Padecen de hambre habitantes del medio rural de los estados de Chihuahua, Durango, Coahuila, Zacatecas y de la región de La Laguna: a la hambruna desatada, los gobiernos estatales del PRI responden con caridad.
 
En esta vasta región, de todas las entidades mencionadas, se manifiestan Los Encabronados del Campo. También son campesinos, pero no están en condiciones de extrema pobreza, como los afectados por la hambruna.
 
La división de dichos grupos es sólo metodológica, con el propósito de hablar de ambos grupos que se expresan estructuralmente por su ingreso, disminuido durante 30 años, uno en condiciones paupérrimas y el otro con una reserva de recursos que se agotan y se manifiestan como Encabronados del Campo.
 
Los dos grupos de campesinos habitan en las partes serranas del país. Los serranos, históricamente han sido partícipes de los movimientos libertarios de nuestro país, de la Independencia a la Reforma y la Revolución.
 
En la segunda mitad del siglo pasado, estos grupos fueron protagonistas de movimientos sociales de reivindicación de tierras, minas y bosques; y que conjuntaron, nuevamente, a campesinos serranos con dirigentes urbanos, integrando un movimiento de amplias repercusiones que desembocó en la reforma política de México.
 
A la hambruna que asoma en el norte del país, se le pretende ocultar con el disfraz de la sequía. Mientras que la hambruna del sur, se oculta bajo las aguas, del llamado cambio climático. Estos conceptos, sequía y cambio climático, ocultan las condiciones de extrema pobreza de millones de mexicanos, a causa del empobrecimiento acumulado durante 30 años.
 
La hambruna es producto del modelo de intercambio de petróleo por la importación de alimentos. México fue obligado a dejar de producir los alimentos de los mexicanos. Para acabar con la hambruna, debemos volver a producir los alimentos y reorganizar el acopio, actualmente en manos de las trasnacionales y de los importadores.
 
Es una función del Estado promover la soberanía y autosuficiencia alimentarias, así como regular las exportaciones y la importación de productos agropecuarios, para satisfacer las necesidades de alimentos de los mexicanos.
 
Los alimentos que compramos, a la par que se elevan los precios por especuladores, se han convertido en un arma para someter a los pueblos por el estómago. La importación especulativa de alimentos, provoca más Encabronados del Campo, al no permitir su actividad principal que es producir alimentos.
 
La compra de alimentos para especular con el hambre de los mexicanos, permite desemplear a miles de trabajadores del campo. Por eso se manifiestan Los Encabronados del Campo.
 
El riesgo del desbordamiento de los hambrientos del campo y de la integración a las filas de Los Encabronados del Campo es evidente. Junto con otros movimientos sociales y juveniles que ya asoman en el país, producto de una nueva fase de ascenso de las luchas sociales, desde el centro mismo del imperio contra Wall Street, como en las luchas periféricas en Grecia, los países árabes y el Medio Oriente.
 
Está claro entonces que a los hambreados no los podrán controlar con limosnas y menos a Los Encabronados con promesas. Es hora de empezar a cambiar y a fondo, antes que la realidad nos desborde.
 
 
Fuente: Forum en línea