San Juan, Puerto Rico.- A pesar de la información indicativa de que ya hay fecha cierta y próxima para la caída de la industria farmacéutica –principal base manufacturera del país- continúa la presión política por liquidar la Universidad de Puerto Rico, único recurso estratégico con que cuenta esta nación caribeña para evitar el naufragio entrando en la economía del conocimiento.
 
La situación es tanto más grave al tomarse en cuenta de que el inicio del colapso final farmacéutico está previsto para comenzar entre 2013 y 2014 mientras que para un año después podría comenzar a operar el sistema de integración de mercado y economía únicos del CARICOM, que dejaría atrás a esta colonia estadounidense de cuatro millones de habitantes ante el emerger de un bloque económico de casi cuatro veces su tamaño.
 
De manera contradictoria, la principal esperanza para el propio Gobierno viene a ser la negativa a rendirse del movimiento estudiantil, que insiste en que el Estado restablezca el nivel de aportación necesario para la universidad pública y se tomen medidas urgentes para cumplir los requisitos de gobernanza democrática y salud fiscal exigidos por la entidad acreditadora de EEUU, que mantiene a la UPR en condición de probatoria. Hasta ahora, sin embargo, los ánimos están cada vez más enconados en cada bando, con el Gobierno aprobando leyes para reducir el espacio legal democrático y los estudiantes rebeldes realizando acciones que presagian una segunda huelga universitaria para este mismo año.
 
Pero con todo lo grave del diferendo sobre la UPR –que realiza el 90 por ciento de las investigaciones científicas- la situación es apenas uno de los temas en los que se debate la ruta que tomará Puerto Rico, equidistante a casi 900 kilómetros tanto de Caracas al sur como de Guantánamo al noreste. De igual forma todavía son impredecibles los efectos que pueda tener en la región caribeña la onda expansiva si se produce el temido colapso económico del principal mercado interno y país de mayor consumo eléctrico de las Antillas.
 
En la otra cara de la moneda, el gobierno del anexionista Luis Fortuño ha estado tomando una serie de medidas urgentes para tratar de revitalizar la economía, reducir el gasto público, mejorar el sistema de salud y bajar los impuestos, medida que se anticipa aumente su simpatía entre las clases populares. Esas acciones van unidas a gestiones intensas en Washington para lograr de EEUU un incremento de miles de millones de dólares en las transferencias y maniobras para recortar la fuerza de focos de presión de la clase media, como la propuesta eliminación de la colegiación compulsoria de los médicos que fue precedida por igual medida con respecto a los abogados.
 
Para financiar al menos los primeros años de reducción de impuestos, el Gobierno ha establecido el cobro de un tributo especial a las llamadas corporaciones foráneas controladas, principalmente farmacéuticas.
 
Durante una audiencia pública posterior a la aprobación del estatuto, convocada para escuchar las críticas del pequeño aunque influyente Partido Independentista Puertorriqueño, el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara, Antonio Silva, concedió estar al tanto de que dentro de tres años podrían retirarse muchas de esas empresas al vencer las patentes de sus productos. Sobre el tema se mencionó muy poco más, pero NCM Noticias consultó fuentes de los tres partidos electorales inscritos y economistas que confirmaron que para el 2013 se espera que comience el éxodo de esas compañías, que emplean decenas de miles de obreros y contribuyen el 25 por ciento del producto nacional bruto.
 
El problema se remonta por lo menos a 2005, cuando comenzó con fuerza la tendencia de vencimiento global de patentes farmacéuticas y su sustitución por el crecimiento de la manufactura de medicamentos genéricos. La explosión económica de China y el crecimiento vertiginoso de India, tanto en manufacturas como en los centros de investigación y desarrollo, se encargan de completar el panorama de relocalización probable de ese sector industrial de alta tecnología.
 
En la región del Caribe los países están adoptando medidas para promover la economía del conocimiento que les ayude a entrar en la nueva etapa, en particular con el fortalecimiento de las universidades.
 
Así por ejemplo, en República Dominicana –que ha logrado mantener sus bases productivas agrícolas y de manufactura liviana- el crecimiento económico sostenido va de la mano con el fomento del desarrollo informático y las universidades investigan hasta los gusanos de Punta Cana para desarrollar fármacos. De igual forma, la Universidad de las Indias Occidentales realiza estudios para inventar medicinas con los frutos endémicos y Cuba se ha convertido en una potencia regional en la radicación de patentes para medicamentos nuevos.
 
En Puerto Rico, sin embargo, el único centro universitario con capacidad para enfrentar el problema se encuentra bajo asedio del propio Estado, que insiste en recortarle las asignaciones y se ha embarcado en una política pública destinada a achicarlo, encarecerlo y endeudarlo más. Emblemático del problema es la torre de investigación molecular, construida a un costo de más de 60 millones de dólares y que permanece inútil sin que se haya encontrado hasta ahora cómo financiar su operación.
 
El semestre pasado, mediante una huelga de 62 días, los estudiantes lograron evitar que se aumentaran los pagos de matrícula mediante una cuota especial y proteger las exenciones a los destacados en el deporte, las artes y otras ramas, así como a los hijos de los trabajadores del sistema. Pero la decisión de aumentos para el próximo semestre volvió a encender el movimiento estudiantil, lo que permitió que saliera a la luz pública que la entidad acreditadora tiene a la UPR en probatoria por haber encontrado que es regida por un grupo políticamente influido en la Administración Central, que maneja la institución sin tan siquiera contar con los organismos universitarios y con una irresponsabilidad fiscal tal que ni siquiera se conoce la realidad sobre sus finanzas.
 
El ultimátum estudiantil vence el 30 de este mes.
 
(NCM naufragio)