Jorge Coronado, dirigente de la Alianza Social Continental, relata a BOHEMIA en exclusiva el momento crucial que vive su país y describe nefasta consecuencias del llamado libre comercio en otras naciones centroamericanas

“Lucharemos contra el referéndum y contra los Tratados de Libre Comercio y las privatizaciones. Mientras siga esa agenda, las movilizaciones populares van a seguir. Esa es la voluntad. Y creemos que vamos a ganar y a armarle así un buen enredo a los gringos”, nos dice. La tenacidad y reclamos del costarricense Jorge Coronado habían sido frecuentes en el Palacio de Convenciones durante el V Encuentro de Lucha Contra los TLC y por la Integración, que recién concluyó en La  Habana.

Y, lógico, mientras El Salvador ya cumple las pautas del Tratado de Libre Comercio para América Central (CAFTA) y el resto de los gobiernos del área esperan la aprobación del Senado gringo, en Costa Rica la gente ha tomado las calles recurrentemente para oponerse primero a las privatizaciones en solitario, y luego al paquete completo de saqueo y dependencia que significa el TLC. Durante la última gran movilización, el 26 de febrero, más de 200 mil personas tomaron las vías y avenidas de San José, la capital, ciudad donde viven un millón de personas.

La pelea es difícil y desigual. En primer lugar porque el gobierno asegura que el TLC establecerá 500 mil nuevos empleos, una auténtica tentación en un país de poco más de cuatro millones de habitantes y donde en los últimos 20 años el neoliberalismo, si bien no en las salvajes dosis del resto de Centroamérica, ha retraído muchas de las conquistas sociales que disfrutaban los costarricenses; otra, porque las multinacionales y el empresariado a ellas vinculado, le han insuflado 10 millones de dólares a las campañas mediáticas por el SÍ.

– Muchos piensan que el referéndum es una conquista social. ¿Por qué usted lo califica de emboscada?

– Por lo siguiente. El gobierno se negó cuando nosotros lo exigimos y el movimiento popular radicalizaba más la lucha y tenía todas las de ganar. El presidente Oscar Arias, que enarboló el TLC entre sus propuestas como candidato, decía que su elección había sido el mejor referéndum. Cuando vio que la confrontación era tan grande que perdería, retomó la variante pero con una fórmula de vía rápida por el ejecutivo: sacó un decreto, lo llevó a la Asamblea Legislativa, lo votaron, enviaron la solicitud al Tribunal Supremo Electoral y éste convocó la consulta en apenas tres meses, o sea, será en agosto o septiembre próximo.

“Esto es servir el TLC en bandeja de plata, porque establece que no es necesario un estudio previo de constitucionalidad –como solicitaron los rectores de las universidades–, y cuando lo cierto es que según una investigación de un panel de siete juristas, algunos de ellos exmagistrados que de progresistas no tienen ni un pelo, el TLC es inconstitucional porque viola al menos 15 aspectos de la constitución política costarricense.

“Otra cuestión muy importante para el movimiento popular, era asegurar que durante el proceso del referéndum se suspendieran los trámites legislativos de los proyectos de privatización de las telecomunicaciones, la energía y los seguros, pero no fue aprobado por el Tribunal. Entonces vamos a la votación sin financiamiento, sin acceso a los medios de comunicación, etc. Es en este escenario que estamos diciendo ¡Vamos a una emboscada! Pero no nos queda otro camino y vamos a dar la pelea.

“La vía ciudadana a que aspirábamos, de recolección de firmas, significaba una larga faena de casi nueve meses pero nos permitía trabajar barrio a barrio, casa por casa, cuerpo a cuerpo, revirtiendo todo el apoyo al TLC. Pero tendremos que combatir estos pocos meses, que son decisivos, en el escenario que nos imponen. Por eso queremos hacer una gran delegación de observadores de los movimientos populares de América Latina, para dar proyección internacional a la consulta y estar atentos ante el fraude. ¡Porque lo van a hacer! Ya lo hicieron en las elecciones presidenciales y ahora tienen igual todos los recursos”.

– ¿Cuál es la situación hoy en los países centroamericanos que oficialmente o no ya están incorporados al CAFTA?

