Al afirmar en otro artículo que la historia económica está “en pañales”, no pretendo decir que Ecuador carece de estudios sobre su historia económica. Afirmé que, comparativamente con lo que se produce en otros países de América Latina, en Ecuador la historia económica en la actualidad “casi” no existe, o mejor, es demasiado pobre.
 
Los primeros estudios confiables en el campo al que aludo los inició el Banco Central desde su fundación en 1927. En el “Boletín del BCE”, que incluso llegó a editarse en forma mensual (no confundirlo con el “Boletín estadístico mensual”), se encuentra una serie de artículos sobre la historia económica del Ecuador. Por ejemplo, los que escribió Luis A. Carbo, y que sirvieron de base para su “Historia monetaria y cambiaria del Ecuador”.
 
La segunda institución que desarrolló la historia económica del país fue la Junta Nacional de Planificación fundada en 1954 (reemplazada en 1979 por CONADE y en 2004 por SENPLADES), que en los 60 y 70 produjo artículos y libros útiles en ese campo.
 
A fines de los 70 y en los años 80 el BCE fue el centro de la producción sobre historia económica. Incluso llegó a editar la “Revista de Historia Económica”, ahora desaparecida. También en aquellos años de florecimiento de la ciencia social ecuatoriana (y Latinoamericana, pues la región pasó a ser un eje de renovación en ciencias sociales) despegó la labor de una pléyade de intelectuales y académicos que revolucionaron la historia y los otros campos del saber social. Sus obras son “clásicas” y de obligada lectura.
 
Conforme avanzó la década de los 80 y se enraizó la de los 90, el pensamiento “neoliberal” en economía, el conservadorismo intelectual y el academicismo institucional de derecha ganó terreno. La historia económica decayó y aparecieron panegiristas de la empresa privada, del capitalismo, la globalización y el mundo institucional “de occidente”. En Guayaquil surgieron revisionistas e historiadores económicos que expresaron la visión de los grupos de poder, que pretenden una “ciudad-Estado” con ideología dominante propia. Es la “unidad en la diversidad” que ahora usan en sus discursos políticos, junto con la manipulación del “autonomismo” y la reivindicación del “guayaquileñismo” pero a la medida de sus intereses privados, no del Estado ni de la nación en su conjunto.
 
Pero a pesar de los avances de otras épocas, mayores en producción en el campo de la historia económica si se compara con el presente, cada vez se ha trabajado menos en la historia económica del Ecuador, por lo que hacer economía, de acuerdo a lo que nos acostumbraron los “neoliberales”, es limitarse a la lectura y análisis de los datos estadísticos y macroeconómicos de la coyuntura. Y entonces deja de comprenderse, por ejemplo, que el discurso antiestatista ha sido el centro de los intereses de la derecha oligárquica, que en otros pasados, así como hoy, los revive, demandando “autonomismo”, respeto a la “iniciativa privada”, “mercado libre”, “flexibilidad” laboral, “modernización”, etc. cuestionando el “centralismo”, el “estatismo” y, desde luego, lo que creen es “comunismo”.

– Juan J. Paz y Miño Cepeda, historiador ecuatoriano, es coordinador del Taller de Historia Económica.  http://puce.the.pazymino.com
Publicado en El Telégrafo, Ecuador, lunes 22 de febrero de 2010.