Los augurios catastrofistas y las posturas moderadas se contraponen ante la total liberación de aranceles en maíz, frijol, azúcar y leche en polvo a partir del 1 de enero, como parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Organizaciones de productores rurales, legisladores y especialistas refieren lo que consideran pros y contras de la total apertura comercial en materia agropecuaria.
Y mientras unos aseguran que será el primer paso para perder la soberanía alimentaria y llevar a la ruina a los productores mexicanos, otros señalan que no habrá grandes cambios.

Firmado en diciembre de 1992 y vigente desde el 1 de enero de 1994, el TLCAN ha sido cuestionado, pues las condiciones de desarrollo de México frente a sus socios comerciales Estados Unidos y Canadá son desventajosas.

Héctor Padilla, presidente de la Comisión de Agricultura en la Cámara de Diputados, califica como dramática la situación que vive el campo mexicano, ya que en 14 años de tratado sólo se han acumulado miseria y migración.

"La improductividad, la despoblación se fue provocando en el campo por dejarlo a la suerte del TLC, sin que el gobierno, de distintos signos políticos, instrumentara nada para ir construyendo el nivel de competencia que necesitamos. Lo que no se construyó en 15 años puede hacer explosión en el próximo año", expresó.

Durante las administraciones de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y lo que va de Felipe Calderón, refirió Padilla, organizaciones de productores plantearon la necesidad de renegociar el TLCAN, pero los tres gobiernos decidieron no enfrentarlo, con el argumento de que no se puede eliminar del tratado el capitulo agropecuario.

"Pero nadie planteó eliminar el capitulo agropecuario; renegociar es buscar condiciones mejores en las partes donde estamos en serias desventajas, y no se hizo y ahora la apertura total a partir del 1 de enero nos agarra en esta administración sin una política clara de qué hay que hacer el próximo año.

"El país puede entrar en una etapa donde no pueda producir los alimentos elementales, como maíz y frijol, porque todavía la actual administración no instrumenta medidas concretas para enfrentar esta situación", expresó el legislador priista.

De acuerdo con el TLCAN, sección B, artículo 302 "Eliminación arancelaria", señala que los tres países eliminarán progresivamente sus aranceles aduaneros, de acuerdo a las listas de desgravación, dejando con un plazo de 15 años la desgravación total de productos considerados sensibles, como el maíz, frijol, leche y azúcar, y con ello dar tiempo a México para afianzar esos rubros.

Pero a decir de María Esther Terán Velázquez, presidenta de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), no se hizo nada al respecto.

Desde que arrancó el TLCAN "debimos haber trabajado en otras pistas de manera simultánea", como el desarrollo de tecnología, infraestructura y capacitación, pero "se dejaron estas áreas sin trabajar".

Consideró que "la apertura puede ser una excelente oportunidad" si los sectores del país logran alianzas y acuerdos", aunque se ha pronunciado porque se amplíe el plazo para la desgravación total.

Según el estudio denominado "El TLCAN y el sector agroalimentario", realizado por la Subsecretaría de Negociaciones Comerciales Internacionales, de la Secretaría de Economía, aun cuando el sector agroalimentario presenta problemas estructurales que datan de hace décadas, ha recibido importantes beneficios del TLCAN.

Asegura que durante la vigencia del tratado, el comercio agroalimentario entre los socios del TLCAN alcanza en promedio más de 125 millones de dólares diarios.
Refiere que de 1993 —año previo a la entrada en vigor del tratado— a 2005 el sector agroalimentario tuvo una tasa de crecimiento real de 30.4 por ciento, y las exportaciones agroalimentarias de México a sus socios comerciales se triplicaron, alcanzando 9.8 mil millones de dólares en 2005

México, señala el texto, es hoy el principal proveedor de América del Norte en más de 200 productos; más del 50 por ciento de las importaciones agroalimentarias de México son de "bienes intermedios necesarios para la producción mexicana", entre ellos maíz amarillo, algodón, trigo, sorgo para grano y grasa de animales.

"En enero de 2008, quedarán libres de arancel productos agropecuarios como maíz, frijol, jugo de naranja, leche en polvo y azúcar. Dado el comportamiento de las importaciones mexicanas de estos productos, no se esperan incrementos importantes en las compras de México", señala el análisis.

Pero no lo creen así productores de la Confederación Nacional Campesina (CNC) quienes, en voz de su dirigente, Cruz López Aguilar, advierten que un millón 400 mil productores de maíz, frijol y leche entrarán en grave crisis, e incluso están en riesgo de perder su fuente de trabajo con la apertura total.

