La ausencia de agresividad física no es una definición de paz. En un país donde el abuso sexual intrafamiliar es cosa común, donde corporaciones extranjeras y nacionales le roban al estado, la corrupción es algo “cultural” y los robos a mano armada son cosa de todos los días, estamos muy lejos de llamarnos “pacíficos”.
 
Nicaragua invadió Costa Rica, de eso ya no existe duda alguna. No existe “disputa” sobre la jurisdicción territorial que ejerce el gobierno tico sobre Isla Calero. Los acontecimientos que hoy tienen a la gran mayoría de ticos “indignados” y con frases valientes llenas de xenofobia; no es más que una estrategia política repugnante, utilizada por todo grupo político que busca unificar un país para lograr más votos en las elecciones más cercanas. George Bush y los republicanos la utilizaron para re-elegirse en el 2004 y hoy la utilizan los sandinistas para perpetuarse en el poder.
 
Con esta fabricada crisis, que poco a poco se fue convirtiendo en un evento mediático internacional; gana Ortega, ganan los sandinistas, gana el gobierno tico, triunfa la xenofobia, el odio y explotación que existe en este país hacia los miles de nicaragüenses que se parten el alma trabajando por salarios miserables. Y es que el tico común NO es pacífico, como la sala de prensa de Chinchilla quiere hacerle creer al mundo. Por mucho tiempo el tico ha vivido refugiado en el “pobrecito”, no solo como excusa para irrespetar las leyes y justificar a los criminales, sino para dar excusas de nuestra mediocridad y falta de honor a la hora de enfrentar todo tipo de crisis; solo pregúntenle a los taiwaneses, a los mismos nicas cuando apoyamos a los contra en los 80’s o nuestra participación en la famosa “coalición de la voluntad” (coalition of the willing) que invadió Irak.
 
Hoy vemos como en las redes sociales, miles de “pacíficos” ticos despliegan la foto de un rottweiler, solo para recordarle al pueblo nicaragüense que vive y trabaja con nosotros, de aquel inhumano evento en el cual dos perros destrozaron el cuerpo de Natividad Canda, un nicaragüense que si bien es cierto era un criminal, murió de una manera que jamás podríamos imaginar, ante la mirada de nuestra inepta policía nacional. Nuestro pacifismo no es más que cobardía, hoy miles hablan de lo bueno que sería echar a todos los nicas del territorio nacional, pero ninguno ha decidido ir a la frontera a luchar contra el ejército nicaragüense.
 
Amo a este país que me vio crecer, pero hay momentos en los cuales mi gente me recuerda lo mucho que resienten mi permanencia en sus fronteras. He tenido la suerte de vivir en Colombia, Perú y Costa Rica y en ninguna otra parte he sentido tanta xenofobia por el extranjero latino y de rasgos indígenas como en Costa Rica. Nicaragua NO es una amenaza para nuestra soberanía, y los emigrantes pobres de este hermano latino tampoco, nuestro enemigo es y ha sido siempre la clase adinerada que está dispuesta a lo que sea con tal de mantener su estatus de comodidad y control, estatus que gozan desde que se trazaron esas líneas ficticias llamadas fronteras… recuerden nos independizamos de la corona española, pero nunca nos liberamos de los terratenientes.
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Publicado el lunes, 15 de noviembre del 2010.