El presidente francés en el contexto de la crisis financiera, que lo es claramente crisis total, dijo que había que refundar el capitalismo. En España, un grupo de artistas, periodistas, poetas, profesores universitarios propone repotenciar una izquierda distinta y distante del PSOE e IU.
 
El euro tiene una década como moneda única para varios países de la Unión Europea. Me tocó vivir su nacimiento como moneda común en 12 países y el tratamiento mediático fue espectacular, con una transmisión televisiva desde estos países y parecía que nacía un nuevo Mesías. El domingo 1º de Enero del 2002 abrieron los bancos y recibimos de regalo unas bolsitas con euros de un centavo hasta dos euros para esa celebración. El lunes 2 fui a mi religioso capuchino a la peatonal y ya el euro funcionaba en toda Alemania.
 
El olvido está lleno de memoria escribía Mario Benedetti y hasta el 2007 cada colectivo en su mundo, cada escritor en sus cuentos, los cantantes en lo suyo, los profesores en sus colegios y universidades, los poetas soñando mundos…pero la década de los 90 ya construía la plataforma conceptual del euro y en Francia, Pierre Bourdieu, sospechosamente ignorado, sintetizaba como nadie el tsunami que caería sobre Europa desde la ideología de la globalización, noción que a muchos dirigentes políticos suramericanos ni con taladro les entró en la cabeza que la globalización no era la inocente idea de estar interconectados sino el modelo de control de un capitalismo depredador. Menem en Argentina, la Concertación en Chile para poner dos ejemplos.
Lo escribí antes, muchos analistas, abren la puerta media hora después que le tocan el timbre. Hoy lo hacen estos iluminados creyendo proponer algo valioso. El tiempo no pasa en vano. La vieja enseñanza del huevo en la incubadora es un buen ejemplo, allí este necesita 21 días para que nazca un pollito y si alguien impaciente quiere tener el pollito antes y aumenta la temperatura logrará obtener un huevo duro.
 
Los tiempos que se pierden no se recuperan de un día para otro. Tampoco se cambia una direccionalidad con actos grandilocuentes. Abrirle el camino al creador y actual conductor de la crisis porque un colectivo de izquierdas no puede tener más espacio para generar políticas más justas dentro de la ideología euro, es un gesto o una caricatura no sólo de la responsabilidad intelectual sino también desde la sociedad del conocimiento.
 
Hacer una crítica de un gobierno desde la peseta es por lo menos desubicación. La mayor crítica a Zapatero en España parte desconociendo el pacto del euro y que la gerenciación de este se hace dentro de la lógica neo capitalista de modo que la salida para una sociedad justa implica buscar un pacto social para no permitir, por lo menos, en España, que no asuma el poder el modelo neo capitalista, de modo que PSOE e IU y sectores progresistas encuentre ese punto de enlace y concordia que logre, a medida que se revierte una situación estructural socio económica en dirección a una sociedad justa lograr que España se transforme en el contra discurso de la corriente ideológica que lideran Alemania y Francia.
 
Un científico alemán enseñaba hace tiempo ya que una semilla de un árbol contenía todo el plan de vida del mismo de modo que si alguien intentaba amarrar sus ramas hacia la tierra estas se doblegarían hasta lograr revertir la presión y retomar su plan de vida original.
 
Si en el corazón de una sociedad existe el deseo de construir una sociedad justa, es decir, una sociedad donde cada ciudadano pueda sentir y vivir reconociendo que su sociedad es justa y pueda racionalmente dar cuenta de ello y los medios masivos no podrían obviar el ratificarlo y suscribirlo diariamente, entonces, estaríamos viviendo en una sociedad del conocimiento.
 
Pero salir con los mismos y gastados eslóganes, el pueblo, la izquierda, refundar la izquierda es como mínimo una cantinela vieja, repetida y aburrida, pero peor aún, engañamos a los niños, y jóvenes que vienen detrás de nosotros y nos transformamos en esos ciegos guías de ciegos que curiosamente también tienen bastante prensa.
El desafío de construir una sociedad justa es más difícil y requiere más esfuerzo y horizontalidad que lo que hoy se ofrece como salida.
 
– Walter Dennis Muñoz es periodista