Entre el 6 y 11 de febrero del 2011, se realizó en Dakar, Senegal, la edición centralizada del Foro Social Mundial. Con más de 50 mil participantes de 130 países, fue un Foro que dejó sus marcas del proceso iniciado desde 2001, en Porto Alegre. Una gran movilización con la organización de caravanas, se garantizó la presencia de importantes delegaciones de 12 países africanos. Un FSM africano, donde participaron movimientos y organizaciones sociales de casi todos los países del continente. Se destacó la fuerte presencia magrebina en un momento de insurgencia ciudadana de los países árabes. Además los cambios en el mundo árabe dieron a los participantes del Foro Social Mundial, la sensación concreta que estamos conectados a los procesos de cambios reales, para que otro mundo sea posible. Fue tal vez el Foro más caótico en términos organizativos. Hubo mucho desencuentro, más no dejó de ser una inspiración y a su modo fortaleció la determinación de los altermundialistas de la lucha cívica por los cambios.
 
Sobre el FSM 2011, quiero destacar en primer lugar, la importancia simbólica y política de la mirada y el mundo a partir de Dakar. La diáspora africana, bajo la forma de tráfico de esclavos, junto con la conquista, la colonización y el dominio de pueblos enteros por el mundo, es un elemento constitutivo de la civilización moderna, una de las condiciones históricas fundamentales de la expansión capitalista, creando países ricos y pobres, desarrollados y subdesarrollados. La crisis de la civilización de hoy no puede ser entendida sin ver como esta civilización industrial, productivista y consumista, con la mercantilización de todo, en sus olas sucesivas de globalización, generó un África pobre y dependiente. La diáspora sobre la migración continúa hasta hoy. El continente africano aún es una fuente de mano de obra y sus vastos recursos naturales continúan siendo estratégicos para los grandes conglomerados capitalistas y de los gobiernos imperialistas de turno. Hoy en día particularmente la China en términos de los recursos naturales, y Europa en términos de mano de obra.
 
La isla Goré, a veinte minutos de Dakar por barco, es testimonio vivo de lo que fue el tráfico de quince millones de esclavos entre ellos: hombres, mujeres y niños -sin contar los que murieron en la “caza” humana en el interior del continente- cuando los capturaban en África y los transportaban violentamente para llevarlos a América y el Caribe.
 
Como brasilero, el dolor es más fuerte, pues el violento tráfico de África es nuestro pasado y muy presente hasta hoy. ¿Cómo es posible que la humanidad haya inventado tal atrocidad? Pero algo es peor y salta a la vista ¿será que ahora estamos tratando los migrantes africanos de mejor forma? Los navíos de guerra italianos en Dakar, mirando los pequeños botes de migrantes que parten rumbo a las islas Canarias, parte extraña de la Europa española, a lo largo de la costa Atlántica, no son otra cosa que la versión moderna de los corsarios de la muerte de ayer. De hecho el mundo no puede continuar así. Es hora de cambiar esta civilización, clamor que se fortalece cada vez más en el FSM.
 
Adentrándonos en el FSM, es necesario reconocer su capacidad de movilizar siempre a diferentes grupos, organizaciones y movimientos sociales de todo el mundo. Éste va contagiando a la gente y trayendo nuevas identidades políticas y culturales y nuevas voces, parece ser el mayor secreto de la vitalidad del FSM. Cuando se piensa que está en declive, es que resurge con vitalidad. Abraza a nuevas realidades.
 
Esto tiene que continuar, aún existe mucho mundo y muchos pueblos, mucha ciudadanía que se quiere movilizar y contagiar por la fuerza de la idea de que otro mundo es posible, y hoy está en nuestro horizonte. Esta es una fuerza política y una vez más queda registrado que los medios de comunicación dominantes, desconocen el hecho de la gran movilización en la región del Magreb, siendo que se han realizado diez foros regionales, nacionales y temáticos después del Foro de 2009 y antes de Dakar. También teniendo en cuenta el efecto revitalizador en los participantes de los foros y en las movilizaciones ciudadanas, como en los cambios políticos que se vienen dando en Túnez y Egipto.
 
El FSM 2011, en Dakar, reveló también la gran fragilidad al interior del mismo, sino fuese por el poder de la auto organización, una de sus bases como espacio abierto a la diversidad y a la pluralidad de perspectivas por otro mundo, éste año habría sido un gran desastre. No hemos conseguido aprender cómo organizar logísticamente grandes eventos, con salas de traducción multilingües – nuestro mayor desafío, la base de la defensa del bien común que es la diversidad cultural- para acomodar el Foro. Dakar fue caótico, sobre todo en los dos primeros días, hasta que la auto organización encontró formas de establecer un diálogo abierto. El hecho es que el FSM se vio afectado, sobre todo para aquellos que no hablaban francés. El diálogo con organizaciones y movimientos africanos del África del oeste, fue más simbólico que real. Éste es un desafío en el proceso del FSM. No es un desafío externo a él. Se trata de algo enteramente sobre la gobernanza de sus instancias internas de facilitación y organización. No podemos ser derrotados por algo que tiene que ver con nosotros mismos. Necesitamos dejar de competir para ver quién organiza el mejor Foro y juntar las fuerzas en una verdadera obra de la ciudadanía mundial. Un FSM bien organizado es posible. ¡Si, nosotros podemos! Más el mundo necesita del FSM como fuerza movilizadora e inspiradora.
 
Aquí acabo una pequeña reflexión sobre el proceso del FSM. Pienso el Foro como una nueva ola naciente de ciudadanía planetaria. Más olas como en el mar que supone unas seguidas de las otras, un movimiento de flujo y reflujo. Para que la primera ola del FSM de movilización y despertar de la ciudadanía produzca una nueva cultura política que abrace el mundo en su diversidad y de ella tome fuerza, es necesario que el Foro llegue a todas las esquinas y a todos los pueblos, en la inmensa, populosa y compleja Asia, al este de Europa, al Mundo Árabe, al Caribe en fin… falta mucho mundo para que el Foro sea realmente mundial.
 
Soy de los que piensa que el mundo actual exige nuestra presencia como FSM en Europa. El FSM comenzó anclado en la vibrante sociedad civil brasilera. Galvanizó la América del Sur y es uno de los ejes de los cambios políticos allí ocurridos. Más el hecho es que no hubiera acontecido y no sería mundial sin el apoyo de siempre por parte de los europeos, especialmente de la ciudadanía activa, de los sindicatos, organizaciones y movimientos sociales de la Europa latina. Con la enorme crisis de Europa, especialmente de los países del sur, con las izquierdas perdidas e incapaces de entenderse, el propio FSM se ve afectado. Creo que es hora de las “galeras”, esta vez de los colonizados, que se regresen en solidaridad. No se trata de una nueva conquista de los bárbaros, más se trata si, de la desimperialización de las cabezas de los europeos, de su cultura, como condición de nuestra propia descolonización, deseuropización. En fin, con respecto al FSM, él debe continuar como una ola que galvaniza, que aglutina, que motiva, que invita al diálogo de los diversos y desiguales, incluido y excluido, para cambiar el mundo. Éste se debe expandir por todo el mundo, el FSM depende de circunstancias políticas para realmente echar raíces. Pienso que tales circunstancias existen en Europa para la realización de un FSM en este territorio, con una coproducción de europeos y ciudadanos del mundo, esto será un factor decisivo para el propio Foro en cuanto presagio de un nuevo mundo.
 
El FSM no puede estar dependiendo de grandes eventos por fuera del mundo, esto necesita continuar, es apenas una primera ola, el movimiento que abre camino. Otras olas deben seguir, también parte del movimiento del FSM. La verdad esto, está siendo inventado en la práctica. Falta pensar estratégicamente al respecto. Entre el FSM de Belém, en enero de 2009 y el fin del 2010, fueron registrados, nacionales y locales, 55 foros que adoptaron la Carta de Principios del FSM y utilizaron la auto organización de actividades como un espacio abierto. La mayoría de estos Foros fueron temáticos. Impulsados por grandes coaliciones de organizaciones y movimientos, por “familias” sociales, se llegó a contar con la participación de treinta mil movimientos. Esto quiere decir que la nueva cultura del FSM alimenta estos eventos, dejando además una clara dinámica regional de los mismos, destacándose Brasil y América latina, en casi la mitad de los eventos. Se destaca la región de Magreb, responsable de 10 eventos, en algunos países hoy en ebullición social.
 
Llama la atención entre los eventos de los Foros Sociales Temáticos que la ciudadanía organizada se profundizó e hizo propuestas en temas como: la seguridad y soberanía alimentaria, migrantes, agua como bien común, mujeres, etc. Estamos delante de una innovación del FSM, entre los grandes eventos de carácter mundial con grandes potencialidades, lo que yo llamo la necesaria ola del FSM, seguido de primera por los eventos centrales de confluencia de todos, intentando abarcar el mundo que está diseñado. Necesitamos transformar la estrategia del FSM al movimiento de construcción de una ciudadanía planetaria. Organizar Foros Sociales temáticos entre los eventos mundiales del FSM, que andan por el mundo, necesitamos que esto sea indispensable. La fábrica de ideas en que el FSM se tornó necesita como proceso de nodos que se le dé una forma más concreta, sistematizar las ideas y las propuestas para que se tornen en referencia.
 
La posibilidad de organizar el Foro Temático sobre medio ambiente y desarrollo en Porto Alegre, en enero del 2012, teniendo como horizonte la conferencia de la ONU Rio+20, es una gran oportunidad de experimentar modos de definir condiciones comunes de funcionamiento de los Foros Temáticos en el espíritu del FSM. Más, el Foro Social Temático puede ser una forma de organizar en el Brasil, en Porto Alegre, donde el Foro comenzó, uno de los nodos que alimentará la segunda ola. Está a nuestro alcance, de las organizaciones y movimientos sociales brasileros, el desafío de enfrentar esta tarea y con ella revitalizar el FSM como proceso. Esto sin perder el objetivo más inmediato que es incidir con fuerza en Rio+20.
 
– Cândido Grzybowski es Sociólogo – Director de IBASE
Traducción Beatriz González Soto, trabajadora social y magíster en educación.
Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas Nº 246, Semana del 11 al 17de marzo de 2011, Corporación Viva la Ciudadanía.