Agrupaciones políticas ecuatorianas de izquierda en lugar de esperar y trabajar para ganar el fuerte apoyo popular que necesitan para ser alternativa de gobierno optaron por ser protagonistas inmediatos con el No a las consultas presentadas por Correa.
 
Coincidiendo con la derecha estos izquierdistas se opusieron a las propuestas del gobierno para prohibir que los empresarios de financieras y de medios de comunicación tengan intereses en otro tipo de negocios, declarar delitos el enriquecimiento no justificado y no afiliar el patrón a los trabajadores al Instituto de Seguridad Social, hacer responsables a los comunicadores de sus excesos, reformar el poder judicial, establecer la prisión preventiva en los delitos graves, prohibir los negocios de juegos de azar y matar animales en espectáculos públicos.
 
Conocidos parcialmente los resultados esta izquierda se declara satisfecha y factor importante de un eventual alto porcentaje de votos No, que reconoce fortalece a la derecha neoliberal. Considera que su decisión de rechazo fue acertada porque logró visualizarla y le permitió asumirse como sectores autónomos.
Estos izquierdistas acusan al gobierno de haberse derechizado acercándose al Partido Social Cristiano y a los militares; apartándose de las fuerzas de izquierda y de los movimientos populares. Para ellos Correa se ha alejado de la posibilidad de construir una alternativa socialista y se ha ido tras un “capitalismo más humano” siguiendo las tesis neo-desarrollistas de la CEPAL.
Su propuesta es la eliminación de la pobreza, de la desigualdad; el acceso a condiciones de vida dignas, a la estabilidad macroeconómica, a la salud, educación, vivienda, etc. Su demanda programática de largo plazo es que el modelo actual cambie hacia uno de verdad de transición al socialismo.
Para alcanzar sus objetivos esta izquierda se propone superar su debilidad, dispersión, la falta de conducción, sus conflictos, sus particularidades e intereses. Se orienta una renovación necesaria y espera lograr abrir un proceso de articulación política permanente con la tarea de encontrar la forma de enfrentar las elecciones futuras.
La izquierda que se opone al gobierno de Correa declara como principio ser totalmente independiente de cualquier derecha.
Es comprensible que fuerzas políticas y sociales opten por un socialismo de raíz. Lo discutible es oponerse en bloque a cambios constitucionales y legales que no son contradictorios con un proceso al socialismo, ser protagonistas nacionales en un conflicto entre las fuerzas dominantes -el gobierno que hace reformas y es antiimperialista y la derecha neoliberal- sin tener la fuerza suficiente hoy para ser alternativa real. Esta izquierda tenía en cambio la posibilidad de mantener su discurso independiente y votar las propuestas según su necesidad social, sin aparecer sumados al No de la derecha.  
La izquierda opositora al gobierno de Ecuador debe estructurarse y solucionar los problemas que se reconoce para poder aspirar con realismo al poder.   
– Rómulo Pardo Silva