La inestabilidad en los mercados de divisas continúa en la medida que la especulación persiste en los mercados financieros. Los dirigentes de la Unión Europea confían en la fortaleza del euro frente al dólar, mientras la mayoría de los latinoamericanos que reciben remesas en dólares desearían que el dólar valga cada vez más. Al menos en México el dólar se ha venido fortaleciendo frente al peso en las últimas semanas y se vende por debajo de los 12.50 pesos por dólar, aun cuando al concluir 2010 el peso registraba una sobrevaluación de 21.6% respecto al dólar y sí solo consideráramos la evolución de los precios en México y Estado Unidos, el peso debería venderse hoy en 15.4 pesos por dólar, pero no sucede por las intervenciones del Banco de México.
 
México tiene en los recursos enviados por los trabajadores emigrantes a sus familiares y amigos una gran fuente de ingresos que compensa la paulatina caída de las exportaciones de petróleo. En 2007 ingresaron 27 mil 136 millones de dólares y en 2009 apenas 21 mil 181 millones, menos que los 25 mil 137 millones de 2008, pero a noviembre de 2010 apenas habían ingresado 19 mil 506 millones de dólares.
 
Hoy el 3% de la población mundial, unas 200 millones de personas han emigrado a otro país, pero esto no puede permitirnos pensar que la migración es un medio para impulsar el desarrollo nacional y crear los empleos que la economía nacional requiere, sería un error esperar que otros países y gobiernos hagan lo que le corresponde al país en que nacen hacer, quizá por eso exigir a Estados Unidos una reforma migratoria está fuera de lugar.
 
Las remesas entran a cada país como transferencias unilaterales, como un regalo que no genera un compromiso al país receptor, es decir una deuda o pasivo. Según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), solo en el 2008 las remesas registradas oficialmente hacia los países en desarrollo ascendieron a US$330.000 millones. En la India las remesas superaron los US$ 50.000 millones y en México, el volumen de las remesas fue mayor que el de los flujos de inversión extranjera directa, que alcanzó los 8 mil 938 millones de dólares.
 
El volumen de las remesas en dólares cada vez tiende a ser mayor en países como India, China y México. Las remesas están contribuyendo a reducir la pobreza, aumentan el bienestar al proporcionar divisas a millones de familias, lo que les permite a los países obtener recursos para atender el pago de los servicios de su deuda externa, contraída en divisas; pero a la vez, los bancos comerciales están utilizado los flujos futuros de remesas como garantía para otorgar financiamiento a muchas familias con familiares en el extranjero.
 
Sin embargo, este espejismo de las remesas está deformando la visión del gobierno y haciéndole olvidar su responsabilidad ante los ciudadanos, de otorgarles trabajo y salarios dignos, de mejorar su calidad de vida, haciendo dependientes a millones de personas y a países de estos envíos, provocando que los gobiernos posterguen las reformas estructurales de sus economías para crear mejores empleos con remuneraciones decorosas que frenen la emigración.
 
Mientras los gobiernos nacionales no realicen las reformas estructurales de sus economías y asuman su responsabilidad, México y los países de América Latina y el Caribe, continuarán expulsando ciudadanos en busca de mejores oportunidades de bienestar para ellos y sus familias, sin muros que los frenen.
 
Fuente: Forum en línea