Atahualpa, aquellas cantidades extraordinarias de oro y plata que colmaron aquellas habitaciones, sigue siendo el método infame que persigue ideologías mercantiles a las cuales solo les sigue interesando extraer los recursos naturales a pesar de los irreversibles daños que esto origina a miles de personas y su medio habitad. Hace quinientos años el pueblo de Cajamarca aprendió a desconfiar del poder foráneo cuando se dio cuenta de la mentira del invasor. Atahualpa después de haber llenado una habitación con oro y dos con plata, fue asesinado a garrote. El jefe de la expedición española Francisco Pizarro recibió – según el acta de rescate – 5,720 kilogramos de oro (más de 5 toneladas) y 11 toneladas de plata. Si hacemos la conversión según la bolsa en New York que cotiza a US$1728.50 (la onza) el valor de las cinco toneladas ascenderían a US$304’767,014.4. Las 11 toneladas de plata equivaldría US$12’358,231.886 cotizándolo a US$31.85 por onza, haciendo un total de US$ 317’125,246.286. Casi medio billón de dólares sin incluir impuestos y lo obtenido por medio del sistemático saqueo.
 
La lógica colonizadora de los siglos XV y XVI fue selectiva en la medida que elegían puntos geopolíticos que estratégicamente rindieran dividendos a sus arcas financieras. La comercialización de productos tradicionales, tierras, animales y esclavos eran los rubros de inversión en la época. En pleno siglo XXI la lógica neocolonizadora – refinada por exigencia de la jurisprudencia moderna – continúa siendo selectiva en su avara persecución de tierras fértiles de recursos. Indudablemente los recursos minerales son básicos para el desarrollo de nuestra sociedad y esa necesidad no está en discusión. El problema de fondo es el alto costo perjudicial al cual se sigue sometiendo a los diferentes ecosistemas involucrados en las zonas extractivas y los daños fisio-orgánicos irreversibles que violentan a miles de personas como en las zonas de alto conflicto minero en el Perú. Hacemos eco de lo sostenido por el congresista Javier Diez Canseco: “No se trata de prohibir la minería, privándonos de recursos indispensables, sino de regular su funcionamiento y redistribuir beneficios. Respetar el manejo de aguas, cuencas y fuentes de origen, el medio ambiente y los requerimientos de la población”. [3]
 
Según el IX Informe de Conflictos Mineros en el Perú, llevado adelante por tres organizaciones no gubernamentales relacionados con el tema ambiental: Fedepaz, Grufides y CooperAcción informaron que son – al mes de noviembre de 2011 – 25 millones de hectáreas concesionadas a corporaciones mineras extranjeras. [4] Este histórico negocio antes que depredarse su valor – no renovable – se incrementa. El Ministerio de Energía y Minas del Perú informó que la inversión minera se incrementó en un 67% entre enero y septiembre de 2011. Si tan prospero y creciente incremento de las inversiones se pueden comprobar ¿Entonces por qué a Octubre de 2011 se han registrado 227 conflictos sociales, de los cuales 127 son de carácter socio-ambiental según la Defensoría del Pueblo?[5]
 
Buenaventura, Newmont Mining y el Banco Mundial (BM) en Cajamarca. El tan cuestionado proyecto Conga ligado a la minera Yanacocha ubicado en Cajamarca, al norte del Perú, forma parte de una sociedad corporativa constituida por tres transnacionales en donde el mayor accionariado se encuentra en manos de capital norteamericano: Newmont Mining Corporation (51.35%) con sede en Denver, EEUU; Cía. de Minas Buenaventura (43.65%), compañía peruana y la International Finance Corporation(IFC) (5%). Este minoritario miembro de la sociedad minera es nada más ni nada menos que la Corporación Financiera Internacional (IFC)- Grupo del Banco Mundial los cuales tienen como slogan en su portal “Reducimos la pobreza para mejorar la calidad de vida”. Cabe resaltar que para merecer contar con los servicios financieros del Grupo del Banco Mundial se deben reunir tres exigencias: 1. Ser miembro del Banco Mundial bajo la nominación del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF); 2. Haber suscrito el Convenio Constitutivo de la IFC y 3. Haber depositado en la Secretaría del Grupo del Banco Mundial un instrumento de aceptación del Convenio Constitutivo de la IFC.
La IFC, dedicada a la extracción de petróleo, gas y minerales (oro, plata, cobre, etc.) forma parte de la Naciones Unidas junto al Fondo Monetario Internacional (FMI) y demás instituciones con presencia en el Perú. Cuando señalan que el proyecto Conga es la extensión de Yanacocha asumimos que estamos hablando de las corporaciones antes mencionadas y no solo del peruano Roque Benavides presidente ejecutivo de Buenaventura. En el portal del Banco Mundial en su sección “Making Gold Mining a Force for Development”[6]señala una serie de afirmaciones que muy bien podrían formar parte de los diferentes editoriales periodísticos a favor del proyecto Conga, como de los diferentes mensajes sostenidos por autoridades del gobierno de turno y de los partidos – supuestamente – de oposición que contra viento y marea defienden el proyecto minero de espaldas a las demandas de las comunidades de Cajamarca quienes serían las principales perjudicadas con el tema de la contaminación de las aguas. Aquí algunas de las afirmaciones: “Extraction of the precious metal can create jobs, directly and indirectly, while also financing improved health and education services, and critical infrastructure such as roads, water and electricity. That’s the overall conclusion of three reports on gold mining in Ghana, Tanzania, and Peru”. Siempre el discurso ha sido el mismo: la minería es Fuente de creación de trabajo, salud, educación, carreteras, agua y electricidad.[7]
 
Fiel a la filosofía del Banco Mundial y ante el rechazo de las comunidades cajamarquinas del majestuoso proyecto minero Conga, Fritz Du Bois, director del conservador diario Perú 21, sostuvo: “al rechazar el acuerdo con el Gobierno les están negando a los habitantes de la región la posibilidad de que se mejore –a su satisfacción– un proyecto minero que, aparte de empleo, les debería dejar miles de millones de soles en impuestos. Además, cerraron la puerta a la oportunidad de acordar con el Gobierno Central un plan de desarrollo regional que incluya inversión tanto en infraestructura vial como en el aspecto social”.[8] Por lo visto la deteriorada imagen del Estado y la desacreditada reputación de las corporaciones mineras podrían haber activado el subconsciente colectivo de un pueblo que otrora sufrió del engaño, el saqueo y asesinato de aquellos que le ofrecieron a Dios en cambio del oro.
 
Negociaciones de Conga: Nueva versión del rescate de Cajamarca. Para la fecha de la asunción de Ollanta Humala como flamante presidente de la República del Perú, ya era anunciado la aprobación del proyecto denominado “oro y cobre Minas Conga” el cual invertiría US$ 4.800 millones de dólares. El presidente ejecutivo de Buenaventura Roque Benavides, uno de los principales patrocinadores de candidatos y partidos política de la derecha peruana, celebraba la negociación con el Estado peruano sin tomar en cuenta que la impuesta invisibilidad de las comunidades de Cajamarca – ignoradas en toda toma de decisión –darían un vuelco completo a la lógica de empoderamiento corporativo-estatal. Las proyecciones estimaban que el proyecto minero Conga-Yanacocha produciría comercialmente entre 580.000 y 680.000 millones de onzas de oro en sus primeros 5 años. En el mismo período las estimaciones arrojaron entre 155 y 235 millones de libras de onzas de cobre en el mismo período. [9]Riquezas minerales que superan los recursos auríferos incautados como botines de guerra a Libia lo cual asciende – según el Banco Mundial Internacional – a 144 toneladas, un equivalente a US$ 6 mil millones de dólares.
 
