Las elecciones en contexto de golpe de Estado y el ascenso del nuevo Jefe de Gobierno en enero de 2010, develaron definiendo más claramente las fracciones sociales y políticas del movimiento de resistencia popular. el movimiento magisterial ha estado posicionado a prueba de Resistencia contra el Régimen de la dictadura oligárquica que en esta etapa tiene como jefe a Porfirio Lobo.
 
Las demandas constituidas en razones de la movilización popular definen la identidad de cada uno de los movimientos internos que gradualmente hacen que sus demandas y movimientos les potencien como fuerzas sociales y políticas.
 
Está claro que en la estructuración del movimiento de resistencia popular existen fuerzas que se movilizan por razón de la reivindicación económica y social y fuerzas que se movilizan por razón del poder: Los campesinos sin tierra luchan por la tierra en el Bajo Aguán, el movimiento étnico reivindica su cultura originaria y el patrimonio natural y construido desde sus orígenes, el movimiento magisterial está luchando por cuatro demandas: La defensa de la educación pública, la recuperación del INPREMA asaltado por el régimen, la vigencia del Estatuto del Docente con existencia formal, pero abolido realmente, por este régimen. La demanda que se relaciona con el rechazo a las sanciones económicas que está imponiendo el Tribunal Superior de Cuentas.
 
Los movimientos políticos internos tienen en perspectiva la definición estratégica del poder. Dos tareas y un fin estratégico distrajeron la atención del FNRP durante 2010 hasta la Asamblea del 26 de febrero de 2011: La estructuración organizativa y la definición de estrategia política, entre refundación, insurrección y elecciones ambas son tareas fundamentales, pero desmovilizan en la medida que fraccionan por contradicciones secundarias, entre tanto el régimen ha tenido amplio espacio político, para restaurar la aplicación literal de las políticas y medidas depredadoras y empobrecedoras dictadas por los organismos de gobierno neoliberal, sin oposición interna del movimiento de resistencia popular, aparte de las limitaciones impuestas por la oposición externa muy consistente con la Resistencia a su reconocimiento por los Estados de UNASUR y la ALBA que le ha impedido su reingreso a la OEA, pero al régimen le basta el apoyo del Estado imperial.
 
La lucha sostenida del movimiento magisterial, el movimiento campesino en el Bajo Aguán y el movimiento étnico, ha mantenido viva y objetivada la Resistencia hasta el límite de hacer revivir el movimiento de Resistencia Popular convocando todas sus fuerzas por el paro cívico el 30 de marzo pasado, generando una situación concreta de rebeldía popular en las principales vías y ciudades del país.
 
 
 
 
 
 
 
El movimiento hizo caer las máscaras de “Humanismo Cristiano” “Gobierno de unidad Nacional” con las que el régimen pretendía ocultar la esencia fundamentalista de la Dictadura Neofascista de la oligarquía, durante el tiempo de relativa estabilidad y pretendida normalidad que le permitió el movimiento de resistencia popular.
 
La razón de la lucha por la defensa de la educación pública ha sido la fuerza legitimadora del movimiento magisterial. El régimen absolutamente sumiso a las políticas que le dictan los OFI, BM, FMI, BID, el Estado Imperial y en correspondencia con los intereses de la oligarquía, ha sostenido a fuego, sangre y lágrimas la emisión y aplicación de sus políticas privatizadoras, acaparadoras y depredadoras de los recursos nacionales, naturales y de las comunidades rurales.
 
El no retroceder en la emisión y aplicación de la Ley de “Municipalización de la Educación” o del eufemismo “Fortalecimiento de la Educación Pública” dice de su carácter autoritario hacia el pueblo y sumiso a la vez a los organismos de gobierno del capitalismo imperialista y de su limitada condicionalidad de ilegitimidad que le impide acceso libre a fuentes de financiamiento externo. La contradicción es que mantiene la razón que legitima el movimiento magisterial, que en hechos sin precedentes en la historia de este Movimiento ha incorporado orgánicamente, actores colectivos que en otras luchas o lo adversaban o se mantenían al margen: Los padres de familia y los estudiantes de educación media y Universitarios.
 
El movimiento magisterial ha estado consistente con capacidad de convocatoria y de resistencia probado en situaciones parecidas, con los gobiernos de Suazo Córdova y Ricardo Maduro, pero muy diferentes a las características de la dictadura en este régimen. En aquellos las posibilidades de mantener las máscaras de legitimidad eran mayores, en este, rápido se cayeron porque surgió ilegítimo y entonces sólo puede sostenerse por el uso de las fuerzas represivas.
 
La capacidad de lucha del magisterio después de un mes de constante confrontación con el régimen está llegando al límite de decidir una o varias opciones de lucha: Sostener el paro indefinido sólo ha de hacerlo obligado por la ejecución de la acción de despido impuesta por el régimen en el decreto de “emergencia” que emitió el pasado 25 de marzo. Si el régimen ejecuta las acciones de despido estaría presionando la continuidad del paro indefinido porque los maestros estarían forzados a luchar para recuperar las plazas, o tendría sentido volver a las aulas a tomar la plaza como una acción de defensa simultanea a las acciones de legalidad sólo para agotar el derecho interno contra los abusos del régimen. En esta opción volver a clases sería un acto reivindicativo de la plaza usurpada por los esquiroles usado por el régimen.
 
Todo indica que esta lucha no es de corto plazo, no es coyuntural presenta caracteres de causas y fines estructurales. El movimiento magisterial, para sostener la lucha ha de mantener la alianza, más que coyuntural en la perspectiva de la estrategia estructural de un nuevo sistema, con los padres de familia, los estudiantes y todo el movimiento de resistencia popular.
 
Es posible que si los maestros y maestras vuelven a clases el Régimen se abstenga de aplicar las acciones de despido pero conociendo su carácter autoritario ejecutará otras acciones como la deducción de salarios y las audiencias de descargos. La presión obligó al régimen a restaurar la vigencia del Estatuto del Docente, pero mantiene militarizado al INPREMA, si el régimen es coherente suspenderá la aplicación de acciones de despido al margen del Estatuto del Docente Hondureño que el mismo reconoce su vigencia como ley de la República.
 
El concepto y significado de repliegue no es consistente con las condiciones del movimiento en esta etapa, si veo necesario redefinir el cambio de sentido de las acciones en los términos de la realización de la estrategia. El escenario de resistencia continúa siendo, centro de trabajo, la asamblea, la protesta, la manifestación pública y la lucha política. El régimen no concede espacio para escenarios de diálogo y búsqueda de acuerdos, es implacable con sus fuerzas represivas para el ejercicio del poder con políticas neofascistas.
 
La reforma y menos la transformación del sistema educativo no depende de una ley, el movimiento magisterial, las asociaciones de padres de familia y las organizaciones estudiantiles pueden hacer inviable una ley y limitarla sólo a su vigencia formal. Las demandas racionalizadas por el movimiento magisterial se ven específicas pero se dimensionan como políticas porque su relación es directa y sin mediaciones con el gobierno. Desde que surgió el movimiento magisterial, en la década del sesenta del siglo pasado, las reformas educativas sólo fueron viables cuando resultaron de las demandas del magisterio asumidas por el Estado como políticas educativas.
 
 El movimiento magisterial y el movimiento popular pueden impulsar desde las comunidades, los municipios un proceso de estructuración de poderes locales contra hegemónicos basadas en asambleas populares y desestructurar ese proyecto de feudalización de la educación que pretenden imponer desde el poder central con las instituciones y medios de control social: Medios de información o comunicación, fundaciones intergubernamentales, ONG, iglesias y fuerzas represivas.
 
El Régimen puede hacer uso de todos   los recursos de dominación arbitrarios por un sistema institucional colapsado. No reconoce derechos humanos fundamentales a los oprimidos y sólo los asume para proteger a los opresores. Este régimen, solo reconoce la vigencia de la ley cuando se corresponde con sus voluntades e intereses objetivados en políticas y niega la aplicación de las leyes principalmente las referidas a derechos y garantías individuales y sociales, cuando se trata de reprimir o de criminalizar las protestas sociales.
 
En la comparecencia de la delegación del Régimen en la audiencia ante la CIDH, el pasado 25 de marzo de 2011, esa delegación se presentó con justificaciones de las políticas represivas del actual régimen, que al calificar a las protestas sociales las sitúa en posición de enemigos a los que ha de criminalizar y combatir negándose a sí mismo en su razón de Estado, que define como fin la persona humana.
 
El movimiento magisterial como el movimiento campesinos han sido sometido prácticas represivas que implican desde los ataques masivos por las fuerzas policiales y militares, la criminalización de las protestas, el encarcelamiento hasta el asesinato de maestros y campesinos, en estas jornadas de lucha la última sacrificada fue la emblemática Maestra Ilce Ivania Velásquez asesinada durante la represión policial y militar, de la manifestación pública el pasado 18 de marzo.
 
La capacidad de convocatoria, de movilización y protesta del Magisterio ha sido probada en otros regímenes autoritarios y contra este durante 2010 y los tres meses transcurridos de este año. La fuerza del movimiento se ha basado en su capacidad de autosuficiencia económica, su organización y unidad sostenida en esta lucha, mas el apoyo de los padres de familia, los estudiantes y otras fuerzas del Movimiento popular que empiezan a asumir como suya, la defensa de la educación pública contra la privatización de los bienes nacionales y la depredación de los recursos.
 
La debilidad del movimiento magisterial está en su institucionalización que teniendo al Estado como patrono este lo ubica y lo sitúa bajo control institucional para reprimirlo y someterlo aplicando sanciones y diferentes medios de control y represión individual y colectiva.
 
El desafío de las organizaciones magisteriales es mantener su unidad orgánica, estructurar formas de organización y de gestión de sus recursos con autonomía del Estado y redefinir su estrategia en la perspectiva de cambios para la transformación del sistema en un nuevo sistema educativo.

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