Cuesta mucho aceptar el referendo revocatorio. Los últimos días que hoy suman apenas 15, los desesperados se afanan por encontrar la trampa que permita, en el minuto final, parar el avance del tiempo y suspenda, en forma indefinida y mejor aún si es definitiva, la realización de esa consulta. Encuestas que le dicen, al gobierno, que perderá. Demandas de inconstitucionalidad, analistas convertidos en profetas de la destrucción y hasta fallos fabricados, que nunca fueron emitidos.

Por supuesto que, la serie de recursos a que están echando mano, seguirá desovillándose hasta que no haya más remedio que aceptar los hechos consumados.

Encuestas manipuladas

Al comenzar la semana, apareció la primera treta. Acudiendo a un muestreo realizado por una empresa llamada Captura Consulting, los periódicos nacionales acomodaron a su gusto y sabor los resultados aunque, por supuesto, todos ellos, para mostrar que el gran perdedor será Evo Morales y, con él, el MAS. Un diario decía: “Evo pasa raspando y tres prefectos son ratificados”; por lo tanto, según la forma en que esa publicación interpretó los datos, cinco prefectos serían revocados. Otro, en cambio, afirmó: “Evo sería ratificado con 49%, pero el MAS perdería sus dos prefectos”; en este caso, aunque aparecían otros dos perdedores, ni siquiera los mencionó.

Habrá que repetir: ambos diarios y otros más, se refirieron a la misma encuesta de Captura Consulting, pero la distorsión de los datos sería suficiente para iniciarles una querella, si es que aquella empresa tuviera tal propósito.

De todos modos, al destacar que el presidente no alcanzaría la mayoría de los votos, se preparan para deslegitimar al gobierno que él preside. Pero es más: una comentarista, con toda desfachatez, dice hoy que nadie puede dudar que el gobierno está montando un gigantesco fraude. Así, cuando se anuncien los resultados oficiales del referendo, será sencillo decir que la encuesta es verdad y los resultados son mentira.

Todo puede manipularse. La derecha está acostumbrada a hacerlo, pues fueron muchas veces las que usó tales métodos. Pero lo que no podrán mostrar como demostración de su argumento, es la presencia de observadores internacionales que no pueden avalar ninguna irregularidad.

Los demandantes obtusos

No les falta tretas, de modo que acuden al cuestionamiento supuestamente legal. Acudieron a la Corte Nacional Electoral (CNE) un prefecto que se sabe perdedor y un diputado que no pierde la oportunidad de aparecer en pantalla. Ambos sabían que su demanda sería rechazada. Siempre lo esperaron, pues así pueden hacer nuevas declaraciones, que los empresarios mediáticos se encargan de inflar. Luego acuden a otros organismos y, si la suerte les permite, lo harán a un tercero, cuarto o quinto; hasta donde alcance el tiempo y, si es posible, algo más.

El prefecto en cuestión, ante el rechazo, amenazó con acudir a tribunales internacionales. Tendrá posibilidades; no olvidemos que, los dirigentes de la Secta Moon, de la que se desligó convenientemente en la campaña electoral, visitaron recientemente Bolivia y nada raro sería que lo hubiesen apoyado otra vez, previo acto de contrición.

En cuanto al diputado, no ha tenido empacho en anunciar que meterá a la cárcel al presidente de la CNE. ¡Es tan fácil para él! ¿Sobre qué base?, ¿con qué acusación? Es lo de menos. Basta el escandalete que, ya metidos en la carrera sensacionalista, aprovechan los medios de comunicación alineados contra el gobierno.

Un decreto para el embrollo

Lo último fue el caso de la única vocal del Tribunal Constitucional que, a título de admitir la nueva demanda del diputado referido, se despachó graciosamente interpretando leyes, jurisprudencia y hasta la misma Constitución Política del Estado. Y aunque su decreto dice simplemente “se admite la demanda”, usó dos páginas a renglón seguido para argumentar la validez de la misma, adelantándose a emitir juicios de valor. Un tribuno ¿puede expedirse en forma tan simple, sabiendo que está cometiendo una falta grave?

Eso puede hacerse solamente si se siente impune. Y, por numerosos indicios, la campaña mediática de la oposición, está creando un escudo de protección que, la señora, aprovecha para congraciarse con quienes ella cree que se saldrán con la suya.

De todos modos, pese a los juegos que la derecha se obstina en llevar a cabo, el 10 de agosto habrá una consulta popular y, será la votación de esa consulta, la que determine hacia dónde avanzará el país y quién dirige su destinos.

– Antonio Peredo Leigue es senador del Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia.