Las tormentosas relaciones entre el gobierno y los prefectos de la “media luna”, no cesarán aparentemente y por el contrario muestran tendencias a reactivarse con mayor fuerza a medida que las investigaciones de fiscalía avanzan y encuentran pruebas contra los involucrados en el Golpe Cívico-Prefectural que debía rematar en la separación de la mitad de Bolivia con la ayuda de una célula mercenaria de croatas contratados con ese fin.
 
Poco antes de las elecciones del 4 de abril, el fiscal Marcelo Soza, debía interrogar al Prefecto Rubén Costas, en torno al caso desarticulado el 16 de abril durante una acción en la que murieron los generales que dirigían, por encargo, la independencia de Santa Cruz con trascendencia en el resto de la “media luna”.
 
Para evitar la “victimización” de Costas, ese interrogatorio fue postergado, aunque el ex prefecto clamaba ser convocado de inmediato. Aún se recuentan los votos del 4 de abril, para comprobar su limpieza o fraude planificado por el enjambre de implicados en el proyecto separatista que no cesa ni retrocede.
 
Hasta ahora, Costas ganó la gobernación, pero su convocatoria para declarar en el caso de los terroristas y separatistas, sirve para calificar como “venganza política” del gobierno por haber ganado las elecciones en Santa Cruz. De un plumazo se olvidó que siempre estuvo convocado.
 
El 31 de julio de 2009, el fiscal Soza advirtió ante los medios que: “Todos los ciudadanos que probablemente estén involucrados en este hecho tienen que necesariamente someterse a la ley, no solamente si es que estuviera el señor Rubén Costas (prefecto de Santa Cruz), sino también otros ciudadanos que se hubiesen visto involucrados en el hecho”. También entonces evitó comentar las frases ofensivas de Costas
 
El lenguaje soez y provocativo de Costas se ha repuesto tras las elecciones como un anuncio de lo que será su presunta gestión como Gobernador. Con diferentes argumentos ha intentado evitar el interrogatorio del fiscal interesado en saber si efectivamente su Prefectura tenía representación en el “Grupo La Torre”, que a su vez financió a los terroristas liderados por Eduardo Rozsa Flores.
 
El 30 de octubre de 2009, el ex secretario de Seguridad Ciudadana de la prefectura cruceña, Jorge Aldunate Salvatierra, afirmó contundentemente que efectivamente esa prefectura era parte del Grupo La Torre, financiadora de los terroristas croatas, húngaros, bolivianos y otros encabezados por Rozsa Flores. Costas tiene razones para no declarar, pero y ¿Roly Aguilera? Su defensa de los terroristas es noticia todos los días y ¿por qué?
 
Todo tiene explicaciones y una de ellas puede estar relacionada con las declaraciones de Ignacio Villa Vargas (El Viejo), en junio del pasado año. Este personaje implica a Roly Aguilera en las visitas de preparación del proceso separatista a los prefectos implicados en este caso de traición a la Patria.
 
El Viejo, declaró en esa ocasión: “Rózsa viajaba generalmente en compañía de Branko Marinkovic, a veces con Mauricio Roca y el secretario del Prefecto, Roly Aguilera. Viajaron a Tarija, Cobija, Sucre y Trinidad. En todos los casos iban por tierra a Pailón y de allí en avioneta. El piloto era Orlando Áñez, generalmente. “De estas reuniones sabían los prefectos que visitábamos (…). Todos ellos lo conocían (a Rózsa) y a veces a los miembros de la organización”.
 
Las declaraciones de Costas ante el fiscal Soza, son de vital importancia para el esclarecimiento del proceso separatistas en el que están implicados muchos de los que ahora se declaran inocentes. Los últimos días, durante su presencia en Santa Cruz, Soza se refirió también a las logias Toborochi y Caballeros del Oriente, como seriamente implicadas en la conspiración balcanizadora.
 
Los terroristas escogieron Santa Cruz y Beni como “cuarteles” para consumar la independencia a iniciarse con unos cuantos miembros de la Unión Juvenil Cruceñista muertos con disparos por la espalda para generar indignación regional contra los presuntos invasores collas. El mismo Costas sería eliminado para aumentar los “justificativos”.
 
Por el momento, las investigaciones de Soza están pisando los talones de Costas y Aguilera, constituidos en feroces defensores de los que planeaban anegar Bolivia en sangre y guerra civil para separar gran parte del país con fines que aún quedan por aclarar. Todavía no aparece el coordinador de la balcanización, Philip Goldberg, expulsado sólo horas antes de iniciarse la conflagración.