Nosotras y nosotros, familiares y dolientes de nuestros seres queridos que han perdido su vida o su libertad en manos de las FARC, que hemos arrastrado el dolor en la indiferencia general, que hemos sufrido la prepotencia y la inhumana rigidez de los verdugos, que hemos soportado la inflexibilidad del presidente Alvaro Uribe Vélez y el ser humillados por el gobierno colombiano.

Nosotros y nosotras recibimos con alegría el anuncio de la liberación de Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltrán, agradecemos una vez más la disposición del gobierno de Venezuela para recibirlos y, esperamos el compromiso público del gobierno colombiano para garantizar que no habrá operativos militares que expongan sus vidas.

Nosotras y nosotros, queremos agradecer la espontánea y generosa solidaridad de millones de jóvenes, hombres y mujeres, que impactados por el agonizante testimonio de los sufrimientos sin fin de nuestros seres queridos están dispuestos a movilizarse este lunes.

Nosotras y nosotros, las madres, los padres, las hijas, los hijos, hermanas y hermanos de los civiles, militares y policías cautivos, de aquellos que han perecido anhelando su libertad, les llamamos a que dicha movilización, se convierta en un llamado a la paz de Colombia, en repudio a los crímenes de todos los actores armados, pero sobre todo a la imperiosa e improrrogable necesidad de un acuerdo humanitario que posibilite la liberación de los nuestros.

Si no es así, les rogamos a los corazones generosos que no marchen. No en todo caso en nuestro nombre, ni en nombre de los nuestros. No queremos más polarización, no queremos más violencia, no queremos más operaciones militares para rescatar a los nuestros, ni para cercar a los captores y cautivos que los exponen a la muerte inminente.

Nosotras y nosotros, queremos reivindicar los esfuerzos genuinos de todos aquellos y aquellas, que se han movilizado y se movilizan en Colombia o allende las fronteras por la liberación de los nuestros. Nosotras y nosotros agradecemos las gestiones de los gobiernos de Francia, de Suiza, de España, de la Iglesia católica y, llamamos a que contribuyan a la reconciliación entre los gobiernos de Venezuela y Colombia, somos pueblos hermanos. El presidente Chávez puede aportar no solo a la liberación de los nuestros, pero puede contribuir de manera decisiva a la paz de Colombia.

Queremos también agradecer a Piedad Córdoba, quien desde su experiencia por haber sufrido en carne propia el secuestro, por su condición de mujer y liderazgo político a favor de los derechos humanos de todos y todas, porque se ha jugado su libertad y su vida por la defensa de la dignidad del ser humano, hoy es estigmatizada, perseguida, ofendida, agredida por almas equivocadas o manipuladas a favor del silencio o del exterminio.

Les pedimos que no se movilicen hoy o en todo caso no en nuestro nombre ni el nombre de los nuestros si lo van a hacer a favor de la polarizacion y de la guerra.

Hoy que se levantan sentimientos patrióticos profundos, les llamamos a todas y todos ustedes para que invoquen como sentido de patria, el amor y el respeto al ser humano de todas las colombianas y colombianos, no debemos seguirnos hiriendo, ni matando entre nosotros.

Queremos la paz, pero no la paz de los sepulcros, queremos la justicia pero que sea aquella que defiende por igual al humilde o al poderoso, queremos rescatar urgentemente a los nuestros pero que nadie con un mínimo sentido de la inteligencia y del pudor social, contribuya de manera equívoca a la muerte de nuestros seres queridos.

Si no lo entienden así, les rogamos que no marchen, en todo caso no en nuestro nombre ni en nombre de los nuestros.

Yolanda Pulecio

Astrid Betancourt

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