Las ceremonias originarias del candombe son objeto de crecientes y profundos estudios.
Esta tradición oral afrouruguaya preponderantemente musical y rítmica, hace pocos años fue reconocida a nivel mundial como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, hecho que abre un amplio panorama de investigación por desarrollar.
 
En los inicios de la época colonial, era tenido como un mero baile de negros esclavos ruidoso y obsceno, divertimento de pésima categoría por su procedencia racial. Esto fue cambiando, siempre en aumento su aceptación por el conjunto de la sociedad.
 
El africano original dejó ver a los amos parte de sus tradiciones y escondió lo que necesitaba resguardar. Sumado esto al sincretismo obligado; fusión con el catolicismo por la prohibición de practicar su religión ancestral; poco se sabe aún de las creencias propias, cobrando auge el legado afrobrasileño posteriormente arribado.
 
Era común que en las “salas de nación”, lugar natural de expresión de los candombes tribales, hubiera una actividad de carácter público y otra reservada a protagonistas y amistades, “disimulada” si caía de improviso algún extraño.
 
El trance al son del tambor vaso comunicante entre dos mundos, para los africanos era y es, tónico vital que nos permite transmutar energía y purificarnos. Tal misterio sagrado, debía ser preservado para quienes comprendían su poder universal sanador. Así fueron protegidos los dioses negros de la mirada irrespetuosa que los creía diablos porque defendían al pueblo sometido.
 
Fuerza intangible: la raíz cultural busca símbolos dondequiera. No le costó al esclavo encontrar en los santos católicos una vía de escape a su sentir espiritual, y aprovechando el permiso para expresarse, libera esencia disfrazando sus divinidades entre ceremonias cristianas y profanas.
 
En triste recuerdo de la destrucción de conventillos históricos; desde el 2006 se conmemora el 3 de diciembre como Día del Candombe la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial, reivindicando al candombe “caracterizado por el toque de los tambores denominados chico, repique y piano, su danza y canto, creado por los afrouruguayos a partir del legado ancestral africano, sus orígenes rituales y su contexto social como comunidad”.
 
Sueño con unas Llamadas de Libertad o Llamadas de los Orixás porque eso era seguramente lo que añoraban nuestros ancestros cuando se les permitía danzar en fechas que representaban valores para sus opresores y verdugos. Agradeciendo a Benito y Baltazar la oportunidad de manifestarnos, ya es hora de que vayamos recuperando y dando el verdadero valor a nuestra memoria africana real, restableciendo nuestras Salas de Nación, templos del batuque de candombe invocativo y ceremonial.
 
Mestizados eternamente, porque no hay espacio físico que contenga la macumba convocante y participadora, cada toque de tambor en la calle donde reinan las energías de la comunidad, despierta los espíritus que cuidan al afrosensible y llama a la Naturaleza a procrearse en la existencia humana religiosamente en su pacto con la vida.
Es carnal y por eso es trascendente. Rito multicolor de entrega y liberación, de fe popular.
 
Democratizar la sociedad, dignificar a los sectores oprimidos, integrar a la población en equidad; eso es candombe.
 
Susana Andrade – ATABAQUE (609)

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