Quien escuchó el discurso de Elías Antonio Saca, el actual  presidente del El Salvador, ante la Asamblea General de la ONU en días recientes, pudo formarse la idea de que éste estaba dispuesto a enfrentar con denuedo y honestidad el peligroso flagelo del terrorismo. Con voz aparentemente decidida, expresó: “Debemos reforzar la cooperación global frente a una de las más graves amenazas contra la paz y la seguridad internacional, como es el terrorismo" .
 
Unos días antes, el 20 de septiembre pasado, este mismo mandatario había declarado a un periodista del Nuevo Herald: ”En el tema de terrorismo, nosotros tenemos que ser consecuentes con nuestra política antiterrorista. No estoy dispuesto a abrirle las puertas a Posada Carriles en mi país”.
 
Parece ser que el presidente Saca ignora  o no quiere ver,  que otro connotado terrorista de origen salvadoreño, Francisco Chávez Abarca, acaba de salir de prisión luego de haber sido capturado por cometer  varios delitos comunes, sin que haya sido cuestionado por las autoridades salvadoreñas en relación con su participación en los atentados terroristas contra hoteles cubanos en 1997.
 
Existen pruebas abrumadoras de que Chávez abarca participó, al menos, en la colocación de dos aparatos explosivos contra el hotel Meliá Cohiba en ese año.

 
Quedó debidamente demostrado por las autoridades cubanas de que “el gordito” Abarca fue quien inició la  campaña de terror de 1997, cuando colocó una potente bomba de 600 gramos de C-4 en la discoteca Aché del Hotel Meliá Cohíba, el 12 de abril de ese año.
 
Envalentonado por el éxito de su primera y criminal acción, retornó a Cuba y el 30 de ese  mismo mes colocó otro artefacto explosivo, esta vez con una potencia de 401 gramos de C-4,  en una maceta ubicada en el  piso 15 de ese mismo hotel habanero.
 
Apenas un mes después, el 24 de mayo de 1997, colocó una bomba en la entrada de las oficinas que representan a  la corporación cubana Cubancán  en Ciudad México.
Posteriormente se dedicó a reclutar a varios terroristas de origen centroamericano para que colocaran explosivos en otros hoteles cubanos. Uno de ellos fue Raúl Ernesto Cruz León.
 
Cualquier persona interesada puede obtener por Internet una copia de la conversación telefónica entre Chávez Abarca y Cruz León, luego de que el segundo fuera detenido por las autoridades cubanas y cooperara  en la investigación en curso al contactar por esta vía al “Gordito”:
 
Fragmentos de las conversaciones telefónicas del acusado RAUL ERNESTO CRUZ LEON con El Salvador.

Conversación con FRANCISCO ANTONIO CHAVEZ ABARCA.

Fecha: 9/9/97
Raúl: y porque no te venís vos, panzón, pa’ sacarme de aquí, vos sabes como puta hacer eso, no jodas, vos me has venido a meter aquí y no se que diablos hacer.
Francisco: no, yo se, yo se, no, no te voy a dejar tirado
…………
Francisco: quédese ahí, yo te voy a hablar mañana
Raúl: mañana, a qué hora?
Francisco: a medio día yo ya se que hacer en la tarde….. quiero darte algo en concreto
…………
Raúl: pero, a qué hora?
Francisco: entre dos y seis…… no se porque tengo que hablar y ver cómo vamos a hacer, me explico?
 
La abrumadora existencia de pruebas contra Chávez Abarca como terrorista consumado,  no puede ser ignorada por un presidente que se proclame defensor de la lucha contra el terrorismo. La permanencia de  este criminal en prisión durante 24 meses por dirigir una banda de roba carros  y su reciente liberación mediante un arreglo con las supuestas víctimas de sus delitos, sin que medie sentencia alguna, pone a prueba lo amañado de la justicia salvadoreña.
 
¿Cómo podrá justificar Antonio Saca esta nueva maniobra legal que exonera a un delincuente común del castigo merecido y, peor aún, escamotea delitos mayores como lo es su accionar criminal como terrorista?
 
¿Se le podrá creer realmente cuando expresó ante la Asamblea General de la ONU que: “… en El Salvador estamos realizando esfuerzos para reducir la delincuencia y la pobreza”?
 
¿Cómo justifica Saca que  un delincuente de la calaña de Chávez Abarca, capturado hace dos años por venta y tráfico de autos robados, en contubernio con varios funcionarios de la Dirección de Aduanas, la División de Protección al Transporte (DPT), Sertracen, la Policía Nacional Civil (PNC)  y varios abogados y notarios, a la par que probado traficante de armas y traficante de dinero falso  en Guatemala durante los años noventa,  salga en libertad gracias a la complacencia de un juez y la ineficacia de la fiscalía?
 
La verdad es que Francisco Chávez Abarca, quien a semejanza de su mentor, Luis Posada Carriles, se ha convertido en un falsificador de identidades (ha usado los alias como Manuel González, Roberto Solórzano, William González, Óscar,  Manuel” o el hermano Chávez), ejecutó y dirigió hechos terroristas contra instalaciones hoteleras cubanas con a anuencia de Luis Posada Carriles, Arnoldo Monzón Plasencia y otros directivos de  la Fundación Cubano Americana (FNCA). Para perpetrar estos actos criminales reclutó a terroristas salvadoreños y guatemaltecos, tales como Raúl Ernesto Cruz León, María Elena González, Nader Kamal Musalam Barakat y Jazid Iván Fernández Mendoza.
 
Todo ese prontuario terrorista podría  usarlo el presidente Saca  si quisiera realmente y tuviera el interés de hacerlo, para juzgar a uno de los más tenebrosos criminales que viven en su país. ¿Será, acaso, que como hace la administración Bush con Luis Posada Carriles, Saca  también está comprometido con un discurso dudoso sobre el antiterrorismo?
 
Señor Presidente del El Salvador, ¡Usted Tiene la palabra!