Entonces, ¿cuáles serían las razones de fondo para que el congresista – de las filas oficialistas – Javier Diez Canseco se oponga a la eliminación de las tres lagunas ubicadas en los puntos más altos de la zona las cuales pretendían convertir en botaderos (basureros) de los residuos de la explotación minera de Conga y al uso de cianuro y mercurio?
 
El precio del oro: cianuro y basura. El proyecto Conga eliminaría lagunas de la región, las mineras se crearían en las denominadas cabezas de cuencas, así como cuatro lagunas, acuíferos altoandinos, canales y humedales, y sus respectivos ecosistemas. Investigaciones señalan que para obtener el suficiente en oro como para fabricar un aro es necesario procesar 2,800 kilos (2,8 toneladas) de tierra y minerales. Una vez extraída la tierra se la procesa mediante la técnica conocida como lixiviación en donde se aplica el cianuro en búsqueda de la obtención del preciado mineral. En este proceso depurativo llamado lixiviación se utiliza un promedio de 300,000 m3 de agua por día y los residuos tóxicos son depositados en enormes piscinas llamadas diques de cola donde se mantienen los fangos cianurados y roca molida. Estos reservorios de basura tóxica (relaves) cuando se quiebran liberan desechos letales contaminando todo lo que encuentra a su paso. Son los diversos residuos tóxicos que ponen en riesgo los ecosistemas como polvo, gases, residuos líquidos o sólidos, así como minerales carcinogénicos. Experiencias tenemos en Perú en donde ecosistemas integrales han sido aniquiladas como el caso de la Oroya, en la zona central, bajo la arbitraria gestión de la empresa estadounidense Renco Group, Inc. y su filial Doe Run Perú SRL una de las más grandes compañías mineras contaminadoras del planeta. Dicho sea de paso, la compañía minera estadounidense Doe Run ha entablado un juicio contra el Estado peruano basándose en el Tratado de Libre Comercio pactado entre EEUU y Perú. [10]
 
La lógica imperial depreda, no defiende la vida. La razón instrumentalista de la lógica liberal rompe con cualquier tipo de sensibilidad que facilita al ser humano optar por aquello que le conviene y no por aquello que lo autodestruye. Desde la perspectiva de la minera Yanacocha y del empresario peruano Roque Benavides (accionista de Yanacocha y propietario de Conga) no interesa que 4 lagunas – o “lagunitas” como las llamó un columnista peruano – secadas por completo. Lo que interesa es que ingrese dinero al país. Seguro que la minería es la primera actividad económica del Perú y debería continuar siéndolo por mucho tiempo. El problema es el daño que origina el irresponsable desarrollo de la misma. Cuando uno se encuentra fuera de la región perjudicada no tiene en claro la dimensión del peligro lo cual impulsó a cientos de cajamarquinos a las calles a exigir al gobierno central la paralización del proyecto Conga-Yanacocha.
 
Se sostiene que la laguna donde se encuentra oro es la conocida como Perol y las otras 3 lagunas que constan dentro del proyecto servirían de reservorio de residuos tóxicos, “hablando en plata” serían los 3 basurales de Conga. Pero, veamos que importantes ecosistemas existen en los alrededores del proyecto. Son un total de 40 lagunas en un área de 65 hectáreas y más de 100 hectáreas de bofedales o humedales. Entre estas lagunas, las más importantes son: Laguna Perol (17 héctáreas), Laguna Mamacocha (20 hectáreas), Laguna Chailhuagón (9 hectáreas), Laguna Azul (7 hectáreas), Laguna Cortada (4 hectáreas), Laguna Negra (4 hectáreas), Laguna Seca (2 hectáreas), Laguna Mala (1 hectárea), Laguna Chica (1 hectárea).Como señala el blog “Punto de vista y Propuesta”:Estas lagunas escurren sus aguas a las partes bajas de las cuencas de los ríos: Río Sendamal – la Llanga (Provincia de Celendín), Río Chonta (Provincia de Cajamarca), Río Llaucano (Provincia de Hualgayoc – Bambamarca); que representa casi la 4 parte de la región de Cajamarca. Solo en inmediaciones del Proyecto, éstas dan vida a más de 300,000 habitantes en los 682 manantiales, 102 captaciones de agua para consumo humano directo y sin ningún tratamiento (clarificación; ionización etc.), 18 canales de riego para actividades agrícolas”. [11]
 
Resumiendo; preguntándonos. Pero, en Cajamarca no solo son lagunas o ríos los que son vulnerables a depredación. Estamos hablando de 200,000 habitantes, así como recursos de flora y fauna que – sin lugar a dudas – padecerían secuelas destructivas irreversibles. Según las estimaciones en un promedio de 20 años se habría acabado con los recursos naturales en la zona de Cajamarca. Miles de millones de onzas de oro hubiese seguido siendo extraídas y llevadas en bruto al extranjero en donde serán procesadas y comercializadas en sumas exorbitantes muy lejos de las “regalías” y migajas que obtendría el Perú. Al final la triste experiencia de Potosí en Bolivia del siglo XVI sería una historia que se repite hasta el día de hoy. No sería extraño que hoy en día con tanto oro, plata y demás minerales extraídos de las entrañas de los países del hemisferio Sur se construyan majestuosos puentes interoceánicos como lo señaló Eduardo Galeano: “Algunos escritores bolivianos, inflamados de excesivo entusiasmo, afirman que en tres siglos España recibió suficiente metal de Potosí como para tender un puente de plata desde la cumbre del cerro hasta la puerta del palacio real al otro lado del océano”. [12]
 
La minería a cielo abierto están siendo prohibidas en diferentes puntos del planeta: en EEUU, Colorado, Wisconsin, Montana; República Checa, Alemania, Costa Rica, Grecia y en Argentina en zonas como Mendoza, Río Negro, Tucumán, La Pampa, San Luis y Córdova. Las tensiones entre desarrollo industrial y protección del medio ambiente es un asunto que ya no es materia de discusión solo de especialistas, de representantes del Estado o de las corporaciones mineras. Es la sociedad organizada quien día a día está participando – sino en la toma de decisiones – en la urgente incidencia política que se necesita para que se reviertan decisiones. Como en el caso de Conga, que de haber progresado pondrían en serio riesgo la vida de miles de personas y del ecosistema en su conjunto.
 
Cuanta decepción y dolor concentra la memoria histórica de los pueblos despreciablemente invadidos. Para que la lógica imperial llegara a entender la vida desde la perspectiva de los pueblos expoliados por siglos tendría que negar su naturaleza imperial asumiendo una nueva identidad. No puede pretender el gobierno de Ollanta Humala cerrar – en tres meses – heridas históricas provenientes del saqueo, el abuso y la violencia indiscriminada hasta el día de hoy. El proyecto Conga fue aceptado sin consulta previa a las comunidades, el proyecto de la Ley de Consulta Previa estaría listo para el 22 de enero de 2012,[13] ¿Y, mientras tanto qué medidas se tomarán para no seguir violentado el derecho de los pueblos en el Perú?
 
Hacemos eco a continuación de una serie de preguntas planteadas por el periodista Guillermo Giacosa[14] las cuales plantearíamos al Estado peruano, a las empresas privadas, y a la comunidad peruana en general. Las comunidades podrían abrir un nuevo capítulo en la historia de la industria minera en el Perú donde no llegue a existir toma de decisiones que se realicen a espaldas de la sociedad en general, en donde la lejanía de las residencias no sea motivo de estúpida indiferencia y mezquindades editorialistas que ofenden identidades culturales de contextos totalmente diferentes al capitalino limeño.
 
