Aunque condicionó a la agenda los diez puntos que propone, Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de Gobierno del Distrito Federal, ratificó su presencia en la reunión del Consejo Nacional de Seguridad a celebrarse este jueves en Palacio Nacional, donde se dará el encuentro, seguramente a distancia, pero se dará con el presidente, Felipe Calderón Hinojosa.

 

Intereses políticos y partidistas al margen, es de considerarse que los 10 puntos que impuso en la agenda de la mencionada reunión el gobernante capitalino, son fundamentales en la estrategia que se busca para enfrentar al narco y al crimen organizado, conozcámoslos:

 

1. La urgencia de construir penales de alta seguridad para secuestradores y delincuentes del orden federal que están siendo enviados a los reclusorios locales de media o baja seguridad. Esta es una muy añeja demanda de los gobernadores de todas las entidades del país.

 

2. La regulación de la telefonía celular, que desde 2007 fue presentada a Comisión Federal de Telecomunicaciones, Cofetel y a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en razón del incremento de las extorsiones que por ese medio se realizan. Intereses meramente comerciales han evitado concretar la propuesta.

 

3. La autorización inmediata de las frecuencias requeridas para la instalación de cámaras de seguridad y vigilancia. Inexplicable este retraso.

 

4. La garantía de acceso por parte de las procuradurías estatales a la información relacionada con secuestros, bajo la atención de instancias federales y viceversa, por lo que hace a las autoridades locales. Seguramente habrá riesgo, pero sin una coordinación nacional no se podrá enfrentar con éxito a la delincuencia.

 

5. La aplicación de medidas eficaces para el control del creciente tráfico de armas en México, proveniente principalmente de la frontera norte. Urge acabar con la corrupción en las aduanas.

 

6. La instalación de cámaras de vigilancia en todas las carreteras federales, con el propósito de tener la capacidad de impedir el tránsito de delincuentes en vehículos reportados a los sistemas de seguridad estatales y federales. Hasta ahora nos enteramos del retraso de implementar este fundamentalmente instrumento.

 

7. La creación a nivel nacional de inteligencia financiera a la que tengan acceso las autoridades locales, con el propósito de afectar el patrimonio y las utilidades de la delincuencia organizada y sus cómplices. La banca tiene que entender que primero esta la seguridad nacional que sus pingües ganancias.

 

8. La instrumentación de un sistema de evaluación de los órganos de seguridad y procuración de justicia y de la eficacia de la inversión pública en la prevención y la resolución de actos delictivos de alto impacto, como el secuestro. Fundamental, en la mayoría de los casos delincuenciales están involucrados agentes policiacos y ministeriales.

 

9. El establecimiento de un programa emergente de empleo en las zonas de más alta incidencia delictiva, así como de otras medidas de protección social que permitan revertir los efectos de la actual situación económica en diversas regiones del país. La pobreza, sobre todo en jóvenes, los hace presa fácil de la delincuencia. Eso no quiere decir que los pobres sean delincuentes, como se ha afirmado.

 

10. La integración del órgano ciudadano nacional de seguridad pública y procuración de justicia, con facultades similares a las que tiene en el Distrito Federal y otras entidades federativas, tales como la evaluación de indicadores de desempeño y la supervisión de los procesos de selección y capacitación del personal de los cuerpos policíacos. Desde luego que se hace necesario a todos los niveles.

 

Sin discusión, son puntos torales en la estrategia para enfrentar la creciente, y preocupante delincuencia generalizada que agobia a México. La reunión de este jueves del Consejo de Seguridad Nacional, de ninguna manera puede ser un juego de fotos, de encuentros y desencuentros. El futuro del país como nunca está en entredicho, en desconfianza, en una sola palabra, en riesgo.

 

 

– Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor mexicano.