El cáncer infantil es frecuente en la población santiagueña, pero los datos se repiten en otros lugares del país. Lo que no se repite y es más alarmante es la mordaza informativa sobre el tema, la desidia de los responsables de la salud, de la legislación y del poder de policía. Sometidos al control económico, donde el PBI es la regla, la salud la excepción, todos parecen seguir el camino del silencio. Mientras tanto las víctimas del nuevo holocausto sobreviven en la cámara de gas pero “a cielo abierto” donde todo lo que tenga vida, morirá fumigado, menos la soja “porque es egoísta” , diría el Dr Jorge Kaczawer con gran tino.
 
En el Centro Provincial de Salud Infantil (Cepsi) de Santiago del Estero se asisten a 30 chicos nuevos por año afectados por las fumigaciones. La doctora Alba Ruiz, jefa de servicio de Hematología y Oncología de ese nosocomio, indicó que “los pacientes que más ingresan son los llamados oncológicos”, quienes “tienen cáncer por leucemias, linfomas, los que se destacan entre los más frecuentes”. Dentro de los tumores sólidos, “el más común es detectado en el cerebro, también se presentan casos de cáncer de riñón, de hígado e intestinales y en última instancia el cáncer de mama”, afirmó la profesional."Entre los 0 y los 15 años” manifestó en marzo pasado al medio santiagueño “Nuevo Diario”.
 
El mismo diario entrevistó a la especialista en pediatría Dra. Silvina Morales en 2009 que describía el tema así: “Vi niños que tenían malformaciones múltiples”. “Ya que además de haber nacido con fisura de labios y de paladar, traían una cardiopatía congénita, una polidactilia que la entendemos como la presencia de un dedo de más en el pie, malformación en los genitales, malformaciones renales, casos que se presentan tal vez en uno de 300 a 500 personas”.
 
Comentó también el caso de un niño “que tenía una fisura labiopalatina, un piecito con seis dedos (polidactilia), una cardiopatía congénita, un tamaño diminuto de pene, un defecto en el cuero cabelludo, y esto indica que se trate de un posible caso de Trisomía 13 (síndrome de Patau)”.
 
A éstas manifestaciones debemos sumar las del presidente del Colegio de Agrónomos provincial, Juan Tula Peralta, quién hizo pública la denuncia :“En Santiago se producen más de un centenar de nacimientos con malformaciones al año por el uso de agroquímicos”. También afirmó que en Santiago del Estero, así como en otras “provincias vecinas, es común” la utilización de niños “banderilleros” .Los defensores de los venenos subestimaron tales expresiones diciendo: “Que fueron sacadas de contexto”, olvidando que en el contexto también están los niños atendidos por los médicos, pero para ellos son daños colaterales. Hay aproximadamente 350   ingenieros agrónomos en Santiago del Estero, de los cuales sólo 140 están matriculados en el Consejo Profesional, según los dirigentes del Colegio.
 
Estos amigos del veneno seguramente no juntan agua en los bidones vacíos de agroquímicos ni almacenan agua de lluvia para cocinar y beber, de los techos, ni son pobres. Chapas impregnadas de plaguicidas rociados por las avionetas, que no respetan distancias ni viento, son el escudo protector que no alcanza.
 
Miembros de la Sociedad Rural consideraron que las denuncias – son inconsistentes- por razones estrictamente económicas vinculadas a los altos costos de los plaguicidas, “no les conviene desperdiciar producto” y que “en todo caso había productores que no controlaban el trabajo de los aplicadores”.
 
A raíz de las denuncias recibidas en el Marco de la Comisión Nacional de Investigaciones por Agroquímicos se realiza el Informe de Conocimiento y Observación en Bandera, Santiago del Estero con fecha 27 al 29 de mayo de 2009, a cargo de la antropóloga Maria Leticia Lahitte: En relación a los envases, material de desecho y silo-bolsas para su reusado, al preguntar si se sigue la normativa de previo lavado, se informó “que en la zona no hay agua para efectuar dicho procedimiento (datos de la Agencia)”.
 
Se realizaron entrevistas con familias, al director del Hospital, al Intendente de la localidad y al equipo de salud de la Sala de Pimeros Auxilios “Santa Rita” Estuvieron presentes los familiares de siete niños y de un adulto de una localidad vecina por un caso de intoxicación aguda a raíz de un accidente con una fumigadora.
 
-Uno de los casos es el del niño Cristian Collado de 11 años al que recientemente se le realizó un transplante de médula en el Hospital Garraham.
 
– El caso de Selena Lemos Gauna de seis meses, con diagnóstico presuntivo de epilepsia, anemia hipocrónica y microcítica y pelvis renal derecha bífida sin dilatación .
 
-Historia clínica del Hospital Garraham de Facundo Kevin Moreno de 5 años con diagnóstico de la enfermedad de Duchenne en tratamiento por distrofia muscular. Este niño tiene antecedentes familiares con la misma enfermedad por línea materna: dos hermanos de su mamá, uno fallecido y otro, Johnatan Roldán, actualmente de 14 años que se encuentra presente en la entrevista, movilizado a través de una silla de ruedas.
 
– Los otros niños son hijos de Daniel González que trabajó desde los 18 años en distintas tareas rurales y como fumigador. Dos de sus hijos, Leonel de 9, y Gastón de 11 años, nacieron sin el orificio anal, y tuvieron que ser sometidos a cirugías correctivas. La hermanita de ambos, Yasmín de 7 años, nació con dos dedos de su mano izquierda unidos por la piel. La casa está a cien metros de los sembradíos.Al lado está la casa de Rosa Villafañe, cuyo marido, de 57 años, internado en un centro de salud capitalino, afectado por un cáncer de pulmón. Él también trabajó como fumigador. La nieta de Rosa de corta edad, nació con una malformación de pelvis de riñón. “En el Hospital Garrahan le dijeron a mi hija que ella nació así por los agroquímicos y ahora está con tratamiento”.
 
El hijo de Francisco Basualdo de 6 años tiene problemas alérgicos y es tratado en el Hospital de Añatuya. El pediatra que lo atiende preguntó si eran oriundos de Bandera ya que la mayoría de ésos casos provienen de esta localidad. Elio Fernández, de Guardia Escolta tiene a su hijo de 23 años, con intoxicación aguda por contacto con Metamidofos (Insecticida y acaricida organofosforado ) fue tratado en diferentes Hospitales. Si bien ya está dado de alta, sigue sufriendo mareos, dolores de cabeza y náuseas. El señor Fernández también comenta la pérdida de un ojo de un vecino por contacto con plaguicidas. En este caso, la situación se produjo en zona rural cuando el colono levantó la vista para ver el avión que fumigaba y una gota del plaguicida cayó sobre su ojo.
 
El paisaje en pleno ejido urbano cuenta con dos silos. El primero es de la ex Junta Nacional de Granos, sus propietarios han presentado quiebra y para este informe no se dispone información.
 
El segundo silo en su localización original correspondía a zona rural, actualmente está rodeado de viviendas. Los propietarios se encuentran en litigio con el Municipio, y no aceptan su relocalización.
 
La localidad cuenta además con un taller de reparación de máquinas terrestres destinadas a la fumigación dentro del tejido urbano, tres pistas de aterrizaje y hangares. En un hangar se dispone un depósito al aire libre de los bidones utilizados en el proceso de fumigación.
 
También pudo observarse una pista de “karting” ubicada detrás del Parque Industrial balizada con bidones de agroquímicos en desuso.
 
-No existe aún un registro obligatorio de aplicadores ni del equipamiento terrestre y/o aéreo. Las razones son que el Municipio aún no ha formalizado la firma del Convenio con la Dirección General de Agricultura y Ganadería .En relación a este punto el intendente de Bandera, Oscar Gorosito, manifestó que la firma de dicho convenio “está en la agenda” pero no aclaró de qué año y de cual gestión.
 
 Entre otras recomendaciones la Comisión concluye:
 
– “Que se arbitren los medios para el cumplimiento de la Ley 6312 y la Ordenanza Municipal 13/97. Llevar a cabo un relevamiento epidemiológico para evaluar las condiciones sanitarias de la población de Bandera, así como de los pobladores rurales del área y realizar estudios ambientales de impacto, con particular interés en las fuentes de agua, degradación y contaminación del suelo”
 
Bandera ondea a media asta, sin cielo y sin agua, pero con soja.