Y advierte: "el saldo del TLCAN es la pérdida de soberanía y seguridad alimentaria, lo que se refleja en el hecho de que los Estados Unidos surtirán en pocos años casi el 90 por ciento de la carne que se consume en México, el 50 por ciento de los granos y alrededor del 100 por ciento de las oleaginosas".

López Aguilar asegura que de 1994 a la fecha, México dejó de percibir más de 12 mil millones de dólares que no se cobraron por aranceles.

"Cuando se tenían que haber cobrado hasta un 250 por ciento, sólo se pagó un tres por ciento de cargos al maíz blanco comprado en el extranjero y el uno por ciento al maíz amarillo. Podemos decir que la apertura comercial en realidad se presentó desde hace 14 años", expresó.

El líder de la central campesina asegura que el TLCAN inició en condiciones similares de apoyo a los productores rurales de los tres países, que en promedio recibían un 18 por ciento en subsidios; pero mientras México se ha sostenido en ese porcentaje, las otras naciones lo han elevado en más de un 50 por ciento.

Añade que mientras un productor estadounidense recibe del gobierno alrededor de 20 mil dólares, el mexicano sólo 770 dólares.

Detalló que los productores de frijol hoy venden a seis pesos el kilo, pero en los próximos meses podría ser a 3 pesos con 30 centavos; en cuanto a los 200 mil productores de leche, indicó que actualmente la producción es de 10 mil millones de litros y se importan anualmente un millón 500 mil litros, con el agravante de que al extranjero se le paga a 5 pesos con 11 centavos la medida y al productor mexicano cuatro pesos.

Respecto al maíz, señala que México es deficitario en producción de maíz amarillo, por lo que ahora se importan cerca de 10 millones de toneladas, sin que se vea la intención de apoyar la producción nacional para ser autosuficientes en ese grano.
De los productores de caña de azúcar dijo que el panorama que enfrentan con el TLCAN "no es tan negativo" gracias a que el acuerdo establece la obligación de que Estados Unidos compre los excedentes del dulce mexicano que se calcula son de casi 600 mil toneladas al año.

Ante las advertencias que hacen los cenecistas, José Luis González Aguilera, coordinador general del Congreso Agrario Permanente (CAP) responde que "no hay que ser catastrofistas".

"Las organizaciones debemos participar unificadas y preocupamos por producir y reducir la marginación y pobreza, pero no agarrar a los campesinos como botín para agarrar prebendas personales.

"La apertura total ya se ha dado, el arancel en los últimos años ha sido de 2 por ciento. Ya está la apertura aquí y no ha ocurrido lo que se ha dicho", expresó.

El gobierno, refirió, debe invertir recursos con salvaguardas a los productores de maíz, frijol, caña de azúcar, y en la leche, donde México es deficitario, habría que hacer un programa agresivo para incrementar el hato ganadero.

Para el dirigente del CAP, es un mito que con el TLCAN "nos va a llevar el tren, que va a haber una catástrofe y una gran crisis".

Remarca que "en la medida que se invierta en el campo, se tendrán buenos resultados".
De 750 mil familias que abastecen el mercado, sólo 250 mil exportan, afirma Isidro Pedraza

El diputado perredista Isidro Pedraza, integrante de las comisiones de Desarrollo Rural y Reforma Agraria, señaló que actualmente en México hay 3.5 millones de productores de maíz a nivel de subsistencia y que de 750 mil familias que producen para el abasto nacional, 250 mil tienen capacidad para exportar.

"Ante la liberación total de aranceles y cupos previstos en el TLCAN para el maíz, el fríjol, la leche y el azúcar, es necesario que los tratados comerciales internacionales estén subordinados al proyecto de desarrollo nacional y al marco constitucional, y que sean considerados como un medio para el desarrollo y no un fin en sí mismo, por lo que se requiere recuperar y ejercer los derechos de la Soberanía Nacional para garantizar la Soberanía Agroalimentaria y Nutricional de los mexicanos", expresó.

Destacó que el déficit comercial agroalimentario ha sido significativo durante los últimos seis años 12 mil 500 millones de dólares y se mantiene la política de compensar con importaciones el déficit agroalimentario, "sin considerar los crecientes daños a la estructura productiva nacional y a millones de productores y empresas".

Con el TLCAN, indicó, las condiciones del país han sido satisfactorias sólo para un reducido número de productores y grandes empresas agropecuarias locales y transnacionales, en tanto que, para la mayoría de los campesinos y productores de escasos recursos, se han profundizado sus problemas.

Pero hay quienes las quejas y protestas las llevan más allá. Víctor Suárez, director de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), junto con un grupo de personas realizó a mediados de diciembre un plantón-ayuno que duró cinco días, en el monumento a la Independencia, en Paseo de la Reforma, para exigir la salida del maíz y el fríjol del acuerdo comercial.

Fuente: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=338674

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