Difícil para cualquiera desconocer el éxito de la diplomacia del gobierno Santos, cuando en conjunto con la diplomacia venezolana lograron la firma del “Acuerdo para la Reconciliación y Consolidación de Honduras” entre el Presidente de Honduras Porfirio Lobo y el ex presidente Manuel Zelaya, siendo los testigos facilitadores los Presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez.
Esta mediación se había iniciado en la reunión de los Presidentes Santos y Chávez en Cartagena el 9 de Abril anterior y va a garantizar no solamente que se inicie la superación de las dificultades que se generaron con el Golpe de Estado del 2009 contra el en ese entonces Presidente Zelaya, igualmente el inicio del retorno de Honduras a la OEA y la normalización de las relaciones interamericanas, sino que contribuirá a iniciar un proceso de reconciliación interna en este país centroamericano con el retorno del ex presidente Zelaya y sus ministros para asumir su rol no solo como hondureños, sino sus actividades políticas y algo muy importante, que el frente político que lo apoyó pueda jugar su rol político dentro de la vida hondureña; el Acuerdo señala al respecto: “Subrayando el compromiso asumido por el Gobierno de Honduras de garantizar al Ex Presidente José Manuel Zelaya Rosales, así como a los demás ex miembros de su gobierno, el ejercicio de todas sus libertades de acción política y de todas las garantías contempladas en la Constitución de la República y las leyes de Honduras, tomando para ello las medidas especiales de seguridad personal que sean necesarias; Reafirmando el compromiso asumido por el Gobierno de Honduras de garantizar el proceso de fortalecimiento de la vida democrática del país con participación política en igualdad de condiciones, en particular, en el contexto del presente Acuerdo, para el Frente Nacional de Resistencia Popular…”      
Colombia con esta gestión mediadora retoma la tradición de su diplomacia de contribuir al mantenimiento de buenas relaciones entre los países de la región y a la búsqueda de soluciones negociadas de diferencias y conflictos en la región. Debemos recordar que fueron Colombia y Venezuela, junto con México y Panamá los creadores del Grupo Contadora, como un esfuerzo de diplomacia paralela –y al margen de la política guerrerista del gobierno norteamericano de Reagan, en ese momento- para contribuir a buscar la solución negociada de los conflictos centroamericanos; esto contribuyó a los ‘Acuerdos de Esquipulas’ que abrieron la puerta a la solución negociada de los conflictos centroamericanos, pero igualmente el Grupo Contadora, junto con el ‘Grupo de Apoyo’ van a ser la base del Grupo de Río que ha jugado un rol tan importante como escenario de diálogo político en la región y es uno de los precedentes de UNASUR. No es por azar que Latinoamérica ha sido una región de bajos conflictos interestatales.
Esta gestión, en el caso hondureño, también muestra que las buenas relaciones con el gobierno venezolano dan mucho mejores resultados, no sólo para los dos países sino para la región, que la tensión y la confrontación ideológica que caracterizó la llamada ‘diplomacia del micrófono’ en el pasado. Si a esto le sumamos la representación en el Consejo de Seguridad de la ONU a nombre de los países latinoamericanos con el apoyo de todos los países de la región, la Secretaría General de UNASUR compartiendo el período con Venezuela, es claro que hay una diplomacia jugando un nuevo rol y sobre todo con resultados evidentes.
Coda: La decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre los computadores de Reyes evidencia la diferencia entre información de inteligencia y pruebas judiciales; no hay duda que dichos computadores son fuente importante de información de inteligencia, pero para que fueran pruebas judiciales deberían cumplirse unos protocolos que establecen las normas actuales que mientras no se cambien se deben cumplir.
 
– Alejo Vargas Velásquez es profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia y
coordinador del Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa.