Por invitación del Núcleo Ciudadano para el Cambio, del cual soy miembro, el profesor brasileño Ivandro da Costa Sales, autor del libro “Desafíos de la Gestión Democrática de la Sociedad”, dio dos conferencias en Asunción sobre la experiencia brasileña con la democracia participativa.
 
Ivandro nos ayudó a entender mejor la diferencia que hay entre la Democracia Representativa y la Participativa, tema muy actual aquí entre nosotros y que provocó reacciones adversas de varios políticos prominentes que piensan que la Democracia Participativa es una amenaza a la Representativa. Para ellos fue una sorpresa constatar que en la Constitución Nacional afirma que nuestra democracia es republicana, representativa, participativa y pluralista”. Ellos creen que la democracia participativa consiste en acabar con el Parlamento y reemplazarlo por referendos y asambleas populares, si no por una imaginaria dictadura del proletariado.
 
Ivandro fue claro y preciso en sus conceptos. La participación implica dar poder a la gente, dijo. O mejor, que los diversos actores sociales aprendan a tener y ejercer poder. Como consecuencia, la “gestión democrática de la sociedad” consiste en el co-gobierno entre el Estado y la sociedad civil organizada
 
Tradicionalmente, el Estado es visto como una entidad, un todo separado de la Sociedad Civil. En realidad, para Ivandro el Estado no es una entidad sino una función, que conjuga dos mandatos esenciales:
 
(a)promover y coordinar los esfuerzos de la población para satisfacer sus necesidades básicas, y
(b) asegurar, por la fuerza o la coerción si es necesario, el orden en la diversidad de intereses de individuos, grupos, categorías y clases sociales, con frecuencia antagónicos entre si.
 
Hasta hace poco, cabía al Gobierno el monopolio de la ejecución de estos mandatos. La gestión de la sociedad era hecha casi exclusivamente por dirigentes y funcionarios del aparato gubernamental. (Con frecuencia influenciados por grupos poderosos como las empresas multinacionales, las asociaciones empresariales, las mafias). Esto ocurría porque los diferentes grupos de la sociedad no estaban suficientemente organizados ni capacitados, de modo que se suponía que la gestión de sus intereses debería ser hecha por el Gobierno. El Estado, léase el Gobierno, era visto como responsable del Bien Común
 
Ahora bien, el nuevo fenómeno que estamos viviendo desde hace unos años es que los sectores no privilegiados de la sociedad civil – movimientos campesinos, sindicatos, contralorías ciudadanas y juntas vecinales, asociaciones profesionales y de mujeres, y hasta iglesias – están asumiendo, junto con el Estado, el ejercicio de los mandatos estatales. Además de trabajar para satisfacer necesidades de la población, muchas veces mejor que el gobierno, las organizaciones están haciendo ellas mismas la gestión directa de sus intereses y desafiando a aquellos gobiernos que tratan de continuar siendo gestores de los intereses del orden capitalista.
 
Enfrentamos hoy la novedad histórica de que la Sociedad Civil se vuelve cogestora, con el gobierno, de las políticas públicas, es decir, que asume, con el gobierno, la gestión de los diferentes intereses de la sociedad. Tenemos que acostumbrarnos ahora a pensar que las organizaciones de la sociedad civil hacen parte del Estado, son su brazo civil. No se puede más hablar del Estado y la Sociedad Civil como entes separados. De ahora en adelante tenemos que hablar de “función estatal del Gobierno” y “función estatal de las organizaciones de la Sociedad Civil”.
 
Esta concepción es tan reciente, tan nueva, que, en cuanto los agentes del capital “gobiernan al gobierno”, es decir, influyen decisivamente sobre los aparatos gubernamentales del Estado, la Sociedad Civil no sabe todavía como desarrollar sus funciones estatales y entrega su destino a “salvadores de la patria” en las diversas instancias del aparato gubernamental. Y cuando empieza a querer ponerlas en práctica, encuentra la oposición del Gobierno y las elites, lo cual obliga a la Sociedad Civil a recurrir a medios anormales de intervención como cierre de carreteras, ocupación de tierras, “tractorazos”, y otras medidas violentas, que serían totalmente innecesarias si la Sociedad Civil participase de igual a igual en las decisiones estatales.
 
En el Brasil, el PT está promoviendo su propia versión de la Democracia Participativa, comenzando con el Presupuesto Participativo en la ciudad de Porto Alegre, hace unos 15 años. El éxito de esta modalidad de gestión democrática fue tan grande que la mayoría de los municipios brasileños están tratando de ponerla en práctica. Ivandro, con sus alumnos de la Universidad Federal de Pernambuco, evaluó el estado actual del co-gobierno en el municipio de Camaragibe y encontró que al gobierno municipal todavía le cuesta aceptar la participación de los representantes de la sociedad civil, y a estos últimos les cuesta asumir su poder, acostumbrados como están a que el gobierno tome todas las decisiones importantes. No obstante, Ivandro informa que las Plenarias, Conferencias y Congresos, que son los órganos que institucionalizan formalmente la cogestión, están funcionando cada vez mejor.
 
