¿Qué podemos decir sobre el reciente proceso eleccionario para elegir los administradores de la colonia capitalista denominada “Estado Libre Asociado de Puerto Rico”? Luis Fortuño, candidato a gobernador por el anexionista y neoliberal-corporativista Partido Nuevo Progresista (PNP), ganó con un 52.8% de los votos. El derrotado incumbente Aníbal Acevedo, del estadolibrista, pero igualmente neoliberal-corporativista Partido Popular Democrático (PPD), logró el 41.3% de los votos. Rogelio Figueroa, del cuasi-ecologista partido Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR), tuvo el 2.8% de los votos. Edwin Irizarry, del socialdemócrata Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), logró el 2%. El PNP obtuvo 60 de los 78 escaños legislativos y el PPD los restantes 18. El PNP ganó 48 alcaldías y el PPD las otras 30.

Más allá de lo obviamente aparente, la victoria arrolladora del PNP, podemos señalar que hubo una reducción en la cantidad de votantes. En las elecciones de 1996 votó el 82.7% de los inscritos, en las del 2000 votaron el 82.2%, en las del 2004 el 81.6 y en estas el 77.8. En números absolutos los participantes bajaron de alrededor de dos millones a sólo 1,856,157. Esta merma en participación parece indicar un rechazo a las alternativas disponibles y al tipo de dinámica y sistema político vigente. Pero, examinemos qué pasó entre los que votaron.

¿Por qué la derrota del Partido Popular Democrático (PPD)? Este partido logró 154 mil votos íntegros menos que en el 2004. Los votos por el gobernador bajaron en 183 mil (de 48.4% a 41.4%). ¿Por qué esta reducción en apoyo? (1) Por sus políticas anti-obreras. Un maestro de inglés en el Departamento de Educación, mayor de 60 años, líder de base de la Federación de Maestros, me comentaba que en su vida jamás había visto administración más anti-obrera que ésta del gobernador Acevedo.. Los miembros de la UTIER, de la UIA-AAA y de otros sindicatos bien lo saben. La experiencia de los profesores universitarios sin plaza confirma esto, pues este tipo de contratación ha proliferado gigantescamente durante los últimos ocho años, los cuales coinciden con la administración PPD. (2) El regresivo Impuesto a la Venta y Uso (IVU) fue otra agresión a la clase trabajadora. Cuando surgió la crisis presupuestaria gubernamental en el año 2006, el movimiento obrero propuso aumentar los impuestos a las grandes corporaciones. Sobre el 60% de la población estaba de acuerdo con esa idea, pero el gobernador Acevedo decidió implantar en IVU. Aumentar los precios de los artículos de consumo en el 7% es casi irrelevante para una familia de empresarios o ejecutivos que ingrese sobre cien mil anuales (unos ocho mil al mes); pero un aumento del 7% en el costo de vida es brutal para las familias trabajadoras, cuyo presupuesto mensual fluctúa desde menos de mil dólares a poco más de mil dólares. (3) El corporativismo del PPD también es intuitivamente rechazado por los sectores trabajadores. La ley de incentivos industriales, redactada por los banqueros, casi exonera a las grandes empresas de pagar impuestos, mientras que los trabajadores asalariados pagan el 15% y 20% de sus limitados ingresos. (4) La crisis económica, que de todos modos estaba dándose, agravó el malestar. Las crisis cíclicas del capitalismo plantean una inevitable alternancia de auge y recesión. El último proceso recesivo, iniciado en el año 2001, se agravó durante esta administración y fue recrudecido por el alza en los precios del petróleo. El grueso de la gente le hecha la culpa al gobierno de turno por sus problemas económicos, aún por los que vienen de factores que el incumbente no controla. (5) El “melonismo” es una estrategia de algunos independentistas que interpretan, equivocadamente, al PPD como un partido de centro y nacionalista al que es conveniente aliarse para derrotar al PNP, al cual conciben, correctamente, como un partido de derecha, anexionista y pro-Estados Unidos. Esta táctica fue insuficiente. Los pocos miles de votos que el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) haya movido en esta dirección son casi irrelevantes ante el margen de casi doscientos mil votos íntegros de diferencia entre el PNP y el PPD y ante los doscientos dieciseis mil de ventaja de Fortuño sobre Acevedo. (6) Las acusaciones realizadas por el Tribunal Federal de Justicia al gobernador del PPD desprestigiaron a Acevedo. Los cargos incluyen conspirar para violar la Ley de Campañas Electorales, someter informes falsos, transferir fondos fraudulentamente, conspirar para defraudar al Servicio de Rentas Internas Federal, rendir planillas fraudulentas y mentir al Negociado Federal de Investigaciones; todo esto con el propósito de recaudar fondos para sus campañas políticas. (7) El oportunismo de Acevedo lo desacredita. El gobernador se declaró “pro-soberanía” justo después de que el Tribunal Federal de Justicia, institución imperial cuya presencia él siempre ha defendido, le radicara los cargos arriba mencionados.

¿Por qué tan poca gente vota por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP)? Comparado con el 2004, perdieron casi doce mil votos íntegros: bajaron de 2.4% a 1.9%. Su candidato a gobernador obtuvo el 2% de los votos. Al no lograr el 3% de los votos requeridos, este partido perdió la franquicia electoral por segunda vez consecutiva. (1) Mucha gente no vota PIP por la historia de represión hacia el independentismo. Esto se traduce en miedo a represalias. (2) También porque se identifica con la derrota. Muchos asumen que “siempre pierden” y que “votar PIP es botar el voto”. (3) El miedo al cambio, específicamente a la independencia, es la manifestación afectiva del miedo al descenso al nivel de vida sin la asistencia social federal. (4) El lastre de arrogancia-elitismo de abogados pudientes distanciados de las luchas obreras y populares también engendra repudio, especialmente de los sectores más pobres. Durante este cuatrienio el PIP reasumió posturas socialdemócratas: apoyó a los sindicatos en sus luchas, se opuso a las privatizaciones de empresas públicas, a la invasión imperial a Irak y Afganistán y apoyó las luchas de las comunidades en contra de proyectos anti-ecológicos. Sin embargo, esto no es suficiente para que los sectores más desposeídos de las clases trabajadoras dejen de mirar al PIP con desconfianza. (5) El anti-intelectualismo general de la población es adverso para un candidato que es un experto en el más apremiante problema del país: la economía. Edwin Irizarry Mora es doctor en economía, por lo que era por mucho el candidato a gobernador más capacitado para entender el problema económico del país y para desarrollar soluciones ante el mismo. Pero en tiempos de decadencia cultural, las capacidades intelectuales no son valoradas por gran parte de la población. (6) El “melonismo” fue incapaz de derrotar al PNP, pero colaboró con que el PIP perdiera su franquicia electoral. (7) Poco apoyo del gran capital. El PIP es un partido pequeño-burgués en cuanto a extracción de clase, y socialdemócrata en cuanto a proyecto político. Ésta no es la opción típico del capitalista contemporáneo, ni de sus intelectuales orgánicos; éstos aún asumen el neoliberalismo/corporativismo en boga desde los tiempos Reagan/Tatcher. Sólo muy recientemente, con una crisis casi tan grande como la de 1929, algunos derechistas, como Sarkozy, empiezan a cuestionar la tendencia neoliberal/corporativista. Dicho de otro modo, todo sistema económico requiere la protección de las relaciones de producción y apropiación: en las sociedades divididas en clases sociales, el Estado es el orden jurídico-político-militar que garantiza la permanencia del sistema económico dentro del cual la clase dominante explota a las clases dominadas. Dado que el Estado es Estado de la clase dominante, el Estado capitalista-colonial es el orden político mediante el cual los capitalistas en la colonia mantienen su dominio, aunque sea como intermediarios o socios menores del gran capital estadounidense. (8) El apoyo de organizaciones socialistas (Movimiento al Socialismo, Movimiento Socialista de Trabajadores) no hace gran diferencia, pues son organizaciones pequeñas que en este momento no tienen mucha proyección entre la población en general.

¿Por qué tan poca gente votó por el partido Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR)? Este partido logró sólo 2.3% de los votos íntegros; su candidato para gobernador, Rogelio Figueroa, consiguió el 2.8%. (1) Esto es así, en parte, porque están empezando: llevan sólo año y medio. (2) Pero también porque no asumieron el proyecto ecologista con la firmeza que la inminente crisis ambiental requiere. El PPR tuvo la oportunidad de constituirse como un partido verde. En el contexto europeo estos partidos critican la devastación medioambiental resultante del capitalismo industrial, promueven la justicia social (los derechos de los trabajadores, mujeres, gays e inmigrantes), son antimilitaristas, pro-descriminalización de la marijuana y pro-democracia participativa. Pero su miedo a crear divisiones los llevó a no asumir posiciones, lo que los desembocó en un ambientalismo muy conservador y tecnocrático. (3) También hay que considerar que la conciencia ciudadana sobre la crisis ecológica no ha avanzado mucho. (4) El gran capital tampoco se entusiasma con las propuestas de este partido, pues aún en versiones moderadas como la del PPR, el ambientalismo puede implicar reducciones en las ganancias capitalistas debido a aumentos en los costos de operación para aminorar los niveles de contaminación.

¿Por qué ganó el PNP? Éste creció de 48.2% en el año 2004 a 52.7% en el 2008. En votos íntegros venció al PPD 53.5% a 42.3%; ésta es la victoria más holgada en la historia del PNP y la más grande desde tiempos de hegemonía PPD (desde la década de los años cuarenta hasta la década de los sesenta). ¿Por qué esta victoria? (1) Hubo muchos votos de castigo al PPD. La actual administración fue tan nefasta que mucha gente quería otra cosa; incluso muchos votantes del PPD. (2) El crecimiento porcentual del PNP, y el gran margen de su victoria, no se debe a su crecimiento (sólo aumentaron en treinta y un mil votos íntegros); su victoria se debe al rechazo al PPD, que tuvo 154 mil votos íntegros menos que en las elecciones pasadas. Este repudio al PPD incluyó abstenciones de muchos votantes que normalmente apoyan al PPD: más que una victoria del PNP, lo que sucedió fue una derrota del PPD. (3) Ante lo devastador que fueron para los trabajadores las políticas implantadas por el PPD, muchos buscaron una opción que tuviera posibilidades reales de victoria. El PIP y el PPR no aparecen como capaces de ganar las elecciones; el PNP sí. (4) El factor del bienestar económico inmediato es importante. El PNP y la anexión que representa, aparecen como un partido y un estatus político garantizadores de las ayudas federales. (5) El apoyo de los sectores fundamentalistas cristianos no debe subestimarse, pues este sector es grande dentro de la formación social contemporánea en Puerto Rico. Actualmente, el PNP tiene más legisladores que el PPD que apoyan la enmienda 99 (anti-matrimonio gay). Ante los ojos de los heteronormativistas, el PNP es el partido “moral”. (6) El apoyo del gran capital es un factor clave en esto. Millonarios como los Fonalledas, Dubón, Ferré (importantes porque controlan a los periódicos El Nuevo Día y Primera Hora… y El Vocero, quien también cantó en ese coro), y muchos otros, apoyan a Fortuño desde hace unos tres años. Este sector es súper poderoso; tiene capacidad de mover opinión pública. (7) La dimensión subjetiva de la relación colonial también es crucial en los procesos coloniales. A menos que el colonizado haga ruptura afectivo-política con el sistema de ideas de la colonia, éste se identifica con el colonizador, pretende ser como ese ser superior que es el metropolitano. Intentar ser un Estado de los Estados Unidos es la expresión jurídico-política de este proceso psico-social.

Pero, dado que tanto el PNP como el PPD son igualmente partidos patronales. ¿Quién ganó las elecciones? En términos de las clases sociales y los intereses, estas elecciones fueron una victoria de los capitalistas y de su orden político colonial; también triunfaron sus proyectos neoliberales-corporativistas para explotar cada vez más a los trabajadores y al medioambiente y sus proyectos homofóbicos y machistas. Por esto mismo estas las elecciones fueron una derrota de la clase trabajadora y de múltiples fuerzas progresistas como el feminismo, el ambientalismo y los gays y lesbianas.

Ante la ausencia de partidos socialistas o de trabajadores, de un partido verde-ecologista, de un movimiento feminista fuerte, la derrota de un PIP de tendencia sensible-socialdemócrata, debilita a los sectores subordinados y a los movimientos progresistas que son orgánicos a esos sectores. Hasta cierto punto esto también es cierto con respecto a la pérdida de la franquicia del PPR. Con el PIP y el PPR inscritos, y con presencia en la legislatura, habría más pluralidad y proyectos de ley progresistas. Ahora, la legislatura queda completamente en manos de dos partidos de derecha capitalista, coloniales, machistas y anti-ecológicos; esto coronado por un gobernador que es miembro del Partido Republicano estadounidense (económicamente neoliberal/anti-estado benefactor y de moral conservadora-homofóbica). Se avecinan tiempos difíciles. Quizás tengamos que ser creativ@s y pensar en alternativas. El que la clase trabajadora se organice políticamente para adelantar sus intereses parece ser parte del conjunto de soluciones necesarias; otra parte de esas soluciones es que los grupos feministas, gays y lesbianas, inmigrantes, comunitarios y ambientalistas también lo hagan. Contundente diferencia en la historia del país sería que esos dos componentes tengan arraigo masivo y que se coordinaran. El ritmo de la historia apunta hacia algún tipo de socialismo basado en la democracia participativa, con fundamentos ecologistas, feministas, anti-racistas, pro-inmigrantes y anti-homofóbicos. Veamos qué música podemos componer.