"Pensar en salud de la mujer, nos exhorta a abrir nuestras miradas, a pensar desde una concepción integral y con diferentes enfoques"

El Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, tuvo su origen el 28 de mayo de 1987, en el V Encuentro Internacional de Salud de la Mujer, organizado por la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos. Como todas las fechas conmemorativas es una buena oportunidad para hacer balances y repasar demandas pendientes entorno a la salud de las mujeres.

Por ello, les invitamos a dar una mirada a los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos en nuestro país

Cada año mueren 650 mujeres por causas asociadas a la maternidad.

Bolivia registra una de las tasas más altas de mortalidad materna en América Latina y el Caribe. Cada día mueren 2 mujeres-aproximadamente 650 mujeres al año- por complicaciones durante el parto, a lo largo del embarazo y después del parto (puerperio), así como por aborto en condiciones de riesgo. La mayoría de esas muertes ocurre antes que las mujeres cumplan 30 años. Como resultado de esa trágica situación, aproximadamente 2.800 niños y niñas quedan huérfanos cada año.

La posibilidad de que una mujer pierda la vida por causas relacionadas con el embarazo, el parto o el puerperio es 30 veces mayor en Bolivia que en un país desarrollado.

Según el Ministerio de Salud, el 35% de las causas de mortalidad constituyen las hemorragias, de las cuales la mayor parte ocurre en el puerperio inmediato. Un 21% corresponde a la eclampsia, 10% al aborto, 5% a las infecciones.

En el área rural más del 60% de los partos no son atendidos por personal de salud.

En Bolivia, de acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDSA 2003), el 61,8% de los partos atendidos por personal especializado en los centros de salud o domicilio. Sin embargo, de ese total, el 77% de las atenciones favoreció a las mujeres de área urbana mientras que sólo el 38,6% de las mujeres de área rural recibió atención por personal de salud en el momento de dar a luz.

El nivel educativo de las madres constituye un elemento importante para establecer la diferencia urbano-rural respecto a la atención recibida durante el embarazo. Sólo el 39,6% de las mujeres sin educación recibe atención médica prenatal, mientras que el 97,7% de las mujeres con educación superior recibe este tipo de cuidado.

A pesar de la brecha urbano-rural, según el programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva 2004-2008, a nivel nacional se observa un aumento sostenido en las coberturas de atención del parto por personal de salud. De 43% en 1994 se pasó al 60% en 1998 y a un poco más del 70% en el 2003. Se estima que del total, los médicos atendieron el 93% de los partos mientras que el 7% fueron atendidos por enfermeras, auxiliares y sanitarios.

Cerca de la mitad de los embarazos no son deseados o planeados,

Las encuestas demográficas evidencian elevados niveles de embarazos no deseados en el país, situación que refleja las limitaciones que tienen las mujeres para controlar las decisiones sobre sexualidad y capacidad reproductiva y, por ende, para ejercer sus derechos sexuales reproductivos.

La tasa global de fecundidad en el país es de 3,8. Esto significa que ha bajado con respecto a 1998 año en el que el promedio de hijos por mujer era de 4,2.

La disgregación de este indicador muestra que en las áreas urbanas se produjo una reducción mínima de 3,3 a 3,1 hijos, mientras que en el área rural la reducción fue de un punto en un periodo de cinco años, de 6,4 a 5,5 hijos por mujer. Del total de la tasa de fecundidad (3.8 hijos por mujer), el 48% (1,7 hijos por mujer) no es deseada.

Cabe destacar que a pesar de que la fecundidad ha descendido de forma importante en el país en las últimas décadas, su nivel permanece todavía elevado en ciertos grupos poblacionales. Las adolescentes registran la tasa de fecundidad global más alta del país, 4,4 para menores de 19 años los que está muy por encima de la tasa de fecundidad de las mujeres en edad fértil a nivel nacional (3,8).

Los indicadores precedentes expresan indirectamente la preocupación de las personas por regular su fecundidad.

Más del 40% de las mujeres no accede a métodos anticonceptivos

En Bolivia, más de la mitad de las mujeres en unión conyugal (58,4%) utiliza algún método anticonceptivo. Esto supone un incremento importante en relación al uso registrado en la ENDSA1998 (48,3%), que ha sido más significativo en el área rural (30,1% al 48%) que en área urbana (del 57,6% al 64%).

El incremento en el uso de métodos anticonceptivos entre las mujeres en unión conyugal corresponde casi en su totalidad a métodos modernos, que pasó de 25,2% en 1998 a 34,9% en el 2003. El dispositivo intrauterino (DIU) es el método moderno más utilizado (10,2%), mientras que los inyectables registraron un incremento significativo de 1,15 A 8% entre 1998 Y 2003. El uso de la esterilización femenina (ligadura de trompas) se mantiene en 6,5%, y el uso del condón masculino pasó de 2,6% en 1998 a 3,9% el 2003, lo que muestra una tendencia sostenida aunque insuficiente a la doble protección.

Entre los métodos tradicionales, el ritmo o abstinencia periódica continúa siendo el más utilizado (19%).

Cada día mueren 2 a 3 mujeres por cáncer cérvico uterino.

El cáncer de cuello uterino constituye una de las primeras causas de muerte de mujeres en Bolivia. Según el Ministerio de Salud, en el país se registran 151,38 casos por casa 100 mil mujeres entre los 35 y 64 años, lo que coloca a Bolivia entre los países con más alta incidencia de cáncer cérvico uterino en el mundo.

Cada día se detectan aproximadamente 8 casos de cáncer de cuello uterino y se estima que cada de 2 a 3 mujeres mueren diariamente por esta causa.

El porcentaje de mujeres que accede a un Papanicolau- que se constituye el método de control y prevención de cáncer cérvico uterino- es alarmantemente bajo. En el 2002 apenas 193.288 mujeres entre 25 y 49 años, es decir sólo el 9,7% de mujeres en riesgo de contraer la enfermedad, se hicieron una prueba de Papanicolau.

Embarazo adolescente: un problema de salud pública

El embarazo adolescente constituye uno de los factores más determinantes en la reproducción intergeneracional de las inequidades de género y de la pobreza. Según el ministerio de la mujer, el 21% de los embarazos esperados son de adolescentes, lo que significa que 12,7 de cada 100 adolescentes ya son madres o están embarazadas de su primer hijo. A partir de los 19 años la cifra se eleva a 30 de cada 100 mujeres.

Los riesgos de ser madres a edades tempranas son múltiples. La Organización Mundial de la Salud estima que el riesgo de morir debido a causas maternas es dos veces más alto para de mujeres de 15 años a 19 años que para mujeres de 20 a 24.

En el año 2000, el 23,3% de muertes maternas fueron por aborto

El aborto en condiciones de riesgo persiste como una de las principales causas de mortalidad materna y como consecuencia del ejercicio limitado de los derechos reproductivos de las mujeres. Aún cuando es un grave problema de salud pública, no se dispone de suficientes investigaciones sobre sus reales dimensiones y efectos.

Según la Encuesta Postcensal de Mortalidad Materna, en el año 2000 hubo 623 muertes maternas de las cuales el 23,3% fueron por aborto. Uno de cada cinco abortos en condiciones de riesgo causa complicaciones y la hospitalización de la mujer.

El aborto, consecuencia de un acto relacional entre un hombre y una mujer, sigue siendo visto y tratado como un asunto y un problema exclusivamente de las mujeres. Son ellas las únicas sancionadas y juzgadas por un hecho que es expresión de la situación de desprotección de las mujeres en su relación sexual con los hombres.

Hasta el 2005, se proyectaron 6.800 casos de VIH/sida

Datos oficiales dan cuenta que hasta el año 2005 se reportaron 1.790 casos de VIH/sida en el país. Estos datos corresponden a los registros de las personas que se realizaron los exámenes de laboratorio y que conformaron el VIH.

La Organización de las Naciones Unidas para el SIDA (ONUSIDA) estima que el subregistro de casos es de 70%, por tanto para el 2005 habrían existido 6.800 personas con VIH/sida.

Del total de casos, el 61% afecta a hombres que tienen sexo con hombres, el 24% a mujeres heterosexuales urbanas y el 6% a mujeres heterosexuales rurales.

REFLEXIÓN

La carencia de políticas de prevención en temáticas relacionadas con la salud sexual y reproductiva entre las autoridades locales y nacionales.

En el Estado boliviano, los programas dirigidos a la salud sexual y reproductiva siguen siendo limitados y falta calidad y calidez (en la atención)

El personal de salud atiende a la mujer con prejuicios y estereotipos y, además, oculta estas problemáticas.

Los gobiernos municipales trabajan más en atención de mujeres embarazadas, pero se olvidan de las políticas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, métodos de anticoncepción y de salud sexual y reproductiva.

Hoy existe un programa de salud sexual y reproductiva, que significa un avance importante en salud publica, pero su implementación y cumplimiento a lo largo y ancho del país, es todavía un desafió que tenemos por delante todas y todos.

Fuente: Red Ada Informa, Nro. 19, Edición Especial, 28 de Mayo 2008, La Paz – Bolivia