Con una fuerte campaña mediática en contra de Ollanta Humala y rumores de fraude, la candidata de la derecha, Keiko Fujimori, asciende en las encuestas.
 
En las últimas encuestas de intención de voto en Perú, la candidata de derecha, Keiko Fujimori, igualó a Ollanta Humala y en algunos casos lo superó. Detrás de este cambio en la tendencia surgen teorías de corrupción y un posible fraude electoral.
 
Algunas de las encuestas que muestran una alza en la popularidad de Fujimori son la del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica que según la cual Humala obtendría el 40,7por ciento y Fujimori el 40,5. La encuestadora Datum pronostica un 40 por ciento para Humala y el 39,1 para Fujimori. Ipsos Apoyo estima que Fujimori tendría ventaja con el 41por ciento mientras Humala obtendría un 39 por ciento. Según estas agencias los indecisos bordean el 20 por ciento y, en relación con los promedios históricos, se espera que la mitad de ellos vote en blanco o viciado.
 
Una coincidencia entre las encuestadoras mencionadas es la ventaja que tendría Fujimori en Lima, que concentra el 35 por ciento del electorado, mientras que Humala triunfaría en el interior del país con una importante diferencia en las zonas más empobrecidas.
 
Para revertir esta tendencia, la candidata pro modelo neoliberal ya tomó medidas, un ejemplo son las donaciones en los asentamientos marginales que rodean a Lima, a cambio de votos según una investigación del diario El Mundo.
 
Una de las posibles causas de la modificación de las estadísticas es la campaña mediática que se lleva a cabo para desprestigiar al candidato de Gana Perú, Ollanta Humala. La mayoría de los medios hegemónicos peruanos se ubicaron claramente a favor de Keiko Fujimori, intentando crear miedo sobre las políticas que podría llevar a cabo su oponente.
 
Cabe aclarar que la industria de medios en Perú, como en la mayor parte del mundo, es un oligopolio. Un ejemplo claro es la empresa El Comercio de la familia Miró Quesada, que comanda 5 diarios: El Comercio, Perú.21, Gestión, Depor y Trome.
 
Además, El Comercio es parte de Plural TV, corporación mediática conformada también por Canal N, América TV y el Grupo La República, que a su vez es propietario de 3 diarios: La República, El Popular y Líbero.
 
Este gran grupo comercial, sumado a otros, desarrolla una fuerte campaña opositora a Humala, compara sus propuestas con el modelo de Chávez, presentándolo como autoritario, enemigo de la libertad de prensa y con intenciones de cambiar la Constitución para quedarse indefinidamente en el poder.
 
Este posicionamiento adoptado por parte de los medios de comunicación masiva ya le costó el puesto a varios periodistas, que han sido despedidos por defender la independencia informativa de su trabajo. Cabe citar el caso de los periodistas Patricia Montero y José Jara, que fueron expulsados de Canal N acusados de humanizar a Humala.
 
Gustavo Gorriti, reconocido periodista peruano, dijo respecto de los medios: “cuando hablan de la tendencia de Ollanta al autoritarismo y al chavismo como una amenaza a la democracia, inmediatamente apoyan y promueven la candidatura de Fujimori sin considerarla una amenaza mucho a la democracia y a los derechos humanos”.
 
La última movida de prensa para desprestigiar a Humala ha sido la contratación del escritor y popular presentador de televisión Jaime Bayly, quien en un programa televisivo de una hora semanal, se dedica exclusivamente a desacreditar al candidato, denostando su imagen pública y privada.
 
Al mismo tiempo que demoniza a Humala, la mayor parte de la prensa intenta mejorar la imagen del fujimorismo y su candidata. Las violaciones a los derechos humanos cometidas en el régimen fujimorista, el control de los medios, la corrupción sin precedentes de ese gobierno y el apoyo que Keiko siempre le dio al gobierno autoritario de su padre no forman parte de la agenda electoral mediática.
 
En este clima surge el temor por un posible fraude. El diario peruano “La Primera”, uno de los principales de Lima, denunció en su edición del 1 de mayo la existencia de una conspiración anti-democrática denominada “Plan Sábana” que contaría con la participación del gobierno peruano y la encubierta intervención de los Estados Unidos.
 
El objetivo de la operación, según lo señalado por el diario, sería manipular al electorado a través de los medios de prensa, antes de la segunda vuelta electoral del próximo 5 de junio, con el fin de orientar la conciencia ciudadana a favor de la candidata Keiko Fujimori.
 
Las dudas sobre esta posible conspiración se fortalecen ante los dichos del actual presidente, Alan García, que ya para el 24 de marzo del 2009 había adelantado cual sería su futuro accionar en el proceso electoral al afirmar: “yo puedo evitar que un candidato adverso a la economía de mercado llegue a ser presidente del Perú en las elecciones del 2011”.
 
Además el mandatario declaró también que “en Perú el presidente tiene un poder, no puede hacer presidente al que él quisiera, pero sí puede evitar que sea presidente quien él no quiere, yo lo he demostrado”.
 
En este escenario se acercan las elecciones presidenciales peruanas del 5 de junio. Los grandes grupos de poder no quieren abandonar el modelo neoliberal peruano y están utilizando todas las herramientas a su alcance para evitar los posibles cambios que plantea Ollanta Humala. Con las encuestas marcando empates técnicos y una intención de voto dividida, por el momento, el futuro de Perú es incierto.
 
Agencia Periodística de América del Sur (APAS)

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