De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y a pesar de que en el primer trimestre del año México registró ingresos petroleros superiores a los estimados en 33 mil 251 millones de pesos, no hubo excedentes petroleros para repartir a las entidades federativas. Eso lo ha venido diciendo sin rubor la Secretaria de Hacienda y Crédito Público. En ese sentido el subsecretario de Hacienda Alejandro Werner ha declarado que la falta de excedentes para repartir -sobre todo a las entidades federativas- fue la consecuencia de la combinación de tres factores: “un mayor costo por la importación de gasolinas, la caída en la plataforma de exportación de petróleo y la apreciación del tipo de cambio”. No obstante, el funcionario de Hacienda descartó que los 200 mil millones de pesos que se necesitarán para subsidiar la gasolina en el transcurso del año, no impedirán tener excedentes en 2008, porque según él “es probable que no se vuelvan a presentar todos los elementos simultáneos y con tanta intensidad… Esperamos que en 2008 los ingresos petroleros se vayan corrigiendo”. Ojala no salgan a finales del año con que la información sobre el tema será reservada en los términos del artículo 13 y 14 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.

Para nadie es un secreto que importar gasolinas para el consumo interno del país nos está resultando muy caro, no ahora, sino desde hace más de dos décadas. El gobierno ha declarado que agregó alrededor de 14 mil 770 millones de pesos de subsidio a los 47 mil 449 millones de pesos que se habían programado para el trimestre referido; sin embargo, no es posible que la dependencia encargada de las finanzas nacionales no sea capaz de “transparentar” con verdadera eficacia los recursos públicos que maneja. Se les olvida que la primera razón por la cual aparecen rumores en una sociedad es debido a la falta de información.

No queremos la información a través de boletines o de discursos, lo que queremos son datos “duros” públicos y accesibles que sean susceptibles de auditar, lo mismo por ciudadanos, legisladores o por especialistas fiscales. El gobierno debe entender que los ciudadanos no vamos a permitir que se haga de lado su obligación -en su carácter de “ejecutor de gasto”- de rendir cuentas claras, precisas y objetivas por la administración de los recursos públicos en los términos de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental y demás disposiciones vigentes y aplicables, pero sobre todo porque es de interés publico lo que recauda el Estado.

El argumento sobre la disminución de la plataforma de exportación que ocasionó un boquete en las finanzas de 15 mil 460 millones de pesos es algo que tendrá que corregirse “de fondo” porque no es posible que los “econócratas” “presupuestívoros” y algunos “gobernícolas” piensen que todos los mexicanos estamos de acuerdo en que se sequen los pozos petroleros del país vendiendo petróleo “crudo”. No nos oponemos a que se venda. Lo que queremos es que se venda con un verdadero “valor agregado”, con una “plusvalía” y utilidad mucho mayor que la que se obtiene de regalarlo al venderlo “crudo”. Para eso es que se necesitan las refinerías aquí en México o si lo prefieren en otro lado, porque éstas además de reactivar las economías regionales de algunas entidades federativas del país, podrían generar empleos atractivos desde el principio no sólo de salario mínimo, sino también para mandos medios y superiores.

Asimismo, los legisladores que están a cargo de la mal llamada “reforma energética”, pues, hasta el momento sólo es petrolera, tendrán que revisar bajo diversos enfoques y en diversas leyes el desempeño de “Pemex”. La idea es que la paraestatal adquiera un nuevo régimen fiscal que garantice una administración honesta y eficaz de esta empresa pública fundamental para las finanzas y el desarrollo del país, que garantice el suministro de hidrocarburos y sus derivados. Los legisladores tendrán que demostrar su compromiso con el país combatiendo el intento privatizador, bajo cualquier mecanismo que busque apropiarse la renta petrolera. Deberá vigilarse su condición financiera para cambiar su papel en el presupuesto federal y permitir su desarrollo como empresa pública exitosa. Para ello también deberán adoptarse medidas que impidan el saqueo por intereses creados.

Frente al actual ritmo de extracción de petróleo y su irresponsable exportación como crudo y la probabilidad estimada de agotar nuestras reservas en los próximos doce años, es indispensable promover la inversión de parte de los excedentes financieros petroleros para la etapa de transición “post hidrocarburos” en un monto equivalente al 1% del PIB aplicable a: la exploración, infraestructura para la producción y suministro de hidrocarburos y derivados; mantenimiento y conservación del medio ambiente; promoción de la investigación, desarrollo y uso de nuevas fuentes de energía no contaminantes. ¿Y usted, cómo la ve?

– Francisco Velasco Zapata es Politólogo. Presidente de Parlamento Ciudadano A. C.

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