“Similia similibus curantur”. El viejo dicho latino según el cual lo similar se cura con lo similar fue tomado por el médico judeo alemán Samuel Hahnemann allá por el Siglo XVIII para restablecer una idea que ya había planteado como una de las alternativas curativas el griego Hipócrates de Cos, en el Siglo V ANE (antes de nuestra era) cuando en su libro “Lugares en el hombre” señaló que “existe otro procedimiento; la enfermedad es producida por los semejantes y por los semejantes que se administran al paciente, se retorna de la enfermedad a la salud”. Hahnemann tomó esta idea de Hipócrates y la llamó homeopatía. El otro principio del cual habló el padre de la medicina es lo que con el tiempo fue denominado alopatía.

Hace unos siete años en la Argentina fue asesinada la socióloga María Marta García Belsunce. Tantos años como número de imputados por diferentes delitos ligados al crimen. Ayer la justicia se decidió a condenar a uno de ellos como asesino: su marido, Carlos Carrascosa, pero el tema no está definitivamente cerrado. Pocos días atrás se confirmó que otro de los siete será juzgado por encubrimiento pero, además, las sospechas llevan a que no se deje de lado el supuesto de que Carrascosa no mató a su esposa en solitario.

Ahora interesados ligados al condenado arguyen que la sentencia está vinculado con los próximas comicios en la Argentina, por lo cual, al denunciar una presunta presión política, el abogado del condenado manifestó: “Me llama la atención que un fallo que se suponía que se iba a dictar sentencia en noviembre salga en estos términos y diez días antes de las elecciones”. Un argumento curioso, luego de siete años del asesinato y cuando el conjunto de la sociedad reclama más presteza de la justicia para la solución de los casos. No parece que difundir ese argumento vaya a servir para favorecer a algún “amigo” suyo de la oposición política. Sobre todo, si tuvieran algún grado de veracidad versiones lanzadas tiempo atrás, circulantes en Internet, y no precisamente desde el gobierno, de alguna andanza en todo esto del “Cartel de Juárez”.

Alguna vez, allá por enero de 2003, el periodista Vicente Battista, en un artículo editado por el diario argentino “Clarín”, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, avanzó en algunas comparaciones con la literatura policial tradicional. Así fue como mencionó a la clásica Agatha Christie, la inglesa fallecida más de tres décadas atrás y cuyo nombre completo era Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan. Un escrito muy interesante, pero en el que, tal vez, la obra elegida de Agatha Christie no haya sido la más adecuada.

Allá por 1934, la gran novelista, que también produjo obras románticas con pseudónimo, escribió su clásico de clásicos: “Murder on the Orient Express” (Asesinato en el Expreso de Oriente). La leí siendo poco más de un niño, luego vi la película y hasta  quise viajar en ese afamado tren estando en Grecia en 1976. Cuando días atrás se mencionó la inminencia del fallo en el “Caso García Belsunce” adquirí el libro y lo volví a leer. Tenía la intuición de que allí había pistas por lo demás interesantes.

Vayamos a las curiosas similitudes que más allá de que no impliquen la igualdad (para ello se debiera utilizar la fórmula “aequalia aequalibus curantur”, lo igual se cura con lo igual, y, como se sabe, la mismidad solo existe como abstracción matemática) y por lo tanto pueden dar lugar a un resultado diferente (“contraria contrariis curantur”, principio de la alopatía). Pero similitudes que serían interesantes que los involucrados en la investigación del proceso judicial tomaran en cuenta.

Agatha Christie puso a su famoso detective belga Hercule Poirot frente al asesinato de un viejo delincuente estadounidense odiado –en ese caso con razones- por numerosas personas. El hecho se produjo en el famoso tren “Orient Express” que partiendo de Estambul (Turquía) debía llegar a Caláis (Francia), atravesando toda Europa de este a oeste. Fue en un vagón en el que viajaba toda gente distinguida, presuntamente insospechable, incluso en algunos casos con sus asistentes.

Poirot, con un médico griego que lo asesoraba en lo específico y con un directivo de la empresa que le había solicitado que se ocupara del tema, eran los otros tres viajeros. Las personas a investigar eran trece y salvo algunas relaciones de a dos, todos aparecían, aunque falsamente, como desconocidos. En el “Caso García Belsunce” son siete los investigados y todos manifiestamente conocidos. Es una diferencia formal.

Ahora bien. El asesinado había recibido doce puñaladas, una menos que el total de trece sospechosos. María Marta recibió cinco balazos, más otro que con el que le erraron, es decir seis, uno menos que el total se siete. De las doce puñaladas algunas fueron decisivas, otras casi una formalidad sin consecuencias mayores. Con los seis tiros parece que pasó lo mismo, como lo ya señalado de uno fallido.

También en el “Caso García Belsunce” está en duda la hora de su muerte. En el asesinato de Samuel Ratchett, el millonario estadounidense, sus autores habían tomado la precaución de golpear un reloj para que se paralizara su andar a la presunta hora del hecho. En cuanto a coartadas cada uno estaba protegido por alguno de los restantes.

En última instancia la condesa Andrenyi, una estadounidense casada con un noble húngaro, que era la que más razones tenía para odiar a Ratchett, era la única que no lo había acuchillado. Cada uno de los otros doce fue por turno al departamento de la víctima en el vagón y le fue clavando la misma daga. No hubo, por tanto, un horario preciso para la muerte, pero los últimos ya acuchillaron un cadáver. Hasta uno de ellos, el conde Andrenyi, dejó su impronta de zurdo.

Así que, en definitiva, y en última instancia, también se puede recurrir al dicho que reza: “cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”. En fin, vale la pena pegarle un vistazo a “Asesinato en el Expreso de Oriente”. Esta no era una frase heredado de los viejos latinos, pero bien pudiera utilizarse. Lo similar aproxima a lo similar. “Similia similibus appropinquâtur”.

– Fernando Del Corro es periodista, historiador graduado la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA y subdirector de la carrera de "Periodismo económico" y colaborador de la cátedra de grado y de la maestría en "Deuda Externa", de la Facultad de Derecho de la UBA. De la redacción de MERCOSUR Noticias. www.mercosurnoticias.com



DEJA TU COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí