ÍNDICE
 
Introducción (pág. 4)
 
La repercusión global del metabolismo urbano-agro-industrial (pág. 6)
 
El capitalismo global se convierte en el principal agente geomorfológico (pág. 8)
– Residuos y contaminación, el lado oculto del metabolismo urbano-agro-industrial (pág. 13)
– El impacto en la Hidrosfera y la conversión del agua en el “oro azul” (pág. 17)
 
De la incidencia en la atmósfera local, al cambio climático planetario (pág. 22)
– El capitalismo global capaz de alterar el clima mundial (pág. 24)
 
La perturbación de la Biosfera: Un golpe de Estado biológico (pág. 27)
– Insostenibilidad de la industrialización de la agricultura, explotación de bosques y pesquerías (pág. 27)
– El progresivo colapso de la biodiversidad planetaria (pág. 33)
 
Desbordamiento de la biocapacidad del planeta y deuda ecológica (pág. 36)
 
Gestión institucional de la crisis ecológica y retórica del poder (pág. 39)
– Hacia el “Desarrollo Sostenible”, giro en los discursos y prácticas del poder (pág. 41)
– La Cumbre d ela Tierra de Río, el triunfo del simulacro ambientalista (pág. 43)
– El Capital y el FMI, BM y OMC, los verdaderos Masters de la Naturaleza (pág. 45)
– Hacer negocio con el deterioro ambiental, y profundizarlo con la tecnología eficiente (pág. 47)
 
Capitalismo global, Sociedad de la Información y degradación de Gaia (pág. 50)
– La falsa desmaterialización d ela Sociedad de la Imagen y la Información (pág. 52)
 
“Invisibilidad” de la crisis ecológica mundial al entrar en el siglo XXI (pág. 54)
– Treinta años perdidos, resistencias sociales “ecológicas” y efecto boomerang de Gaia (pág. 57
 
Bibliografía (pág. 61)
 
Introducción
 
En el siglo XX pasamos de un mundo “vacío” a un mundo “lleno”, en palabras de Daly (1999), lo que implica una verdadera mutación histórica, haciendo que se hable ya de la entrada en una nueva era geológica: el Antropoceno. El Antropoceno sería una nueva época de la Tierra, consecuencia del despliegue del sistema urbano-agro-industrial a escala global, que se da junto con un incremento poblacional mundial sin parangón histórico. Todo ello ha actuado como una auténtica fuerza geológica con fuertes implicaciones ambientales. La Sociedad Geológica de Londres, la de mayor historia y quizás la más prestigiosa del planeta, así lo ha definido (Davis, 2008). El Holoceno, la etapa histórica que coincide con el inicio de la agricultura y la expansión y evolución de las distintas civilizaciones humanas, es decir, grosso modo los últimos 12.000 años, ha tocado a su fin. El trecho interglacial que define el Holoceno, inusualmente estable en términos de temperatura global, ha terminado, y habríamos entrado en “un intervalo estratigráfico sin precedentes parecidos en los últimos millones de años”. Estaríamos por tanto en una nueva era histórica marcada por la incidencia de la “especie humana” en el planeta Tierra. Pero indudablemente no es toda la especie humana la que así actúa, sino una parte cada vez más importante de la misma que se ve impulsada y condicionada por un sistema, el actual capitalismo global, fuertemente estratificado y con muy diferentes responsabilidades e impactos de sus distintas sociedades e individuos, que ha logrado alterar por primera vez en la Historia el sistema ecológico y geomorfológico global. No sólo el funcionamiento del clima de la Tierra, o la composición y características de sus ríos, mares y océanos, así como la magnitud, diversidad y complejidad de la biodiversidad planetaria, sino hasta el propio paisaje y territorio, convirtiéndose el sistema urbano-agro-industrial ya en la principal fuerza geomorfológica. Una tremenda fuerza de carácter antropogénico, activada y amplificada por un sistema que se basa en el crecimiento y acumulación (dineraria) “sin fin”. Y sus impactos durarán siglos o milenios, y condicionarán cualquier evolución futura.