– El desafío de las ONG del norte de acompañar el nuevo tratado climático Mundial
 
 – La sociedad civil del Norte debe acompañar la reflexión del Sur sobre un nuevo rol de las Naciones Unidas, por encima de las instituciones financieras internacionales
 
 El mundo de la cooperación suiza ha vivido un año de plena intensidad. Las perspectivas de un aumento del presupuesto en ese rubro parecen hoy más cercanas que nunca. Entrevista-balance con Peter Niggli, director de Alianza Sur, plataforma que reúne seis de las más activas ONG helvéticas de cooperación internacional. Ellas son Helvetas, Caritas, Swissaid, Acción Cuaresmal, Pan para el Prójimo y la Obra de ayuda protestante.
 
 P: ¿Cuál fue el aspecto más positivo en el mundo de la cooperación al desarrollo suizo en 2008?
 
 Peter Niggli: Desde hacía mucho tiempo se debatía en nuestro país sobre la necesidad de la cooperación al desarrollo, sus aportes, si era dinero bien empleado o no, el impacto etc. En 2008 dimos pasos importantes para reducir esos prejuicios, clarificar conceptos y redefinir el sentido de la cooperación.
 
 Hicimos una gran campaña con sólidos argumentos contra esa visión negativa, promovida incluso por algunos medios importantes de prensa.
 
 La publicación de un libro sobre este tema permitió incidir en esos medios así como en el parlamento. Evalúo que logramos dar respuesta a esas críticas. Y pudimos demostrar que podemos promover una buena cooperación. Que Suiza puede implementar una buena política de cooperación. En síntesis, pienso que dimos pasos significativos para cambiar la visión sobre el tema en la opinión pública nacional.
 
 P: ¿Ese cambio en la opinión pública se correspondió con resultados políticos concretos?
 
 PN: En efecto. Logramos avanzar para conseguir un aumento del presupuesto de la cooperación oficial al desarrollo. Lanzamos a mediados del 2007 una petición solicitando el 0.7% del Producto Interno Bruto para ese rubro (ver cuadro). Recogimos más de 200.000 firmas que fueron presentadas al parlamento en mayo del año 2008. Finalmente, en diciembre pasado, las dos cámaras del poder legislativo helvético pidieron al Consejo Federal (ejecutivo colegiado) un aumento del presupuesto hasta el 2015. El Ejecutivo debe presentar en 2009 una propuesta de crédito marco que contemple el 0.5% del Producto Interno Bruto hasta esa fecha.
 
 P: Resultado directo de una activa movilización ciudadana…
 
 PN: Así es. Sin duda este fue el punto fuerte del año.
 
 P: ¿Hubo otros factores que pesaron en esa decisión favorable a un aumento futuro de la cooperación?
 
 PN: A nuestra propia capacidad de movilización yo le sumaría, en cierta medida, una pequeña presión internacional. Suiza es sensible a su prestigio internacional y a la opinión de los países de la comunidad internacional. De hecho, la diplomacia helvética tuvo la impresión que si el Consejo Federal hubiera reducido el presupuesto para este rubro, no sería bien visto a nivel internacional. No se podría aceptar que uno de los países más ricos del mundo, con una política extranjera decidida en cuanto a sus propios intereses, aparezca como una nación avara. Esos dos elementos no pueden ir juntos. Hay parlamentarios y hombres políticos que comprenden muy bien esta realidad.
 
 P: Retornando al balance del 2008, ¿cuál fue el aspecto más negativo o preocupante, desde la perspectiva de las ONG que trabajan en la cooperación?
 
 PN: Un punto tal vez no gravemente negativo, pero que va a concentrar nuestra atención en los próximos años. Una pequeña partida del presupuesto destinado a la cooperación es administrada por el SECO (Secretariado de Estado para la Economía). Y está en proceso de redefinir esa ayuda. Ha comenzado a ligarla a los tratados de comercio bilateral. Hubo un hecho que nos anticipa lo que puede pasar en el futuro. La negociación de un convenio de esa naturaleza con Egipto. Quien preguntó para qué firmar un tratado -de interés específico para Suiza- si no aporta beneficios positivos para si mismo .Y dijo también que si firmaba, quería que le llegaran fondos para la cooperación al desarrollo. Sabemos que el SECO está en negociaciones para acuerdos similares con Indonesia y Argelia. Y el tema se va a discutir en forma semejante.
 
 Estamos preocupados por este tipo de cooperación amarrada a acuerdos económicos bilaterales. Montos que quedarán a disposición de los gobiernos contrapartes signatarios. Pienso que es una dirección peligrosa. Debemos esperar un poco para evaluar los efectos concretos. Pero somos conscientes que se deberá también corregir esta práctica. Ha sido un punto débil y un tanto extraño que seguirá pendiente en los próximos años…
 
 P: Si se habla de aspectos positivos y negativos, es importante también que nos anticipe los principales desafíos que las ONG helvéticas anticipan para el 2009… En cierta manera,¿cuáles son los desafíos de la sociedad civil Norte en general para el 2009?
 
 PN: En primer lugar, garantizar que el aumento del presupuesto para la cooperación se concretice realmente.
 
 Hay otros dos puntos que están ligados al terreno más amplio de la política de desarrollo. Por una parte, el seguimiento de las negociaciones sobre un nuevo tratado sobre el clima, continuidad de los Acuerdos de Kyoto. Los países en desarrollo quieren implicarse activamente. Pero para comprometerse en objetivos de clima, ponen sobre la mesa sus propias reivindicaciones. Un debate abierto que debemos acompañar.
 
 Por otra parte, todo lo que hace referencia a la crisis financiera y económica. Y que deriva en un debate sobre el Gobierno global, las instituciones mundiales…Sabiendo que los países del Sur quisieran que las Naciones Unidas tengan más peso en el debate y las decisiones en política económico-financiera que las propias instituciones de Bretton Woods, es decir que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Aspecto que también seguiremos de cerca y con mucha atención.
 
 COOPERACION Y OBJETIVOS DEL MILENIO
 
 El incremento de la ayuda a la cooperación al desarrollo integra los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas. Los mismos buscan reducir la pobreza a la mitad hasta el 2015.
 
 En muchos países europeos, la sociedad civil desde hace ya años ha promovido la reivindicación a favor de un aumento de la cooperación al desarrollo para alcanzar el 0.7% del Producto Interno Bruto. En Suiza, a mediados del 2007, más de 70 ONG de desarrollo, medio ambiente y derechos humanos, así como redes, sindicatos e iglesias lanzaron la petición "Juntos contra la Pobreza", que preconizó el incremento del presupuesto oficial al 0.7%. El Parlamento debatió en las sesiones de primavera e invierno del 2008 este punto, alcanzando el consenso del 0.5% progresivo. Lo que significa un reajuste presupuestario en ese rubro a partir del 2009 hasta 2015. En la actualidad la Confederación Helvética destina el 0.4% de su PIB a la cooperación.
 
 UN LIBRO PARA EL DEBATE
 
 "¿A quién beneficia la ayuda al desarrollo?" Controversias y pistas, es el nombre del libro que Peter Niggli publicó en 2008 en francés y alemán. Fue presentado en el momento mismo en que el tema de la cooperación ocupaba un lugar central en el debate político interno en Suiza. Poco tiempo antes que el Parlamento decidiera las grandes orientaciones y el volumen de la ayuda para el Sur y el Este. El libro instala un debate esencial, también, a la luz de los compromisos asumidos por el gobierno helvético en torno a los Objetivos del Milenio de la ONU.
 
 Niggli reconoce que dichos Objetivos son útiles y necesarios; expone lo que la cooperación internacional puede ofrecer a nivel de logros y explica las razones por las cuales conviene aumentar los recursos para ese rubro.  La reflexión subraya los límites de toda ayuda que no acompañe realmente los procesos sociales de desarrollo. Y subraya que la cooperación alcanza todo su real sentido y es eficaz cuando se concentra en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población más empobrecida del planeta.
 
 Sergio Ferrari, Servicio de prensa E-CHANGER, ONG de cooperación solidaria en colaboración con Swissinfo