El 2 abril fue conmemorado en todo el país como día del ex combatiente de Malvinas. La Argentina redobló sus reclamos al Reino Unido, pero la soberanía argentina parece lejana.
 
 La cuestión Malvinas había sido reactivada en febrero, cuando Cristina Fernández dispuso dificultar la navegación hacia las islas reclamando contar con una autorización nacional previa. Había sido una reacción ante el inicio de las prospecciones petroleras mar adentro por parte de los isleños y Londres, con compañías petroleras seleccionadas en forma unilateral.
 
Ese nuevo comienzo de los reclamos continuó en foros internacionales, con la reunión de presidentes de América Latina y el Caribe en Playa del Carmen, México, y la entrevista de Jorge Taiana con el secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.
 
Ahora fue el calendario el que impulsó una nueva ronda de declaraciones por Malvinas, con el feriado del 2 de abril. La jefa de Estado habló en la Casa de Gobierno, al inaugurar una exposición sobre el rol de las mujeres en ese conflicto de 1982. Y luego lo hizo en el homenaje de Ushuaia, con la gobernadora de Tierra del Fuego, centros de ex combatientes y público en general.
 
En esta segunda ocasión, la presidenta cuestionó el colonialismo británico. Dijo que “resulta a todas luces inexplicable pretender soberanía a 14 mil kilómetros de distancia”. Tal pretensión se llama colonialismo, puntualizó.
 
El matiz quizá novedoso es que en este aniversario del desembarco argentino en las islas la política kirchnerista abogó por lograr un “frente universal” que acompañe el reclamo del país. Su mensaje apremió a una toma de posición de la ONU porque “no puede ser que se les reclame a otros países más débiles el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas en cualquier ámbito y, sin embargo, uno de ellos pueda violarlas sistemáticamente desde 1965”.
 
Ese matiz pareció transferirse a las palabras de Luis D´Elía al hablar en un acto frente a la embajada británica (en rigor la policía obligó a retroceder a los manifestantes unos cuantos metros). “Ni un centímetro cúbico se podrán llevar de las islas, ese petróleo es de todos los pueblos de América latina”, dijo el líder de la CMP.
 
Esa luce como una saludable evolución del pensamiento nacional: mantener el reclamo de soberanía argentina sobre las islas y sus recursos naturales, pero en el marco del acompañamiento y la asociación con América Latina y el resto del mundo. Esa reflexión o aggiornamiento no lo compartirán los nacionalistas ultramontanos, seguidores del fallecido Mohamed Alí Seineldín y otros elementos fronterizos con el fascismo.
 
De todos modos la política gubernamental por Malvinas está recorrida por una contradicción: no hay coherencia en declararse malvinero hasta la médula y al mismo tiempo mantener al británico Barclays como jefe de las operaciones para el canje de la deuda y entregar a British Petroleum el yacimiento de Cerro Dragón por veinte años con opción a otros veinte. La oposición conservadora no puede ni hablar de este tema, pues en plena discusión por la llegada de la plataforma “Ocean Venture” a las islas había tres diputados suyos en Londres invitados por el Foreing Office (Oscar Aguad, Paula Bertol y Adrián Pérez).
 
Mejor onda con el Norte
 
Recriminaciones con Londres no significa en simultáneo que el gobierno argentino tenga mala onda con Washington. Al contrario, está mejorando tanto cuanto puede la relación bilateral. Y en estos días habrá un plus de buena sintonía entre ambos con el viaje de Cristina Fernández a Washington, donde cumplirá al menos con dos cometidos.
 
Uno, infaltable desde su participación en las reuniones del “Grupo de los 20” cuando aún gobernaba el texano bruto, es procurar un encuentro bilateral aunque breve con Barack Obama. La jefa de Estado estará junto a otros 36 mandatarios con éste en una cumbre de seguridad nuclear que pour la galerie discutirá la necesidad de un mundo sin armas pero que en el fondo quiere concretamente avanzar en las sanciones contra Irán. Esto es así, aunque el país persa no tenga armas de ese calibre.
 
El otro objetivo de la comitiva presidencial será aceitar las muy buenas vinculaciones con el poder de las corporaciones estadounidenses con inversiones en Argentina. Habrá varias citas con las cámaras de comercio que nuclean a esos intereses, para incitarlas a que renueven la inversión en esta plaza.
 
El discurso de ocasión será que Argentina es un buen pagador de la deuda externa, que normalizará la deuda en default y que, por otro lado, la economía volverá a crecer en 2010 entre 3 y 5 puntos, abriendo interesantes negocios. La visitante pintará un mercado donde pueden hacer buenas ganancias, a diferencia del que pintó Arturo Valenzuela, funcionario del Departamento de Estado, en su última pasada por Buenos Aires.
 
