La base de investigación en ciencias marinas en una pequeña isla en la costa suroeste de Puerto Rico va en camino de convertirse en un fantasma de las glorias del pasado tras la pérdida de casi todos sus barcos, incluyendo una nave valorada en varios millones de dólares donada por la Administración Oceánica Nacional de Estados Unidos (NOAA).
 
De acuerdo a los informes obtenidos en la Universidad de Puerto Rico, el desprecio institucional con el que fue tratado el RV Chapman, una nave de 38 metros de eslora recibida en donación de la NOAA luego de que se hiciera famosa por las investigaciones en el mar de Bering y en la zona del Golfo de México y el Caribe, ha terminado en que el barco, valorado en más de tres millones de dólares, fue vendido a un centro de diversiones de Curazao por apenas 250,000 dólares.
 
De igual forma, las fuentes indicaron que hace una o dos semanas, fue vendido en República Dominicana el RV Pezmar, de 20 metros, por apenas 11,000 dólares y el pequeño Gaviota permanece en puerto sin motor. Así las cosas, el centro de Isla Magueyes, de fama internacional, apenas cuenta con el barco RV Sultana, de menos de 13 metros, en tanto que el daño institucional queda evidenciado con la reducción de más del 80 por ciento en los egresados del programa de ciencias marinas durante los pasados dos años.
 
Mientras tanto, al otro lado del país, en el municipio oriental de Gurabo, van acelerados los trámites para cercenar mediante permuta el 20 por ciento de los terrenos de otra instalación científica, esta vez para la investigación agrícola, que serán destinados a desarrollos urbanos indeterminados en los que toman parte el Gobierno y empresarios privados.
 
En ambos casos, la víctima institucional es el Recinto Universitario de Mayagüez, parte del sistema de la UPR, que sufre un proceso de descuartizamiento paulatino que comienza a afectar la plataforma de investigación científica necesaria para la llamada economía del conocimiento. Pero ese descalabro afecta a todo el sistema, en el que ya apareció un documento oficial indicativo de la ocultación de bienes inmobiliarios por más de mil millones de dólares, situación que ha escandalizado al presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes, Antonio Silva, quien dijo estar sorprendido y anunció que requerirá a la UPR un inventario completo de bienes muebles e inmuebles, en el que se deberá incluir cómo se ha administrado su tesoro de herencias acumuladas desde 1923.
 
“La verdad es que esto me sorprende. Yo nunca había visto esto”, dijo Silva mientras revisaba el documento, fechado en 2005 y obtenido por NCM Noticias en el que la UPR admite tener bienes inmuebles por mucho más de mil millones de dólares. Tras verificar que la institución le ocultó tal documentación, Silva corroboró que los activos de capital informados por la UPR –incluidos muebles e inmuebles- es de apenas poco más de 800 millones de dólares.
 
El legislador oficialista indicó que el hallazgo permitiría enderezar las finanzas institucionales sin “fastidiar tanto a los estudiantes” con las imposiciones fiscales que dejaron fuera miles de alumnos y detonaron el alzamiento estudiantil. De hecho, dijo que nunca se le informó sobre esa ocultación inmobiliaria por ninguno de los bandos en controversia.
 
De hecho, los propios estudiantes también están tratando de conseguir los inventarios, ante lo cual el Gobierno mantiene una negativa enconada, por lo cual una coalición compuesta por las organizaciones estudiantiles, profesorales y de los demás empleados está preparando un recurso para reclamar los documentos a través del tribunal.
 
Toda esa dilapidación y desaparición de bienes para las ciencias, las artes y la cultura avanza sin llamar mucho la atención mientras la discusión pública parece cada vez más agobiada por la sucesión de noticias sobre corrupción en la institucionalidad política, el estancamiento económico y los intentos hasta ahora fallidos por buscar un consenso para la celebración de un plebiscito sobre las relaciones con EEUU. Ahora, se suma en el panorama la esperada escala que hará en Puerto Rico el Air Force One, que traerá por varias horas el próximo día 14 al Presidente Barack Obama.
 
Los oficialistas han pedido que no haya protestas por la breve presencia de Obama en Puerto Rico, mientras los autonomistas expresan que se debió aprovechar para hacer una expresión de unidad favorable a las políticas de Washington y los independentistas han convocado a un acto masivo de repudio por la condición colonial.
 
El repudio también se hizo sentir con la convocatoria, aunque mucho menor, contra la visita del ex presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien fue invitado para dar un discurso ante los industriales, de igual forma que lo habría hecho el día antes ante los empresarios de la vecina República Dominicana.
 
Pero desde que el movimiento estudiantil optó por moverse de manera subterránea para, aprovechando la negativa a publicar su historia por parte de los medios noticiosos, reorganizarse y preparar su próxima ofensiva, el ambiente de reacción social a los escándalos y denuncias da la apariencia de una sociedad que se ha tornado catatónica. Entretanto, de nuevo con apoyo en la prensa, avanza la agenda policial, como el caso del uso de armas y perros para detener muchachos menores que estaban en una fiesta en un club en la que los adultos consumían bebidas alcohólicas, evento que fue utilizado para montar una especie de escenario de propaganda armada a favor de imponer un toque de queda selectivo para menores de edad.
 
Todo eso ocurre en un marco de vacíos informativos que cada vez se hace más notable, como lo fue el de las pocas noticias que circularon en la prensa sobre la acampada en la Universidad Autónoma de la República Dominicana o, más extraordinario, que los diarios impresos en español ni siquiera informaron sobre los sucesos violentos en Barcelona cuando las fuerzas contra motines cargaron contra los “indignados” de la acampada. (NCM)