En sí mismo, el golpe estado cometido en contra del único y legitimo presidente de Honduras, don José Manuel Zelaya Rosales, es ya, el más grande de los espantos ante los ojos del mundo, pues en pleno siglo XXI, era impensable, más cuando la causa, es una simple y sencilla pregunta que se haría mediante una encuesta de opinión, cuyo resultado no obligaba legalmente a nada, ni a nadie, pero que demostró el terror que le causa a la clase política atrasada que el pueblo se exprese, porque quieren mantener la democracia de ellos, mediante la cual han decidió que son los únicos facultados a decidir en asuntos de carácter nacional, desde luego, en su único y exclusivo interés.

Dicen los golpistas que no es a la consulta a la que se opusieron sino, a lo que viene detrás de ella ¿y que es lo que venia detrás de la encuesta de opinión? Es sencilla la respuesta. La negación a que el país sea propiedad de unos poquísimos hondureños mal nacidos, que con la pose de adoración a Dios, y vestimenta de blanco, desprecian la solidaridad humana y con ello la justicia social que es el fin supremo del Estado.

Pero resulta que como tienen la posesión efectiva del país, en vez, de la democracia han instaurado la plutocracia, lo que les da el uso, el goce y disfrute de la riqueza de la nación, a lo cual no están dispuesto a renunciar, ni a que se proponga tan sólo la idea, para ello tienen el poder político y el poder militar.

Por ello han construido sólidamente El poder con la forma de un pulpo que antes del golpe no tenia rostro, pero, con sus tentáculos visibles, representados por los órganos de poder del estado, que no expresan la voluntad de un pueblo, sino, la voluntad e interés de una rancia oligarquía.

La forma que han adquirido esos tentáculos es lo que ha producido los otros espantos. Uno de ellos es el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, el que ha causado tanto espanto, porque siendo el que tiene la sagrada misión de defender los derechos que son intrínsecos al hombre, como el de la libertad de expresión, se convirtió en carcelero de las ideas, en perseguidor de los derechos que al pueblo le asigna su naturaleza humana, los que recoge la Convención Americana de Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales.

Tentáculo de ese pulpo, es también la Corte Suprema de Justicia, que en vez de ser independiente e imparcial, como siempre ha sido la costumbre, se convirtió en fiel sirviente de la corruptela; y tomo partido convirtiéndose en juez y parte de un conflicto, en cuya esencia está en juego el mantenimiento de un país en cautiverio o la liberación del mismo de la monstruosidad política.

Tentáculo de ese pulpo lo es también el Congreso Nacional, cuyos diputados, en vez, de ser los padres de la patria, no son más que los parias, que venden al mejor postor su dignidad, manchando con ello el honor de la nación, que llora ante la vergüenza que le causa su conducta.

También el Ministerio público, que está obligado a defender los intereses generales de la sociedad, es un tentáculo del molusco político, cuando por unas cuantas monedas, somete su conducta a la defensa de los particularísimos intereses de aquellos a quienes esta obligado a perseguir.

Tentáculos del inhóspito poder son los fariseos que con la biblia en la mano y versículo en la boca, rinden culto al verdadero Dios de ellos, las treinta monedas de la traición, con las cuales venden al mismo Cristo, que dicen ser el rector de sus vidas, ¡vaya cristianismo!

Y para cerrar el circulo maldito, están los medios de manipulación social, mal llamados medios de comunicación social que siempre han controlado la conciencia nacional, pero, que en esta ocasión está bien claro de que el pueblo ya se dio perfecta cuenta de lo que son al haberles quitado la mascara que ocultaba su verdadero rostro.

Pero también está el más importante de los tentáculos que tienen a su disposición, el brazo armado, que no son los soldados de Morazán, sino la soldadesca de quienes cometen el más horrendo latrocinio del Estado, tan solos por unos cuantos dólares de más.

Pero bueno, este pueblo ya los juzgó, sólo falta la individualización de la pena que les corresponde a cada uno de ellos,lo que seguramente hará en el momento oportuno.

– Lic. Esequías Doblado Hernández