Las palabras de la presidenta, polémicas, estarán basadas en hechos. Tal como había adelantado esta columna, el avance del canje de la deuda previsto de comenzar el 12 o 14 de abril, fue apoyado por grandes empresas privadas interesadas en lograr financiamiento más barato en el mercado internacional. Y ese peso del establishment favorecería al gobierno haciendo que la oposición conservadora bajara los decibeles en su cruzada contra el decreto 298. En suma, crecían las chances de que el Ejecutivo pudiera emplear divisas del Central para pagar la deuda externa.
 
Y ese fue el resultado final de los dos fallos judiciales, pues tanto la Sala I como la Sala IV, con distintos argumentos, desautorizaron a la jueza de primera instancia y despejaron el camino para la utilización de las mencionadas reservas.
 
“La Argentina está saliendo definitivamente del default. Y después vamos a ir con el Club de París”, declaró el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Los bonistas holdouts tienen 20.000 millones de dólares en bonos y reclaman 10.000 millones de intereses. El Club de París reclama 6.700 millones y una cantidad imprecisa de intereses. Al reconocer estas facturas, aún cuando se les practique un descuento del 65 por ciento, tal como vaticinó Amado Boudou, de todas maneras crecerá el monto de la deuda externa argentina.
 
 La espantosa derecha
 
Esa crítica a la política oficial debe ser enmarcada en una consideración general: la dividida oposición tiene una postura espantosa en la mayoría de los temas a considerar, como ya se consignó respecto a Malvinas.
 
Esa falta de cualidades democráticas y nacionales quedó retratada en la propuesta duhaldista de terminar con los juicios a los represores. Y en otra cuestión fue reflotada en la polémica de Boudou con Gerardo Morales en la comisión del Senado. El jujeño amenazó con acciones penales contra el ministro por su defensa de los DNU, y el afectado, además de hacérselo saber, le disparó: “usted formó parte del gobierno de la Alianza, cuya administración fue un desastre y se tuvo que ir en helicóptero, tras sacarle el 13% a los jubilados y a los docentes”.
 
Como Francisco de Narváez no ha roto su sociedad en medios de comunicación con Daniel Vila y José Luis Manzano, quedó aprisionado por el conflicto que este grupo empresario provocó en Rosario. Hay 26 despedidos entre trabajadores de prensa de dos radios y La Capital, propiedad de ese terceto. El gremio que defiende a los cesantes dice que la decisión patronal es una forma de castigarlo por haber estado de acuerdo con la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual.
 
Pero el peor de todos en 2010 es Mauricio Macri. Ya lo era en 2009 por la cantidad de desaguisados de espionaje, cierre de servicios públicos, designaciones de notorios represores y fascistas en cargos de alta responsabilidad, etc.
 
Ahora los porteños y argentinos del resto del país se han anoticiado de que el jefe de gobierno de la ciudad ha decidido lanzar, vía reforma del código contravencional, una especie de campaña de cerco y aniquilamiento contra los trapitos que cuidan autos, los limpiavidrios y los manifestantes que andan encapuchados en las movilizaciones. Según la particular visión macrista, estas serían las “mafias enquistadas en nuestra sociedad”.
 
Shockeado por tantas derrotas personales de los últimos tiempos, cuando los docentes le doblaron el brazo en la cuestión salarial, los médicos y pacientes le reabrieron los hospitales que decidía cerrar, la oposición le echaba a los comisarios elegidos para jefatura de la Metropolitana, la democracia le hacía renunciar al ministro Abel Posse, la justicia le procesaba funcionarios por espionaje ilegal, la ciudad se inundaba ante su pasividad, etc, parece que se ha extraviado políticamente.
 
Y en consecuencia ha vuelto al peor Macri, al de siempre, el ubicado bien a la derecha, el mismo que elogiaba a Carlos Menem como “gran hacedor”, quería meter preso a los cartoneros por “robarle la basura”, criminalizaba la protesta social, quería despedir a miles de empleados y convertir a la ciudad en un gran negocio inmobiliario.
 
Si la oposición continúa demostrando tan bajo nivel y tan malos candidatos, que nadie se extrañe si avanza el plan oficialista de que Néstor Kirchner o la actual presidenta pudieran ganar en primera vuelta en 2011. Esto parecía una quimera hace poco pero la pesadilla de una oposición espantosa y fraccionada lo ha puesto como hipótesis no desdeñable.