Seis mil millones de individuos de la raza humana habitamos esta nave espacial llamada Tierra que se desplaza raudamente por el inmenso universo con rumbo desconocido y dentro de ella cada segmento de viajeros tiene su propio dios al que adorar.
 
En esta parte, estamos los que desde siempre nos denominamos “hijos del sol” y donde casualmente uno es presidente y fue posesionado en una ceremonia digna de Manco Kapaj, ante la perplejidad de algunos importados de Europa, que más bien tienen su mente puesta en Zeus, Odín y quizá Hitler.
 
Pero a propósito de Zeus, cuenta la leyenda sobre una ocasión en que urgía elegir al “dios del comercio”. Desde su trono en el Olimpo Zeus echó una mirada a su familia y sin pensarlo eligió de inmediato a Hermes. Le regaló sandalias con alas de oro y le encomendó promocionar el intercambio mercantil, la firma de tratados y la salvaguardia de la libertad de comercio.
 
¿Por qué eligió a Hermes, que en Roma se llamó Mercurio?, pues porque era poseedor de esa muy necesaria “virtud” del comercio…¡era el que mejor mentía..!
 
En nuestro país, los hijos de Mercurio son muchos, tienen una cámara donde están afiliados. Todos ellos tienen mucho que ver con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), que les asesora en la búsqueda e identificación de los mercados a donde llevar sus ventas y sobre todo para salvaguardarlas.
 
Esto está muy bien, ayuda al país a mejorar su comercio, a traer divisas y garantizar un vivir mejor para los que encerrados en nuestras fronteras nos llamamos bolivianos. Los gobernantes, están obligados a ayudarlos en las ventas, pero desde luego, sólo tras garantizar que sus productos favorezcan primero a los suyos y después a los de afuera.
 
El pasado 22 de julio, el IBCE propició otro de sus encuentros públicos para examinar ¿Cómo aprovecha Bolivia los acuerdos y mercados preferenciales?. Esta oportunidad, sirvió para revisar lo ejecutado hasta ahora y lo que se debe hacer para garantizar positivamente el desempeño comercial, sobre todo de cara al demonio de la crisis mundial que se anuncia todos los días.
 
Su presidente, Pablo Antelo Gil, muy a lo Mercurio, presentó al disertante ocasional haciendo referencia a los titulares de la prensa: “Las exportaciones bolivianas caen en $us 818 millones hasta mayo”; “La Unión Europea, Colombia, Ecuador y Perú alistan un acuerdo”; “EE.UU. excluye a Bolivia del ATPDEA y se pierden 9.000 empleos”; “Gobierno Admite desempleo a causa del fin del ATPDEA”.
 
Tras este atemorizante panorama, el gerente técnico del propio IBCE, Limberg Menacho explicó el estado de los acuerdos comerciales de Bolivia, su aprovechamiento y las dificultades de los exportadores nacionales.
 
De entrada, mencionó que la sistémica crisis mundial es culpa de la crisis hipotecaria que ocasiona la crisis financiera, que a su vez provoca la Recesión Global y la Contracción del Comercio. ¿Entonces, son los banqueros, administradores de la usura, los culpables de todo? ¿Sí o no?
 
Si la respuesta es sí, los banqueros son culpables de la Recesión Global, de la crisis industrial y por tanto del desempleo. Si la respuesta es no, ¿entonces quién ?. Es necesario revisar las actividades de los banqueros, que con un “spread” cada vez más amplio, están muy sentaditos y muy calladitos, ganando cada vez más y más, porque no hay quién les haga competencia para moderarlos.
 
Los informes comerciales de 2007, señalan que las exportaciones bolivianas, alcanzaron a 4.780 millones de dólares y las importaciones a 3.423 millones. Aún existe un saldo favorable. Pero si las ventas excluyeran al gas enviado a Brasil y Argentina, nos las veríamos negras, pero muy negras.
 
Es probable que por esta única razón Antelo Gil, dijera en aquella ocasión que en materia productiva y comercial no transitamos por la senda correcta, sobre todo si nos pusiéramos a pensar que muy pronto se cumplirán los plazos para abrir nuestros mercados a los del Mercosur que pueden aplastar a nuestros productores antes que éstos puedan decir ¡Jesús!.
 
Desde el 2005, los bolivianos estamos involucrados en un “cambio revolucionario”, que por primera vez encumbró en la presidencia a un genuino indígena, pastor de llamas y ovejas en su infancia. Eso está muy bien, porque demuestra que uno de estos, puede llegar al mismo lugar a donde antes ascendieron los alienados de la Escuela de Chicago y el neoliberalismo que nos dejaron con una mano delante y otra detrás de tanto saquear nuestras riquezas.
 
Alguien debe ocuparse de asegurar que Bolivia mantenga y acreciente el positivo intercambio comercial. Es ciertamente urgente la necesidad de concertar la mayor cantidad de acuerdos comerciales bilaterales, puesto que los unilaterales pueden perderse en cualquier momento.
 
Por el momento, Bolivia exporta porque verifica excedentes en la producción sobre todo de alimentos cuyos mercados tienen necesidad de ser consolidados, porque de otro modo tampoco se produciría para abastecer a la propia nación, según el criterio de los afiliados a las organizaciones consolidadas mayoritariamente en el oriente.
 
La amenaza del Mercosur, es verdadera, desde 1996 corre el plazo de 18 años que pronto se cumplirán y entonces nuestra cadena de producción alimenticia sufrirá una brutal competencia desde países como Argentina, Brasil, Paraguay y otros que están produciendo a menores costos. Es preciso y urgente, tomar buenas decisiones en materia de integración de “inclusión social” con inclusión productiva y promoción externa.
 
Será bueno tomar en cuenta nuestros negocios económicos con el exterior al tiempo que internamente promocionamos nuestra revolución y cambio social, porque de otra manera la realidad que se nos viene del exterior con el fin de los plazos alegremente firmados por los neoliberales, nos hará tragar la revolución y el cambio social juntos.

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