La Unión Europea (UE), en los últimos años, está fortaleciendo su poderío militar y elaborando una estrategia de defensa común. Sobre este tema, ALAI entrevistó al alemán Tobías Pflüger, miembro (independiente) del Parlamento Europeo, donde integra el Grupo de Izquierda y además forma parte de la Comisión de Asuntos Exteriores y el Subcomité de Seguridad y Defensa. Anteriormente trabajó en el movimiento por la paz y el desarrollo en Alemania, especializándose en el tema de la militarización.

Pflüger subraya que es importante entender el vínculo que existe entre la política neoliberal y la militarización, pues, "es muy claro que la política neoliberal busca crear una isla de los estados del G8 que tienen una mayor riqueza material, en alianza con las élites en los estados del Sur".

Cita al Congo como un ejemplo típico. En ese país, "los estados occidentales, especialmente los de Europa, han dado su apoyo al presidente Laurent Kabila, porque él ha concretado acuerdos con diversas empresas europeas para explotar las minas, facilitándoles el acceso a estos recursos. Entonces, la Unión Europea envió tropas al Congo en calidad de observadores oficiales del proceso electoral. Oficialmente, se trataba de un apoyo para los comicios, pero en la práctica lo que apoyaban era la elección de Kabila", dice. El comisionado europeo Louis Michel habría reconocido, incluso, que el envío de tropas no era solamente debido a las elecciones, sino también a que la UE anhela el acceso a esos recursos, informa Pflüger, comentando que anteriormente: "siempre ha defendido el envío de tropas argumentando los derechos humanos o la ayuda humanitaria; ahora, por cierto, las razones que da para enviar tropas son más francas y abiertas".

Similar visión que EE.UU.

Los cambios en la estrategia militar de la Unión Europea son significativos, e implican una alineación más cercana con la estrategia estadounidense. "Es notable que cuando lo comparamos con la estrategia de seguridad nacional de EE.UU., encontramos el mismo análisis de las amenazas: las armas de destrucción masiva, el terrorismo, y los llamados \’estados fallidos’. Cuando hablan de amenazas, ven solamente estas tres", destaca el parlamentario; y añade: "Yo siempre pregunto, ¿qué hay de las brechas sociales, el recorte en los estándares de vida; eso no es una verdadera amenaza? El hambre, la carencia de alimentos y la pobreza en realidad están entre las amenazas más grandes; pero ellos solo ven esas tres".

La política actual de la UE frente a estas supuestas amenazas es la "reacción combinada civil-militar". Pflüger explica que, por "civil", se están refiriendo normalmente a la policía, no a la sociedad civil, aunque también incluyen a algunas ONGs, para que intervengan antes y después de la acción militar en estas regiones. "Esta cooperación civil-militar permite que utilicen los fondos destinados al ESDP (Misiones Europeas de Seguridad y de la Política de Defensa), del Fondo Europeo para el Desarrollo. En realidad, -acota- se trata de una zona gris, pero al justificar como \’ayuda\’, les permite compensar el problema de que, hasta ahora, no existe un presupuesto militar europeo. Ésta es una de las razones por las que desean el nuevo tratado de la Constitución Europea, que permitiría que la UE tenga su propio presupuesto militar".

La nueva arquitectura militar

La nueva estrategia conjuga los presupuestos militares nacionales, con un presupuesto militar europeo y la creación de estructuras europeas. El primer contingente creado fue el Cuerpo Europeo de Reacción Rápida, con 60.000 hombres. En realidad implica 180.000, porque necesita incorporar a otro grupo que está en preparación, además de personal de ayuda. Es más, desde el primero de enero de 2007, se crearon los grupos de combate de la UE. Oficialmente son trece, pero "extraoficialmente hay 19 de estos grupos, con 1500 soldados", comenta Pflüger. Y añade que en el caso de Alemania: "podemos estar seguros de que una vez que tengan estas nuevas estructuras, las utilizarán". Así, por ejemplo, ya se ha estado discutiendo sobre si enviarán tropas a Sudán o a Somalia (en este caso decidieron en contra), sobre si las tropas permanecerán más tiempo en el Congo, etc.

