“Estamos por el si,” dice Ana Felicia Torres de Costa Rica, “Estamos por el si a la vida, por el si a los derechos, y por los servicios…la educación, la salud, la vivienda.”. Mientras el movimiento de mujeres está activamente opuesto a la ratificación del CAFTA (siglas en inglés) en Costa Rica –de las cinco naciones centroamericanas que son parte de este tratado con los EEUU, solo este país no lo ha aprobado–, las mujeres están igualmente activas en la búsqueda y defensa de alternativas, señaló Torres.

Ana Felicia Torres, quien forma parte de CEP -Alforja y Espacio Mesoamericanas en Resistencia- fue una de las tres panelistas que trató el tema “Las mujeres en resistencia al neoliberalismo”, la mañana del viernes en el seminario de la Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía, que tuvo lugar el 2 y 3 de agosto en Quito. Las tres presentaciones coincidieron en la necesidad urgente de la lucha contra el modelo económico neoliberal para avanzar en los derechos de las mujeres, mientras que destacaban la búsqueda creativa de las mujeres por modelos justos y sustentables de vida.

“Sabemos con certeza que si este tratado se aprueba,” dice Torres, “las posibilidades de reproducir los derechos entre hombres y mujeres en Costa Rica se van a perder.” Torres observa que aunque el movimiento de mujeres ha conseguido una mayor representación política, por ejemplo en la legislatura nacional, la brecha económica a lo largo de las temáticas de género sigue siendo un tema primario.

La lucha contra el CAFTA también está convocando a la unión de mujeres de diversos sectores, dijo Torres. Muchas mujeres están participando en las movilizaciones contra el CAFTA, por ejemplo el 26 de enero se integraron a la manifestación de 80.000 personas que recorrió las calles de San José.

Torres está convencida que los costarricenses van a proponer una nueva tendencia para el resto de Centro América, donde otros cuatros países han ratificado el CAFTA. “Vamos a derrotar este tratado, agrega, anticipando el éxito en el próximo referéndum de octubre, “porque va a ganar el no, y si no gana el no, lo vamos a derrotar en la calle”.

Como parte de este esfuerzo, el movimiento de mujeres está formando alianzas estratégicas con otros movimientos sociales, por ejemplo con los sindicatos. Sin embargo, Torres dice que mientras éstos estén juntos en las calles, los temas sobre los cuales las mujeres y los sindicatos están de acuerdo o luchando en conjunto no extienden los derechos a las mujeres. “Vamos en una dirección compartida,” dice ella, “pero todavía queda mucho camino por recorrer para saber si esa Costa Rica que queremos construir es la misma para todos y todas.”

De otro lado, Maria Argelia Butrón de México destacó la “resistencia activa para construir alternativas”, específicamente los esfuerzos de las discusiones feministas que se desarrollan en la academia y en las organizaciones de la sociedad civil (para llegar a) “una ética” por alternativas al modelo económico neoliberal. Butrón es parte de la red de Género y Economía de REMTE y dice que esta búsqueda tiene lugar en un momento de crisis del sistema económico neoliberal y por lo tanto experimenta un activo proceso de reevaluación.

Refiriéndose al proceso del Foro Social Mundial, ella afirma que “otra economía es posible,” pero que esta es mejor entendida en la práctica y que los fundamentos teóricos necesitan ser profundizados. Manifiesta que su trabajo como economista feminista complementa lo que ocurre en otros campos de estudio tales como la investigación en la Economía Social.

Estudiando la gama de conceptos que han sido explorados para los modelos económicos alternativos, Butrón elaboró “La Economía Social y Solidaria” y “La Economía para la Vida.”. Ella enfatizó que una propuesta verdaderamente radical
valoraría la subjetividad a la vez que cuestionaría el individualismo basándose en la idea de que “la suerte del otro y la otra es mi propia suerte”. Como criterios clave, mencionó entre otros, que debería considerarse “el cuerpo como el punto de partida…como la fuente de criterios para la vida” y “la defensa feroz de los derechos humanos”.

Rosa Guillen, de Perú, quién también forma parte del grupo de Género y Economía de REMTE, habló apasionadamente acerca de la actual agenda de la lucha anti-neoliberal de las mujeres. Ella resaltó la importancia de las luchas contra el OMC , el ALCA, y los acuerdos de libre comercio y las acciones que hace poco se han librado contra el NAFTA en México. La lucha de las mujeres por la agro-ecología, el medio ambiente y la soberanía alimentaría han sido puntos centrales esenciales y actuales, además de los temas relacionados con el trabajo, la paz y la desmilitarización.

Hoy, observó Guillen, el papel de las mujeres “defendiendo el agua como fuente de vida” es un importante punto de resistencia pues reconocen tentativas transnacionales de recolonizar América Latina. Recordando a mujeres en Bolivia, El Salvador y Brasil, especificó cómo en el caso de Perú ésta no es solo una lucha contra el control privado del agua, sino también contra la contaminación que provoca la explotación minera que rápidamente se amplía.

Con respecto a la soberanía alimentaría, Guillen dijo: “no es solamente una resistencia frente al modelo de la globalización neoliberal y de libre comercio, sino pretende ser una propuesta que articula nuestra concepción del mundo que ayuda a recuperar y mantener la vida de la naturaleza y a defender nuestras propias formas de vida que también son base de nuestras culturas, costumbres y relaciones sociales”. Esto tiene más relevancia, agregó, dado los intereses cada vez mayores en la producción del agro-combustible.

La paz y la desmilitarización siguen siendo centrales en su agenda, agregó, subrayando el tema crítico de la criminalización de los movimientos sociales. “No hay límites para esta agresión, tenemos que plantear el derecho a la expresión y a la movilización”.

Sin embargo, Guillen observa: “Tenemos aliados y hemos tenido aliados”. Las rutas democráticas para los movimientos sociales se están abriendo en ciertos países tales como Venezuela, Bolivia y Ecuador. En ciertos casos, los gobiernos también están tomando fuertes posturas frente a la propuesta neoliberal como el ALCA.

Concluyó con un resumen de las futuras movilizaciones, empezando con las demostraciones en contra de la re-colonización transnacional de América Latina a principios de octubre, seguidas por la Marcha Mundial de la Mujer el 17 de octubre. En enero de 2008, varios organizadores del Foro Social Mundial plantean pasar del debate a la movilización global. Mientras para el 26 de mayo del 2008, en Lima, se están programando manifestaciones y eventos para oponerse a las negociaciones de un acuerdo de libre comercio de la Unión Europea con América Latina y el Caribe, durante la Cumbre paralela que se realizará en contra de las transnacionales.