La Cumbre Hispanoamericana realizada en Santiago de Chile tuvo los usuales momentos de retórica, a más de refriegas como la que enfrentó a Uruguay y Argentina. Sólo un paso serio se dirige al futuro: el Convenio Multilateral de Seguridad Social. La Cumbre fue escenario también de un encontronazo memorable, rico en lecciones.

El choque se produjo cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, recordó que José María Aznar, ex presidente del Gobierno de España, fue a Venezuela y lo invitó a incorporarse al club del primer mundo, a condición de que rompiera con Cuba. "Eso no lo haré jamás", había sido la respuesta. "Porque Fidel es como un padre para mí".

Chávez agregó que cuando preguntó a Aznar sobre el futuro de países como Haití y regiones de Centroamérica, Aznar respondió: "Chávez, esos ya se jodieron".

"Con estas palabras, aquel hombre reveló todo el rostro horrible del fascismo y el racismo", comentó al venezolano.

José Luis Rodríguez Zapatero, jefe del gobierno español, reaccionó con ira. Exigió respeto para Aznar, "que fue elegido democráticamente por los españoles". Tampoco el Rey Juan Carlos I se contuvo. Le gritó a Chávez, cuando éste buscaba interrumpir al presidente español: "¿Por qué no te callas, ya?". Su Majestad pareció vivir en 1800.

La verdad es que Aznar es heredero en línea directa del verdugo fascista Francisco Franco, que ganó con ayuda del fascismo alemán e italiano la guerra civil por él desatada. En el mundo de hoy, Aznar no sólo fue un gobernante de ultraderecha, sino también un cómplice de las aventuras bélicas de Bush, en particular contra Irak. Aznar desciende de españoles que combatieron a los patriotas que en Cuba luchaban contra el dominio español.

En América Latina el ex gobernante español es conocido por injerirse en nuestros asuntos internos. Es un secreto a voces que en el Madrid de Aznar -en contacto directo con Washington- se tramó el fallido golpe militar contra Chávez, en abril de 2002.

Más allá de lo que se puede creer políticamente respecto a Chávez, su opinión sobre Aznar puede sacudir los nervios de algunos españoles, pero lo que dijo en Santiago es la pura verdad.

La otra cara de la medalla es que en la reunión se aprobó el Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social, que permitirá unificar en los 22 países miembros aportaciones, así como prestaciones económicas de invalidez, vejez, supervivencia y de accidentes y enfermedades de trabajo.

El problema es que en países donde domina el fundamentalismo neoliberal, la enorme mayoría de obreros y empleados carecen de seguridad social. La Cumbre no los saca del abismo.

– El autor es director del diario La Primera de Perú, colaborador de la agencia de noticias Prensa Latina.

Fuente: Crónica Digital (Santiago de Chile)

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