Los vientos de cambio político que recorren la región no han llegado a Guatemala. El proceso electoral que culminará el próximo domingo, 4 de noviembre, tiene como finalistas a Álvaro Colom de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y a Otto Pérez Molina, general retirado, del Partido Patriota (PP), quienes se inscriben en un continuismo, aunque con ciertos matices. La novedad de esta contienda fue la candidatura de Rigoberta Menchú Tum -lidereza indígena, premio Nobel de la Paz 1992- con el respaldo del movimiento Winaq (humanidad) que ella misma está propiciando, pero que por cuestiones de legalidad electoral tuvo que refugiarse en un acuerdo con el Encuentro por Guatemala. Esta vez, reconoce Rigoberta, los resultados no resultaron propicios, cuestión que parece no incomodarla, pues considera o justifica que fue un ensayo, ya que la apuesta va en un sentido de proceso hacia el futuro. Este es el testimonio que recogimos sobre su vivencia electoral y sus proyecciones políticas.

– Cuando me enteré del proceso de construcción de Winaq, con tu liderazgo de por medio, había entendido que electoralmente la disputa quedaba para el 2012, pero resulta que de un momento a otro apareces como candidata en las elecciones de este año…

RMT- Así es, hasta diciembre del 2006 estábamos de acuerdo que no participaríamos en estas elecciones, pero sí en las elecciones del 2012, pues para entonces tendríamos ya el instrumento político propio, registrado, completamente acabado. En ese momento tan solo éramos un movimiento en formación, con un cierto recorrido, que había iniciado primeramente en la parte espiritual, para impulsar un instrumento político para la participación política de los pueblos indígenas. Queríamos un instrumento propio, pues era imposible juntarnos con los partidos tradicionales porque todos los partidos tradicionales de Guatemala tienen dueños, simple y sencillamente el fundador del partido es el dueño del partido.

Pero en enero se empezó a dar la búsqueda de relaciones de parte de los partidos, y el primero que nos plantea si yo aceptaría ser candidata o pre-candidata presidencial fue la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca). Nos sentamos con ellos para ver cuáles son las condiciones, cómo podemos ir juntos, en qué quedaríamos frente a Maíz (Movimiento Amplio de Izquierda), porque ellos ya tenían creado ese otro movimiento, cómo quedarían los pueblos indígenas en Maíz, y vimos que no había ninguna alternativa propia, realmente ahí hubiéramos sido como absorbidos, como un delegado más para unirse al Maíz, y no era eso lo que nosotros queríamos.

– Con el corazón en la mano, ¿qué mismo es lo que entonces esperaban?

RMT- Que todavía se podía hacer un intento de pensar que podría unirse la izquierda, aunque con poca esperanza. Hace unos años se convocaron varias reuniones de la izquierda y se fue haciendo un proceso democrático, del que muchos de nosotros participamos, pero cuando ya se pasó a definir candidaturas, cada quién quería ser candidato presidencial, cada quién no quería dejar su espacio y cada quién iba a hacer sus propias iniciativas, y así es como nació el Encuentro por Guatemala, que al rato se quedó con Nineth Montenegro, porque logró la mayor parte de las asambleas que exige la ley.

Entonces, en esa situación, sabiendo que jamás nos iban a aceptar en los partidos tradicionales, intentamos pensar si acaso hay algún partido en extinción y que nosotros pudiéramos salvarlo para usar su registro, ya que todo lo que necesitábamos era el mecanismo reconocido para participar. En esto aparece Encuentro, que si bien no estaba legalizado, apostamos por él. Entramos como un mes antes de la legalización del Encuentro, y esto nos permitió una ventaja muy grande, porque no fuimos a suscribir planillas municipales, sino que fuimos a conformar planillas municipales, puesto que el Encuentro tenía muy pocas planillas municipales. Aunque por los celos de la gente que había trabajado mucho para formar el partido, se creó una situación muy dura de negociación y fue durísima la negociación desde el alto nivel hasta el nivel más elemental de coordinación.

– ¿Quieres decir que con el Encuentro, a la postre, lo que hubo fue un desencuentro?

RMT- Te puedo decir que dentro del Encuentro no había unanimidad en torno a mi candidatura, había gente que no estaba de acuerdo que yo fuera candidata, no estaba de acuerdo que se hiciera la alianza con Winaq. El Encuentro estaba, en teoría, en 19 departamentos y dijeron, bueno, les dejamos los departamentos que faltan, que eran unos 4 o 5. Entonces dijimos: no, nosotros queremos una participación a nivel nacional, nosotros no hicimos una integración en el Encuentro, hicimos una alianza, y la alianza es en todo sentido, por lo que se creó una comisión de alto nivel, que fue la que llevó adelante las negociaciones. De modo que se trabajó así.

Pero yo diría que nosotros hicimos una experiencia, muy, muy elemental, sin dinero, logramos armar planilla en 129 municipios de los 332 municipios de Guatemala, ni siquiera llegamos a la mitad de los municipios, tuvimos algunos departamentos de fracaso, donde dedicamos mucho tiempo a esperar que se llegará a una negociación, y no se llegó a una negociación, los del Encuentro se posesionaron y dijeron, aquí no entra Winaq, y los de Winaq dijeron, aquí o entramos todos o no entra nadie. A la final, perdieron ambos.

En el departamento de El Quiché, que es mi departamento, la gente de Encuentro se posicionó y dijo, aquí no entra Winaq y, si quieren ir les dejamos la tercera casilla. Como no quisimos quemar a cuadros nuestros, incluso con perfil nacional, tuvimos que buscar candidatos jóvenes para que por lo menos agarraran la experiencia. Pero también, en muchos municipios hay lugares donde el FRG de Ríos Montt tenía completamente invadido, como en San Pedro, en los cuales a casi todos los candidatos adversarios los amenazan, los secuestran o los matan, por lo que nos costó muchísimo que se animaran a entrar a la candidatura. Finalmente lo logramos, y a pesar de que no fueron muchos los votos, se puso la bandera en territorio de la represión, de la corrupción. Entonces se dieron muchas cosas al mismo tiempo, y poco tiempo.

Luego, a nivel superior del equipo, el Encuentro entendió que yo era candidata de Winaq a la presidencia, por lo que no me consideraban como su referencia, más bien como que hacían un favor de prestarnos el partido, digamos. Ellos tenían que buscar el candidato vicepresidencial y realmente fueron muchas personas que propusieron a las que yo me opuse, porque no iba conmigo, porque no eran idóneos, porque había un pasado que no se podía obviar y, como decían los compañeros, tampoco es que tengamos que llamar a cualquier gente. Finalmente me quedo con la pareja que es Luís Fernando Montenegro, que como persona es una gran persona, nos entendimos muy bien, nos ayudamos, etc., pero él tiene el pecado del sector, él viene del CACIF (Comité de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras), ha sido presidente del CACIF en otro momento, y hasta los propios oligarcas nos atacaron por eso, diciendo que nosotros nos aliamos con la oligarquía y que por eso el vicepresidente. La campaña sucia fue muy fuerte porque usaron varias cosas en contra que de verdad nos restó el voto en general.

Pero además, otra debilidad fue que no tuvimos candidato a alcalde en la ciudad capital, porque la ciudad jala votos; todos los partidos con candidato en la ciudad es ahí donde han sacado por lo menos un 70% de su voto electoral. Y nosotros no tuvimos candidato en la ciudad, tanto por falta de consensos como porque nadie quería enfrentar al señor Arzú (alcalde en funciones) que impera en la ciudad, y para hacerlo tenía que tener mucho dinero, tenía que ser empresario; por todos esos criterios era muy difícil que nosotros en poco tiempo consideráramos candidatos.

– En todo caso, hay quienes consideran que, por los resultados, saliste mal en esta contienda electoral. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

RMT- Esa maraña política donde nos metimos, es una tremenda experiencia, yo realmente puedo decir que he estado en muchos escenarios, puedo decir que he abordado muchos temas, pero nunca me imaginé la perversidad de la política, nunca me imaginé las cosas que se cocinan en un proceso electoral. Pero creo que la hicimos bien, la hicimos de frente, o sea cuando dijimos: hoy es hoy, hoy nos lanzamos y solo miramos para delante, nadie titubeó, a pesar de los obstáculos, la falta de recursos.

Nosotros no salimos en la tele, no tuvimos propaganda en la televisión, salió más gente de Encuentro, porque ellos consiguieron recursos, pero no lo compartieron con nosotros, por el hecho que nosotros también fuimos con una clara posición diciendo que no queremos padrinos ocultos, no queremos padrinos anónimos, no vamos a aceptar ningún dinero que venga de sectores que no quieran dar la cara, si quieren apoyarnos que lo digan públicamente, y nosotros gustosamente vamos a agradecer ese apoyo. Era la única manera, en tanto el dinero que se estaba usando en la campaña electoral podía venir del narcotráfico, del crimen organizado, de la corrupción, de la empresa privada, aunque fuera lícito, aunque fuera dinero bien habido, pero es abusivo, pues el hecho de comprar candidatos y comprar votos, eso ya lo hacía ilícito. Nosotros dijimos, preferimos la conciencia ciudadana y no el dinero de señores que nos cobren mañana, si nosotros un día vamos a gobernar, vamos a gobernar “manos limpias”, como fue nuestra consigna.

– Y todo esto, ¿logró alguna repercusión?

RMT- De hecho, considero que entre nosotros quizá influenció un poco más los asesinatos de compañeros, porque en los otros partidos ya es común, porque como que la guerra ya es entre gangsters, la guerra entre mafias, porque todos tienen mafias con ellos mismos, es cobra de cuenta, pero los asesinatos con nosotros se entiende muy bien que son asesinatos políticos, aquí es volver a instaurar con nosotros el terror, entonces, también nos afectaron los candidatos que fueron asesinados, en tiempos muy cruciales, eso influenció mucho en la gente.

Hasta el mismo día que cerramos la campaña, a medio día, después del cierre tuvimos que ir a enterrar a los dos compañeros nuestros que fueron asesinados en San Raimundo, estos dos compañeros eran candidatos también; entonces, imagina, nosotros cerrando campaña con dos entierros, o sea, es una cosa tremenda.

A pesar de todo eso yo siento que la gente se mantuvo con nosotros, fueron miles y miles a quienes saludamos en camino, había mucho cariño, había mucho aprecio, pero creo que también todos entendían que esta vez nosotros participamos como un ensayo, para conocer el terreno, para entrar a irrumpir un tema que nadie lo ha tocado. Pero también pesó el que fuimos sinceros, honestos, por ejemplo, nosotros en muchos lugares perdimos por nuestro discurso, pues yo decía que íbamos a fiscalizar la aplicación de los fondos públicos, que íbamos a controlar que los fondos públicos llegaran a las comunidades para hacer la escuela, el hospital, los servicios públicos y que no permitiríamos corrupción. Pero, a nivel local en la gente ya hay consenso de que el dinero público sea usado de manera corrupta, por lo que la gente dice: esa señora va a cumplir, verdad, entonces aquí todos perdemos. O sea, por ser honestos contra la corrupción perdimos votos.

Al final, en un día y medio se cambió el voto a favor de muchos compañeros, hay áreas donde nosotros teníamos asegurado el triunfo municipal, pero desafortunadamente el día anterior empezaron a repartir la plata pero a montones, de tal manera que los compañeros no pudieron competir contra el dinero sucio de los partidos políticos comprando voluntad, hay votos que se vendieron en 25, 50, 200 quetzales, hay áreas que se pagaron por voto 500 quetzales, ya estamos hablando como de $55, $60 dólares. Pero también, muchos difuntos votaron y muchas personas contaron con la duplicación de la cédula de vecindad… por decirte algo, pues las irregularidades fueron un montón. Realmente es terrible, es una fachada de democracia, yo salí más asustada de este proceso que cuando lo veía de lejos.

– Se esperaba que coloques con fuerza el tema de los pueblos indígenas, pero no fue así.

RMT- No creo que lo hagamos. Primero, porque es importantísimo entender que estamos saliendo de un conflicto armado donde todo es sensible. Por ejemplo, el tema de la tierra, cuando dijimos que apostamos por el catastro conforme señalan los Acuerdos de Paz, para hacer un nuevo registro de la tierra, que para nosotros era realmente idóneo, era ideal, pero fue muy manipulado por los terratenientes y que arrastró enorme cantidad de población a su favor. Y es que hay muchas personas que en el conflicto armado fueron eliminadas y sus tierras pasaron a manos de otros campesinos, hay gente que se apropió de tierras sin ningún papel, hay otras personas que no tienen registro en sus tierras; entonces, al oír que vamos a legalizar las tierras, tuvieron miedo de que se averiguara de dónde provinieron las tierras. Lo que para nosotros era un lenguaje popular, para la gente fue un asusto, sobre todo donde funcionaron las PAC (Patrullas de Autodefensa Civil), donde hubo conflicto armado, donde hubo mucha injusticia, donde la gente también incurrió de alguna manera en situaciones difíciles.

