En América del Sur han surgido de manera paralela dos proyectos financieros con objetivos diferentes aunque con una visión regional.  Por un lado, está El Banco del ALBA, que tendrá por objeto coadyuvar al desarrollo económico y social sostenible, reducir la pobreza, fortalecer la integración, reducir las asimetrías, promover un intercambio económico justo, dinámico, armónico y equitativo de los miembros del acuerdo ALBA (Cuba, Nicaragua, Bolivia y República Bolivariana de Venezuela), para ello lanzaron el 26 de enero del 2008 una entidad financiera de derecho internacional público con personalidad jurídica propia, bajo la denominación de "Banco del ALBA" [1]

 

Por otro lado, el Banco del Sur, integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Uruguay emerge como parte de una nueva arquitectura financiera regional, en la que resalta el hecho de ser una institución dedicada exclusivamente a la promoción del desarrollo regional, constituida bajo la soberanía de los países de América del Sur.  La declaración de Quito de mayo del 2007 anuncia que la nueva arquitectura financiera regional contendrá un banco de desarrollo BANCOSUR, una unidad monetaria regional y un fondo de estabilización monetario.  En ese sentido en diciembre del 2007 se lanzó el Banco del Sur con las firmas de los siete países antes mencionados, con la excepción de Colombia, Perú y Chile, la meta tenerlo listo en 60 días.

 

Tras un semestre de negociaciones técnicas la problemática actual del Banco del Sur, gira en torno a dos preguntas: 1) ¿cómo se tendría acceso a un adecuado flujo de financiamiento para el desarrollo, únicamente desde dentro de la región, o también desde fuera,  de manera extra regional? y 2) ¿cómo sería el diseño de la Directiva?[2]  De acuerdo a lo que nos dice Eisuki Suzuki, tendríamos que analizar lo que ha sucedido con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), El Banco de Desarrollo Africano, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo con la inserción de países fuera de la región a sus matrices, y si éstos  han dado resultados positivos, o sí la inclusión de donantes extra regionales es sólo una forma de reproducción continua de subordinación de los países en desarrollo por las grandes potencias financieras.  Recordemos que el principio esencial de esta nueva arquitectura financiera regional, BANCOSUR empezó siendo un proyecto de autonomía regional, independizado no sólo de instituciones financieras mundiales como el Banco Mundial y el FMI, sino de países extra regionales.

 

En la medida que el BANCOSUR es un ente de derecho internacional público únicamente puede tener como miembros a gobiernos regionales.  El deseo de otros gobiernos extra regionales dentro del directorio del BANCOSUR debe de ser matizada por el objetivo de tener nuevos socios por lo que,  si lo que se desea es captar fondos extra regionales, la emisión de bonos en unidades monetarias sudamericanas es un mecanismo para lograrlo y no se requeriría de cambios en el directorio.  Si lo que se desea es un mecanismo de supervisión extraregional tal como tiene el BAD, el BSAfD y el BID, en Asia, África y América Latina, entonces el directorio con nuevos socios es lo mejor.  Debe de recordarse que el BID por ejemplo, responde a la OEA y que en la OEA se sientan América Latina y América Sajona.  Igualmente debe de recordarse que los bancos de desarrollo tienen que reportar a un ente político que los supervisa y que en los casos del BAD y del BSAfD incluyen a países extra regionales.  De este modo el BANCOSUR no quiere repetir el patrón del Banco Asiático ni del BID, ni mucho menos de la CAF que tiene como accionistas a bancos privados.

 

La condicionalidad crediticia del BAD, BSAfD y BID es análoga a la del BM y en esa medida, aunque se diga que el consenso de Washington ha muerto, son extensiones del CW.  El objeto del Banco del Sur es no ser un brazo extendido del CW y ojalá tampoco de ningún otro tesoro de algún país grande dentro de la región sino ser un ente de desarrollo que se centre en una cartera de créditos que responda a las necesidades de pobreza, género y medio ambiente que afectan a la región.



– Oscar Ugarteche, Aurora Vázquez, UNAM – OBELA

 www.obela.org

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[1] Banco del ALBA: Acta Fundacional

[2] Eisuki Susuki. “The Challenge of EL Banco del Sur”