La contribución de los medios
 
Estamos tan acostumbrados a la omnipresencia y la omnipotencia de los medios de comunicación comerciales que, para muchos, esta es la única forma de usar la comunicación en la sociedad. Olvidan o ignoran que, históricamente, la radiodifusión comercial es reciente en la mayoría de los países occidentales y que lo normal eran los sistemas públicos de comunicación. En la mayoría de los países europeos, la radiodifusión ha sido definida como un servicio público y, por lo tanto, su funcionamiento quedó, en un principio, en manos del Estado.
 
De este modo se crearon corporaciones públicas con la misión de planificar y explotar directamente el servicio, generando programación de calidad, accesible a toda la población sin diferencia alguna entre los habitantes de las grandes urbes y los de localidades aisladas geográficamente.
 
En la década de 1920 se creó en el Reino Unido la BBC – British Broadcasting Corporation –– con el propósito de “acercar la mayor cantidad de temas a la mayor cantidad de gente posible, con el fin de educar, informar y entretener a toda la nación, sin interferencias políticas o presiones comerciales”.
 
Tipos de radiodifusión
 
Para entender el papel de la Radiodifusión Pública yi la Comunitaria, es oportuno distinguir con claridad las semejanzas y diferencias que existen entre los diversos tipos de radiodifusión. En efecto, coexisten en nuestros países los siguientes tipos:
 
1.Radiodifusión comercial
2.Radiodifusión estatal
3.Radiodifusión pública
4.Radiodifusión comunitaria
5.Radiodifusión educativa
6.Radiodifusión internacional
 
1.La radiodifusión comercial ha sido tradicionalmente concebida como un negocio de libre competencia, orientado al lucro y la acumulación de capital (y de poder) por parte de empresarios privados. Además de ofrecer información y entretenimiento al oyente o espectador, la radiodifusión comercial sirve de soporte al marketing de la producción industrial y de servicios.
 
2.La radiodifusión estatal, financiada y administrada por el Estado, es concebida como un instrumento del Gobierno para hacer conocer sus directivas políticas y sus planes y proyectos, así como para divulgar sus realizaciones.
 
3.La radiodifusión pública, aunque financiada por el Estado, es independiente del Gobierno, es decir, no es administrada por el mismo sino por algún tipo de corporación pública integrada por representantes de la sociedad en general.
 
4.La radiodifusión educativa, una rama de la Radiodifusión Pública se concentra en la difusión de contenidos de la educación formal y de la no formal, para elevar el nivel educativo de la población. La Radio Sutatenza, de Colombia fue la pionera en A. Latina y hoy la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) cuenta con numerosas emisoras afiliadas en todo el continente.
 
5.La radiodifusión comunitaria, como su nombre lo indica, nació, según Brunetti, para “robustecer la participación de los miembros de las comunidades, promocionando aquellos procesos que facilitan y permiten obtener satisfactores específicos, destinados a las necesidades reales”.
 
6.La radiodifusión internacional comprende las transmisiones que hacen los países como parte de su influencia geopolítica.
 
 Podríamos agregar también otras modalidades de radiodifusión, caracterizadas por su especialización en un determinado tipo de contenido, tales como la radiodifusión religiosa, la radiodifusión policial y la radiodifusión militar.
 
La Radiodifusión Pública
 
 La premisa sobre la cual se fundamenta la radiodifusión pública es que las frecuencias a través de las cuales se transmite la programación pertenecen a la comunidad y que, por lo tanto, las mismas deben ser utilizadas en su exclusivo beneficio. En efecto, los ciudadanos, a quienes pertenece el espectro de frecuencias, necesitan acceder a un medio capaz de proporcionarles información confiable, tanto en relación con los temas de relevancia pública como con otro tipo de cuestiones ligadas a actividades culturales y de entretenimiento.
 
En el Brasil, en 1997, el diputado Jaques Wagner y otros del Partido de los Trabajadores (PT) presentaron al Parlamento un proyecto de ley para establecer el Sistema de Radiodifusión Pública en el país. Los objetivos de dicho sistema eran los siguientes:
 
I ‑ permitir el ejercicio de los derechos a la información, a la libre expresión del pensamiento, a la creación y a la comunicación;
 
II ‑ promover la cultura nacional, regional y local y estimular la producción que objetive su divulgación;
 
III – promover la integración de la sociedad civil, estimulando la recreación, la cultura y la convivencia social
 
IV – prestar, permanentemente, servicios de utilidad pública, principalmente en situaciones de emergencia y de calamidad;
 
V – permitir la capacitación de los ciudadanos en el ejercicio del derecho de expresión en la forma más accesible posible;
 
VI – permitir el perfeccionamiento profesional de personas que ejerzan funciones en el área de la comunicación.
 