Otro elemento de esta nueva estructura, es el esbozo de una nueva estrategia, llamado el documento borrador de la Defensa Europea, que pone a consideración diversas opciones para el ejército de la Unión Europea. "Una opción que se discute allí es la posibilidad de la acción preventiva, al igual que EE.UU. Primero hubo esa mención, aunque luego fue eliminada; pero a posteriori se dijo que la eliminación fue un error… Así funcionan en estos temas", subraya el parlamentario.

La responsabilidad de esta estrategia le corresponde al Consejo de la Unión Europea, compuesto por los 27 gobiernos, en el cual Javier Solana es el encargado de la política extranjera y la política militar. "Él invita siempre a los Estados miembros a hacer más para reforzar la capacidad militar. En segundo lugar, hay la Agencia Europea de la Defensa, (anteriormente la Agencia Europea del Armamento, nombre que está más cercano a la realidad); esa agencia coordina y organiza diversos proyectos militares tales como los grandes planes de transporte. Es también responsable de asegurar buenas conexiones entre los estados en materia de armamento, que es un factor en el gran incremento de exportaciones de armas a todo el mundo", destaca Pflüger.

Al investigar este tema, el político alemán encontró recientemente una normativa europea para las exportaciones de armamento, que señala aquellos países implicados en conflictos y guerras, a los cuales no se permite a los países de la UE vender armas. "No obstante, Alemania está exportando armas a 21 de estos mismos países, -incluyendo Irak, Afganistán, Israel-, como lo hacen también otros países europeos. Esta normativa existe solamente en el papel", denuncia.

En cuanto a la participación de los gobiernos europeos en la industria armamentística, su propiedad es mixta, bajo un proceso de oligopolización, (o sea que se busca limitarla solamente a unas pocas empresas). Las tres grandes son dirigidas desde Francia, Gran Bretaña y Alemania. La francesa tiene una parte de capital estatal; la británica ha sido privatizada, pero subsiste una fuerte influencia gubernamental. Pflüger comenta que si bien estos gobiernos dicen defender la privatización, cuando se trata de una industria estratégica, la privatización ya no es tan importante.

Las bases europeas

Uno de los aspectos más preocupantes de la estrategia militar europea es que existe un acuerdo bajo el cual, cuando un Estado miembro de la UE posee una base militar, el resto de Estados europeos puede utilizar esa misma base. Por ejemplo, para la guerra en Afganistán, para trasladar tropas a ese país, se necesitaba de una base militar en las cercanías, para lo cual se utilizó la base alemana llamada Termez, en Uzbekistán. Pflüger recuerda que se trata de un país con un régimen autoritario que ha masacrado a civiles, al cual la UE impuso sanciones. "Así -dice- diversos estados de la UE utilizan la base en Termez, aun si el estatus legal no está claro; y en este caso, los estados de la OTAN también lo utilizan, puesto que la política alemana es utilizar todas las posibilidades. Los franceses, en cambio, prefieren restringir el uso de sus bases a los países de la UE. Para la acción del Congo, los alemanes utilizaron una base francesa en Gabón".

Pero la cooperación europea tiene sus límites. En Chipre, está establecida una base británica, que se está utilizando para la acción militar de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL). Como Miembro del Subcomité de Seguridad del Parlamento Europeo, Pflüger tiene derecho a visitar las bases militares en países de la UE, pero cuando quiso visitar la base en Chipre, descubrió que no podía, porque no es considerada una base de la UE. Él subraya lo insólito de tener, dentro de Chipre -que es un Estado miembro de la UE-, una zona que es británica, y que sin embargo no es parte de la UE, que sería equivalente a la ocupación de un Estado de la UE por otro. "Esa base se está utilizando para la acción militar en el Mediterráneo y los chipriotas son muy críticos, porque no tienen ninguna voz respecto a cómo se la utiliza", afirma.

El acuerdo de uso mutuo de las bases podría tener repercusiones preocupantes incluso en América Latina, región donde la UE tiene cada vez más presencia. Es conocido que Francia tiene una gran presencia militar en la Guyana Francesa, con la Legión Extranjera. "Nos han dicho muy orgullosamente -apunta Pflüger- que enviaron tropas francesas a Haití desde la Guyana Francesa. Cuando les preguntamos si en otra oportunidad, las tropas europeas podrían utilizar esta base, dijeron que por supuesto, debido al acuerdo interno de la UE. O sea, desde allí, las tropas europeas tendrían la posibilidad de desplazarse a cualquier punto de América Latina".

Sally Burch, británica, periodista y Directora Ejecutiva de ALAI.