La Reina Isabel II de España, al mejor estilo imperialista ordenó invadir nuevamente la América. Armó una súper-flota naval compuesta de 6 fragatas y 1 corbeta, armados de unos 300 cañones para bombardear y escarmentar a los países que pretendieron su independencia. Los españoles contaron entre sus filas 50 muertos y 157 heridos.
 
Las fuerzas peruanas contaban en el Callao apenas con 55 piezas de artillería.
 
Envió la siguiente amenaza con manifiesta soberbia: “El gobierno de su Majestad Católica, que supo guardar la más digna neutralidad en la contienda civil que ha surgido en el Perú la Dictadura, sabe también la obligación indeclinable que le impone la honra e intereses de su país, y en tal concepto, ha ordenado en el Pacífico, imponga al de la Dictadura el castigo que de motu propio se ha buscado, ordenando a cabo a las fuerzas de su mando, todas las hostilidades que a este fin pueden conducir”.
 
Justificando el delito continúa:
 
“En tal virtud, esas fuerzas van a obrar sobre el Callao y sus fortificaciones y para que los súbditos extranjeros residentes en dicha población puedan ponerse a salvo con sus intereses, ha dispuesto darles un plazo de cuatro días contados desde esta fecha, declarando al mismo tiempo culpable de las pérdidas que las hostilidades puedan ocasionarles, al gobierno de Lima, que hollando hasta los principios más elementales del derecho de gentes, ha dado a España justo e incontrastable derecho de llevarlas a cabo”.
 
Fue otro argumento imperial inaceptable.
 
La invasión se la conoce como: “La Guerra entre España y las repúblicas del Pacífico. El bombardeo de Valparaíso y el Combate Naval del Callao”.
 
Los españoles bombardearon Valparaíso el 31 de marzo y se dirigieron al Callao para atacarlo. Alrededor de las 10:00 horas, el impresionante escuadrón español se dividió en dos grupos y formó una línea de ataque en forma de V.
 
El General Buendía había agrupado varios batallones para impedir un posible desembarco español. La participación extranjera en el combate fue muy importante porque se unieron en defensa soldados peruanos, chilenos, bolivianos y ecuatorianos.
 
Después de 5 horas de bombardeo los buques españoles lanzaron miles de bombas asesinas; perdieron. Las baterías peruanas lograron acertar 185 tiros dañando seriamente a la mayoría de naves españolas que tuvieron que retirarse definitivamente.
 
Finalmente a las 17:00 horas cesaron los fuegos. Los españoles contaron entre sus filas 50 muertos y 157 heridos. Las bajas americanas fueron de 200 muertos, muchos heridos.
 
Con esta gesta se sellaba definitivamente la independencia de América del Sur. El combate del 2 de Mayo fue una victoria del pueblo americano y del pueblo peruano en particular. Las antiguas colonias sudamericanas dieron una lección de coraje frente a una potencia imperialista.
 
Sabemos que Bolivia y Ecuador declararon la guerra a España a raíz de esta invasión y fue el Presidente de Bolivia General Mariano Melgarejo que envió su sable al presidente del Perú para que simbólicamente estuviera Bolivia representada en la lucha. Por un Decreto especial conminó a los enemigos del Perú en Bolivia a cuidar acciones so pena de persecución y cárcel. Cochabamba, a pesar de las graves epidemias y la hambruna que asolaron todo el territorio, envió ayuda a los damnificados del Bombardeo en Valparaíso y denominó al actual Teatro “Achá” como el Teatro de la “Unión Americana”. Chile olvidó tal gesto y preparó sus huestes defendiendo el capital privado de los ingleses.
 
Entre los bolivianos en el Callao hubo un cochabambino, familiar por entronque, médico cirujano, que la historia ha descuidado. Merece ser la primera figura intelectual a honrar en el homenaje del Bicentenario de Cochabamba y de Bolivia toda.
 
La historiadora Michela Pentimalli, que extrae los datos biográficos que transcribo, fueron publicados en “Crónica Aguda”. Año II-No 94 La Paz. 1989. Entre los archivos históricos familiares también guardamos importantes datos profesionales y personales del personaje egregio y noble; mucho trabajo de cirujano, datos clínicos y estudios médicos y gestos de trascendencia histórica cívica y patriótica. De él comentamos brevemente:
 
Entre los más ilustres cochabambinos recordamos a doctor CLEÓMEDES BLANCO FERRUFINO.  Nació en Cochabamba, el 25 de abril de en 1828. Hijo del General Pedro Blanco y Ana Ferrufino.
 
Su padre cochabambino herido en la batalla de Junín, expresó al Libertador “Muero por la Patria” (Grande); luego, elegido, en diciembre de ese año, Presidente Constitucional de Bolivia, efectivamente murió pero por la patria (chica), asesinado en la Recoleta por esbirros del vencedor de Ingavi.
 
Su madre doña Ana Ferrufino hija del patriota de la Independencia Ignacio Ferrufino a su vez, víctima del cruel Goyoneche que devastó Cochabamba después de asesinar a las Heroínas en 1812.
 
Las dificultades económicas obligaron a los huérfanos Clómedes y Federico a trabajar en un taller de carpintería para ganar el sustento diario.
 
Fue entonces que el Rector de la Universidad, Lucas Mendoza de la Tapia, les ayudó caritativamente con las pensiones escolares.
 
Entre 1847 y 1848 Cleómedes abandonó la escuela para trabajar a tiempo completo en una botica. Gracias al nuevo Rector Braulio Quevedo el joven Blanco logró completar sus estudios. Se graduó como farmacéutico el 15 de diciembre de 1851; en 1855 viajó a Lima Perú para continuar sus estudios de Medicina. 
 
Volvió a Cochabamba por unos meses durante los cuales como miembro de la Junta de Sanidad se prodigó en atender a los enfermos durante una grave epidemia de coqueluche.
 
De vuelta en Lima en 1859 se recibió de Bachiller en Medicina con una tesis sobre la “Lactancia” y posteriormente recibió el titulo de Doctor en Medicina después de defender su tesis acerca de “Las causas de la Tisis Tuberculosa”. En 1860 fue nombrado Miembro Residente de la Sociedad Médica de Lima.
 
Como cirujano militar en el Ejército del Perú durante el Bombardeo del Callao fue condecorado por su abnegada labor en la curación de heridos y su actuación de valentía le hizo merecedor de un reconocimiento del Congreso Nacional del Perú, según voto le nombró: “Benemérito de la Patria en Grado Heroico”.
 
Y en 1863 fue nombrado Profesor de la Escuela de Medicina de Arequipa. Después del Bombardeo del Callao, retornó definitivamente a su Patria, a Cochabamba donde desempeñó una importante acción profesional, universitaria docente y municipal.   

Con motivo de un nuevo aniversario del 2 de mayo de 1866, transcurridos 144 años después de la gesta heroica, recuerdo con enojo la acción invasora de España y aplaudo el triunfo de los aliados, los mismos que inmediatamente después, enemistados, guerrearon por guano y por Inglaterra. Evoco la vida de un médico de entronque familiar, héroe durante la invasión naval, condecorado por el Congreso del Perú.
 
Con estos datos llega a mi memoria la Guerra del Pacífico, la mediterraneidad infame, y ahora, la tenebrosa presencia de la IV Flota Norteamericana en el Pacífico con cañones, pero ahora con amenazantes misiles atómicos.
 
Honor al triunfo aliado de la fraternidad americana y honor a un médico héroe: Dr. Cleómedes Blanco Ferrufino.
 
– Gastón Cornejo Bascopé, Cochabamba Bolivia.