Igual pasó con el tema de la minería, unos decían no a la minería en San Marcos, pero la Montana estaba repartiendo dinero en las comunidades, para que votaran por determinados partidos políticos, y eso no se decía. O sea, es la perversidad, jugar con la pobreza, traficar con la miseria de la gente. Hay muchos temas que son muy aplaudidos en la academia, pero que la población no ha tenido la oportunidad de ningún debate local, no ha tenido la oportunidad de entender, y por eso es la tarea que tenemos: la concientización de la población.

Por otra parte, hay una clase media indígena en Guatemala que es completamente diferente de las clases medias que conozco en otros países. Por el racismo, por la discriminación, por todos los hostigamientos que han tenido y por toda la expectativa de participación, de oportunidades, si tú les hablas de cambios profundos, inmediatamente se te oponen porque piensan que es una vergüenza, es como oponerse al desarrollo y al progreso, ha penetrado mucho una ideología no indígena. Por eso les decía a los hermanos que no basta tener vestimenta, indumentaria indígena, hay que tener también pensamiento indígena, y eso va a costar muchísimo trabajo.

Pero también hay personas que dicen: bueno, la señora tiene que incluir a nosotros también, ¿por qué siempre solo a los indígenas? Yo no soy indígena pero estoy bien fregado, ¿por qué yo no? Sobre todos esos temas la gente no ha tenido tiempo de expresarse de verdad, y por eso fuimos muy cuidadosos con varios temas.

Yo no estoy de acuerdo que cantemos al viento lo que vamos hacer como pueblos indígenas, solo para sacar un discurso, y que no sea asumido por la gente y que no hayan las condiciones reales para hacerlo porque entonces se vuelve unas falsas promesas, y las promesas incumplidas es lo que más le ha afectado a la gente durante muchísimos años, a nosotros no nos pueden acusar de que no cumplamos nuestra promesa porque no prometimos nada. Lo que más le gusto a la gente que estuvo con nosotros es que no venimos como vendedores de algún producto en particular, sino a trabajar realmente con la gente en todo lo que se podría hacer con los fondos públicos, porque serían los únicos recursos con que cuenta un gobierno.

En Guatemala realmente han vaciado todas las instituciones, las han fragmentado, por eso pensamos en un proceso mucho más maduro donde puedas soñar con una constituyente, solo una constituyente podría hacer propuestas profundas, pero ahora ni eso porque van a venir los sectores más recalcitrantes.

– ¿Se mantendrá el acuerdo con el Encuentro?

RMT- No. Cuando hicimos la alianza, nos dimos la mano e hicimos lo que se llamó “un pacto de damas” que consistía en que en el Congreso se mantengan unidos nuestros diputados en los temas que fueran de interés común, y en los temas propios de Winaq o del movimiento indígena que al Encuentro no le interesen, pues que haya independencia. Hay temas, como la minería, que no se si al Encuentro le interesa, o los derechos indígenas propiamente, como para que hubiera una coordinación. Incluso si hubiéramos ganado las elecciones, yo pedía completa autonomía en cuanto al ejercicio del gobierno, porque ni Winaq ni el Encuentro tenían suficiente personal para el gabinete.

De modo que no tenemos ningún compromiso, el Encuentro seguirá su camino y nosotros el nuestro como movimiento político Winaq, como partido político. De hecho, ya hicimos nuestra primera asamblea con todos los candidatos que participaron en las elecciones, más o menos tuvimos unos 500 cuadros que participaron en la elección popular, y que todos ellos están firmes para continuar con Winaq, o sea ahorita Winaq tiene ya una base de promotores, de miembros fundadores, podemos decir.

– ¿Cuál es la disposición que han establecido para la segunda vuelta electoral?

RMT- Todos los compañeros son libres porque el voto es secreto. En mi caso, he decido no votar por ninguna de las dos opciones, porque ambas son producto de mucha perversidad y producto de una elección no limpia, pero no se impuso a ningún compañero que haga lo mismo. Yo se que hay un montón de compañeros que no va a votar por ellos, porque va a seguir la línea de sus dirigentes, pero hay otros que tal vez no, entonces ahí nosotros dejamos en libertad.

Así que no hay otra alianza con ningún partido. Ahora estamos libres para crear el movimiento, para profundizar nuestro proceso, y espero que de aquí a un año tengamos el partido constituido, pero más que el partido, que tengamos la articulación social a nivel local, porque no vamos a apostar a ningún otro nivel más que al nivel local, el poder local, es algo importantísimo.