Hay dos hechos que deberían convencernos de la imperiosa necesidad de construir un mundo diferente al que sufrimos en la actualidad. Por un lado la situación de humillante degradación humana en que la ”globalización” capitalista tiene sumergida a más de las dos terceras partes de la población mundial. Por otro, la certeza de que el mencionado sistema ha sido diseñado e impuesto a sangre y fuego, por un pequeño grupo de individuos que en nada se diferencian de cada uno de nosotros, salvo por el triste mérito de haber construido una sociedad que mantiene y aumenta permanentemente sus abusivos privilegios. En otras palabras, la Distopía1 que se nos ha impuesto no es obra de la casualidad, ni tampoco deseo de Dios. Es una simple estructura humana, que por su propia esencia y origen puede ser modificada por aquellos que así lo encuentren necesario y sean capaces de organizarse para realizar estos cambios.

El fracaso rotundo del sistema permanece oculto en la descripción fragmentada del mundo que presentan los medios de comunicación masiva, adquiriendo sin embargo otra dimensión al contextualizar las cifras que siempre se muestran dispersas y en forma de flash. Los números en su marco adecuado, hablan un lenguaje imposible de rebatir:

* Documento disponible en PDF

DEJA TU COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí