¿Porqué modernizar fuerzas armadas que aún no se limpian frente a la población?
 
No hay reconocimiento de los errores-horrores cometidos en dictadura ni hay actos de humanidad que lleven a caminos concretos para saber dónde están los desaparecidos y asesinados. Salvo excepciones que pasan desapercibidas, el núcleo duro de las Fuerzas Armadas aún demuestra amparar al Terrorismo de Estado desplegado en el pasado reciente y a sus abyectos protagonistas públicamente conocidos y procesados. Buscan justificaciones, ponen obstáculos como si fuera posible llegar a la paz sin justicia cuyo paradigma es la verdad. Ostentan galones irremediablemente manchados por la historia e inventan estrategias para que los culpables se mueran antes de ser juzgados y condenados, cual si los crímenes de lesa humanidad pudieran desaparecer.
 
Incluso algunos militares que tienen la confianza del Gobierno de izquierda se desbocan hablando sobre temas que saben que no deberían tratar en prensa, poniendo en ridículo a sus jerarcas toda vez que pueden. Y si los amonestan ya está, ya abusaron nuevamente de su poder con cinismo e hipocresía, ya sembraron la cizaña y no les importa porque se juegan la camiseta.
 
Ahora dispondrían efectivo para “modernizarse”.
 
¿Y lo que malgastaron y robaron?
 
Durante el período de facto la deuda externa trepó a cifras exorbitantes bajo la dirección de la alianza político militar dictatorial que dirigía los destinos colectivos y de la que se beneficiaron los dirigentes del Plan Cóndor local y sus secuaces, a costa del saqueo, muerte, exilio y tortura de quienes no pensaban como ellos. El golpe cívico militar dejó un Uruguay en ruinas social y económicamente hablando. ¿Nunca vamos a hacer esas cuentas? Siguiendo por los desfalcos por compras ficticias que aún se investigan en la Armada y otras reparticiones. Muchos de ellos han acumulado pequeñas o grandes fortunas merced a las prebendas sumadas a maniobras ilícitas, todo ello en el marco de los privilegios que les brindó la dictadura y regímenes afines.
 
Hay delincuentes en todas partes es cierto, la diferencia está en señalarlos bien así no contaminan las instituciones. En tanto estas cuestiones no se diluciden con claridad democrática y esté en tela de juicio la propia existencia de cuerpos militarizados uruguayos, no se puede atropellar para avanzar porque retrocedemos.
 
El Estado republicano somos todos y como buen padre de familia debe velar por los intereses de la ciudadanía con diligencia. ¿Dinero para armas en lugar de gastar en más y mejor educación? ¡Faltan tantas cosas y no se puede! Capaciten y provean vigilancia interna, hagamos más escuelas en esos terrenos estatales que les sobran a los uniformados y brindemos mejor salario a docentes. Invirtamos en espacios deportivos gratuitos para sacar a los gurises de la calle.
 
Esto de que los militares se desgastan en tareas que no son “propias” es opinable. Por empezar cuáles son esas según la desgraciada experiencia cercana que tenemos. Más bien desbaratan la poca credibilidad que les queda -la “soberanía nacional” la perdieron hace rato- cuando respaldan a violadores de Derechos Humanos.
 
Trabajar por el Uruguay en lo que sea nunca es “secundario” y siempre es honroso.
 
Que recojan basura, cuiden las cárceles, se autoabastezcan en los servicios y hagan tareas comunitarias lejos de afectar a las Fuerzas Armadas las dignifica, y es la única forma de que la gente los vea como simples compatriotas. Además es justo que produzcan algo ya que se les paga para su sustento y el de sus familias. Basta de elites militares y de intocables a quienes no alcanza la democracia.
 
Al silencio inmoral se suman sus protectores. En lugar de prepararse para la defensa del país, lo cual sería impensable dadas las circunstancias, esa infraestructura militar se modernizaría a costo de alejarse más del pueblo pues se percibe cual si el Gobierno los respaldara mientras continúan protegiendo a ex dictadores organizados.
 
No hay reconocimiento ni verdad sobre crímenes de la dictadura de parte de las F.A. es un hecho.
 
Como que no hay plata en el Estado para gastos prescindibles.