La radiodifusión pública, para que pueda ser pluralista, tanto política como culturalmente, no solamente debe ser absolutamente independiente del Estado, excepto en su financiamiento, sino que debe ser administrada por un Directorio o cuerpo colegiado formado por representantes de los diversos estamentos de la sociedad civil, elegidos del modo más democrático y transparente posible
 
La Radiodifusión Comunitaria
 
Para referirme a la contribución de los medios alternativos, y en particular, a la de los comunitarios, transcribo a seguir las palabras de Tiäo Santos, fundador de la primera radio comunitaria del Brasil – Radio Novos Rumos, del municipio de Queimados, estado de Río de Janeiro, y expresidente de la Federación Nacional que las agrupa.
 
“Los vehículos comunitarios y alternativos establecieron nuevos paradigmas en la comunicación brasileña, sea con relación a la creación de nuevos formatos y lenguajes o en la fantástica inversión de la pirámide, permitiendo que los que antes sólo oían, pudiesen hablar, interfiriendo directamente en la programación llevada al aire, y, a partir de ahí, modificando, de manera significativa, las relaciones sociales de las comunidades donde están instaladas.
 
Hoy, cerca de 15 mil vehículos alternativos están en el aire, la mayoría aun espera una autorización formal. Aunque la autorización formal sea muy importante, lo más importante es el reconocimiento del pueblo que, antes que el Estado, ya reconoció a esos vehículos como legítimos y fundamentales para la vida comunitaria y para el desarrollo local.
 
Mirando a todo lo que ocurrió y está ocurriendo después del advenimiento de las emisoras comunitarias, percibimos que está surgiendo un nuevo modelo de comunicación. Una comunicación más colaborativa, capaz de modificar lo local y, al mismo tiempo, influenciar en lo global. Una comunicación celebrativa, íntimamente ligada a la vida del pueblo, a sus luchas, dificultades y esperanzas, donde cada emisora a vuelve en punto de encuentro de las fuerzas vivas de la comunidad.
 
Juan Diaz Bordenave, consultor internacional en comunicación y educación, en el texto que escribió para contribuir a los debates en el primer Congreso de la Federación de las Asociaciones de Radiodifusión Comunitaria de Río de Janeiro – en el año 2000, definió el concepto das radios comunitarias.
 
El concepto da radio comunitaria
 
“La visión de un desarrollo social humanista y sustentable proporciona eñ contexto del cual puede emerger un concepto de radio comunitaria sólido y profundo. Dentro del proceso de fortalecimiento de la Sociedad Civil y del paso de la democracia meramente política para la democracia participativa, integralmente social, podemos apreciar la naturaleza fundante, inherente a la radio comunitaria.
 
Dentro de este histórico proceso, la radio comunitaria, entre otras funciones:
 
  1. Facilita la comunicación representativa horizontal, esto es, el diálogo entre personas, grupos, instituciones y comunidades, facilitando la participaciójn y la cooperación; 
 
  1. Mantiene a la población informada sobre sus derechos y obligaciones, sobre las instituciones de apoyo y como obtener sus servicios.
 
  1. Prestigia los valores básicos de la democracia social y el desarrollo sustentable: frugalidad anticonsumista, equidad, cooperación, equilibrio ecológico , etc.
 
  1. Educa y capacita a la población, enriqueciendo su vocabulario, aumentando sus conocimientos, fortaleciendo sus valores positivos, enseñando tecnología, socializando métodos;
 
  1. Promueve la identificación colectiva de los problemas comunitarios y su articulación, sea para fines de resolverlo, sea para reivindicar soluciones por parte del Estado y la sociedad. 
 
  1. Cataliza la reflexión comunitaria sobre la realidad y sus problemas; 
 
  1. Apoya la organización y la concienciación y facilita el “empoderamiento” de la sociedad civil frente al Estado y el Mercado;
 
8.Realimenta al pueblo sobre su progreso en la lucha colectiva por una vida mejor.
 
9.Celebra as victorias de las comunidades y de la sociedad civil en general. 
 
Juan, concluye diciendo: “lo que esta lista nos dice es que lo o importante en el concepto de radio comunitaria son las funciones que ella desempeña y no sus características de propiedad comunitaria, baja potencia, personal voluntario e y otras”. 
 
Palabras finales
 
Espero que resulte evidente que la lucha por la democratización de la comunicación es la misma que la lucha por la democracia participativa. En efecto, los ciudadanos no podrían participar en la gestión democrática de su sociedad si no tuvieran los medios orgánicos para dicha participación.
 
Creo que las radios y TV públicas y comunitarias son un instrumento indispensable para la democracia participativa. Ellas deben tener, de parte de la legislación nacional, el reconocimiento pleno de su función fundamental. No vale la pena hacerle la guerra a las emisoras comerciales. Ellas también cumplen su función. Pero no podemos permitir que las emisoras comunitarias sean tratadas como intrusas, de segunda clase, piratas e invasoras. Ellas son las constructoras de nuestro real y genuino. futuro democrático. Lo que tenemos que hacer, como sociedad, es capacitarlas, potenciarlas y cuidar de que cumplan cada vez mejor su función social, sin apartarse jamás de su misión y su camino.