La cúpula uribista-santista ya percibió que puede perder las elecciones. La calculada debacle del partido conservador es un intento de ganar las elecciones en la primera vuelta. No quieren arriesgar. La fórmula Mockus-Fajardo, a la cabeza de los “verdes” y de la “avalancha ética” – que crece como la espuma -, es ahora su principal enemigo. Por ello, la tarea central del momento en Colombia sigue siendo derrotar a la mafia entroncada en el Poder. Para ello se requiere “unir a las fuerzas sanas de la Nación”.
 
La mafia uribista va a defender su poder a diente partido. Su aparato criminal (estatal y para-estatal), será tensionado al máximo. Van a agudizar el conflicto con Venezuela y a utilizar los actos terroristas de las FARC (reales o montajes). Es la única carta que tienen a mano. Intentarán crecer artificialmente la amenaza “bolivariana” e incentivar el falso nacionalismo. Vargas Lleras (liquidado) y el presidente Uribe (de salida), ya hacen el “trabajo sucio”. Tratarán de colocar a Santos como el único capaz de enfrentar a Chávez y a su “comunismo trasnochado”, como le llaman. Ojalá la dirigencia “bolivariana” no les haga el juego.
 
“En la apertura del Foro Económico realizado en Cartagena, Uribe advirtió al ‘capitalismo mundial’, allí representado, que ‘en sectores de la iniciativa privada, en gobiernos y en empresas hay permisividad con los nuevos comunismos plebiscitarios’. Dentro de ese nuevo término – acuñado por él – ya sabemos a qué países se refiere. Luego dijo: ‘Muchos países y muchas empresas simplemente quieren ser conniventes y permisivos con esos gobiernos, en la equivocada creencia de que esos gobiernos les van a respetar sus derechos. Esos gobiernos no se atreven a reconocerse como reproducciones del viejo comunismo, pero eso son, así no acepten que se les llame de esa manera’”.[1]
 
Las intervenciones de Arturo Valenzuela, secretario de Estado de los EE.UU. para América Latina, y la próxima visita del secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, apuntan en esa misma dirección. Parece que el gobierno gringo, o una parte de él, van a jugar definitivamente con Santos. Y ello, debe alertar a todos los demócratas. La lucha es a brazo partido.
 
Sin embargo, tienen graves problemas. Esa fórmula que les daba buenos resultados frente al Polo, no les funciona con los “verdes”. Mockus se autocalifica como un “hombre duro pero limpio” y la gente no lo percibe ni como blando frente a la guerrilla, ni proclive a las políticas del presidente Chávez. Allí, “tacan burro”.
 
La “desconexión” del Polo
 
Hay quienes se quedan buscando explicaciones a la actual situación del Polo en lo casuístico. Dicen que Carlos Gaviria nos habría representado mejor. Se buscan explicaciones en las posiciones de Petro, el clientelismo de los moreno-samperistas, el voto por el Procurador, las vacilaciones frente a los crímenes de las FARC, o en los enfrentamientos internos. En fin, la lista es larga. Todo es cierto, pero…
 
El problema es de fondo. Lo que ha llevado a la actual crisis del Polo ha sido la falta de conexión con la realidad de nuestro país. El único que medianamente hacía esfuerzos por “conectarse” era Petro. No sabemos cómo y en qué momento la dinámica burocrática de su partido lo desconectó.
 
Petro en diciembre de 2007 formuló la propuesta política que va a llevar a la presidencia a la dupla Mockus-Fajardo. La “unión de todas las fuerzas sanas de la Nación para separar a la mafia del Estado”, es lo que se ha concretado en el Partido Verde. En su programa lo denominan la “legalidad democrática” colocando por delante el valor de la ética.[2]
 
Los “verdes” no reivindican “su” política como “anti-uribista”, ni como una tarea revolucionaria, ni menos como “anti-imperialista”, pero si esa “legalidad democrática” se profundiza hacia la democracia participativa, si en verdad se logra derrotar a la mafia, y erradicar la economía ilegal que la sustenta, se estaría dando un enorme paso hacia la construcción del Estado Nacional, que los colombianos nunca hemos tenido. Tarea fundamental para avanzar en otras tareas.
 
Es urgente la “reconexión” – por lo menos de Petro – con esa realidad nacional, que como vemos, está íntimamente ligada a la geopolítica regional.  
 
Popayán, abril 9 de 2010
 
 
 
[2] Ver: León Valencia. Una marea ética llega a la campaña presidencial. http://www.nuevoarcoiris.org.co/sac/?q=node/721