– Para combatir el imaginario de que el TLC generará empleos y decirles ¡Miren lo que está pasando, aquí no va a ser distinto!, veamos algunos datos del resto de los países de nuestra zona

“La primera cuestión es cómo fueron aprobados en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua: con fuerte represión militar, con presos, con muertos, y usando fórmulas que violentaron la institucionalidad democrático-burguesa. En El Salvador convocaron al parlamento a las 10 de la noche; en Honduras, donde las organizaciones populares habían cercado el parlamento, se llevaron a los diputados a un hotel para aprobarlo. ¿Cuál es la legalidad? Esto, por sí sólo, deslegitima ese acto.

 “El primero de marzo se cumplió un año del CAFTA en El Salvador, que fue el primer país –gracias al falderillo de Bush, el presidente José A Saca– y hoy los impactos macroeconómicos revelan que todos los anuncios de los neoliberales, de que el TLC sería la salvación de nuestros países, se están cayendo a pedazos. Hasta los sectores empresariales están diciendo que no está dando los resultados que esperaban.

“Dos países que tenían superávit comercial hoy tienen serias pérdidas en el balance de importaciones y exportaciones. En El Salvador, tras un superávit de 180-200 millones de dólares, el déficit comercial en 2006 fue de 500 millones; Guatemala anda por los 360 millones de déficit, 28 mil personas quedaron sin empleo por el cierre de 40 expresas textiles y en general ha perdido unos 90 mil empleos entre cierres de maquilas y migración de campesinos e indígenas; lo mismo ocurre en Honduras.

“Solo en Nicaragua hubo inversiones y cierto crecimiento de las exportaciones. ¿Por qué? Porque sus salarios son los más bajos de Centroamérica, y las empresas emigran de Guatemala o El Salvador, para explotar esa mano de obra con sueldos de hambre, porque con el 63 por ciento de pobreza, la gente está dispuesta a hacer lo que sea y a trabajar en cualquier condición. Es la lógica de la exclusión y de la miseria”.

Certifica Coronado que sin TLC, Costa Rica fue el único país del área que incrementó sus exportaciones a la Unión en 2006, un 20 por ciento. “El caso es que están demostrados los efectos negativos de esos tratados, como habíamos anunciado todos los movimientos populares. Dijimos que desmantelaría nuestras economías y ya no lo pueden negar. No hay ningún avance”.

Me narra algo que le contaron  hondureños y salvadoreños durante el evento: Sectores que en la lucha previa contra el tratado no se involucraron, los vendedores informales, hoy lo están combatiendo Porque con el capítulo de la propiedad intelectual el TLC acaba con la piratería y miles de centroamericanos cuya única fórmula de sobrevivencia es su mesita, 12 o 14 horas en la calle bajo sol y agua, vendiendo CD, películas, ropa y otras cosas, son reprimidos. “Artículos que, además, por sus precios oficiales, no hay otra forma de que nuestros pueblos las tengan”.

“Costa Rica sería el del país que más perdería con el TLC –añade–, porque las telecomunicaciones, la energía eléctrica, la seguridad social y el sistema de salud pública son monopolios estatales; porque ha pesar de los altos niveles de corrupción y del botín de los políticos de la derecha que han hecho sus negocios, efectivamente tenemos un 98 por ciento del territorio nacional electrificado, un 92 por ciento de cobertura telefónica y un seguro social que si bien está por debajo, podría aspirar a compararse al sistema de salud pública de Cuba. Y hoy el TLC amenaza todo eso. Con el TLC todo sería desmantelado.

“Por eso –finaliza– hay un pueblo en lucha y hemos creado un gran frente nacional con académicos, políticos de centro, e incluso empresarios. Los neoliberales querían el TLC desde hace más de dos años y no pudieron porque la resistencia ha sido muy fuerte. Hoy, con la movida del referéndum, armaron un escenario ajeno al movimiento popular, pero vamos a dar el combate porque en Costa Rica no sólo está en juego el TLC, sino toda la agenda neoliberal. Y esta pelea, por cierto, es también un fruto y una contribución a las luchas y la resistencia de Centroamérica y de América Latina toda contra estos tratados”.

Fuente: Revista Bohemia  (Cuba)



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