Giacosa pregunta: “¿Cuál debe ser el rol del Estado como titular del dominio sobre los recursos naturales? ¿Qué condiciones ambientales y sociales mínimas debiera el Estado imponer a las inversiones y cómo hacerlas exigibles? ¿Cómo podemos eliminar la conflictividad que genera la relación entre derechos sobre el suelo y derechos sobre los recursos del subsuelo? ¿Cómo podemos enfrentar la realidad que nos presenta continuamente un potencial de recursos superpuestos en las mismas áreas del territorio? ¿Quién debe ser la autoridad para resolver casos de superposición y quién debe generar la información que genere credibilidad entre los distintos actores? ¿Cómo podemos fortalecer el rol de los gobiernos regionales haciendo que cumplan un papel como entidad del Estado?” Y las preguntas siguen, por ejemplo, ¿Cómo crear conciencia nacional que detrás de las buenas intenciones de las corporaciones mineras existen increíbles intereses económicos que compiten en el mercado internacional independiente del daño que ocasionen al ecosistema? ¿Cómo crear espacios de discusión en donde se aborde el tema del desarrollo integral del Perú desde la perspectiva de la educación, la salud, la alimentación, el deporte y la cultura y no desde la exportación de piedras y maderas? ¿Hasta cuando en nombre del sempiterno desarrollo, otrora civilidad-cristiandad, seguiremos rindiendo servilmente culto a becerros de oro y dioses que aceptan como sacrificio sangre y no solo la humana, sino de la creación en su totalidad? Las preguntas siguen, las respuestas las tiene el pueblo…
 
Por último citamos un pasaje de Las Venas Abiertas de América Latina: “En 1802 otro cacique descendiente de los incas, Astorpilco, recibió la visita de Humboldt. Fue en Cajamarca, en el exacto sitio donde su antepasado, Atahualpa, había visto por primera vez al conquistador Pizarro. El hijo del cacique acompañó al sabio alemán a recorrer las ruinas del pueblo y los escombros del antiguo palacio incaico, y mientras caminaban le hablaba de los fabulosos tesoros escondidos bajo el polvo y las cenizas. ‘¿No sentís a veces el antojo de cavar en busca de los tesoros para satisfacer vuestras necesidades?’ le preguntó Humboldt. Y el joven contestó: ‘Tal antojo no nos viene. Mi padre dice que sería pecaminoso: si tuviéramos las ramas doradas con todos los frutos de oro, los vecinos blancos nos odiarían y nos harán daño… los usurpadores ávidos de oro y plata y también de brazos esclavos para trabajar las minas, no demoraron en abalanzarse sobre las tierras cuando los cultivos ofrecieron ganancias tentadoras’…hasta que Juan Velasco Alvarado recogiera y aplicará aquella frase del cacique, de resonancias inmortales: ‘¡Campesino! ¡El patrón no comerá más de tú pobreza!’”.
 
Eso es todo.
 
José Toledo Alcalde es Teólogo y terapeuta físico.


[1]Porras Barrenechea, Raúl. Oro y leyenda del Perú. 1959, s/e, versión digital. Fuente: file:///G:/ORO%20Y%20LEYENDA.htm. Revisado: 08/12/11.
[6]“Haciendo de la minería de oro una fuerza para el desarrollo” Traducción nuestra. Fuente: http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/TOPICS/EXTSDNET/0,,contentMDK:23027322~menuPK:64885113~pagePK:7278667~piPK:64911824~theSitePK:5929282,00.html.Revisado:08/12/11.
[7]Fuente:http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/TOPICS/EXTSDNET/0,,contentMDK:23027322~menuPK:64885113~pagePK:7278667~piPK:64911824~theSitePK:5929282,00.html. Revisado: 08/12/2011.
[10] Cf. “Minera Doe Run enjuicia a gobierno de Perú en tribunales internacionales por caso La Oroya utilizando TLC EEUU-Perú” en Peruanista http://peruanista.wordpress.com/2011/01/06/minera-doe-run-enjuicia-a-gobierno-de-peru-en-tribunales-internacionales-por-caso-la-oroya-utilizando-tlc-eeuu-peru/. Revisado: 09/12/11.
[12] Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. Edición digitalizada por “Ediciones La Cueva”, pág.14, s/f. Revisado: 09/12/11.