Ante la reanudación de las negociaciones sobre libre comercio con la Unión Europea el movimiento obrero del bloque fijó su posición y adelantó su rechazo a un TLC.

A principios de este mes el ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, recibió en audiencia a los miembros de la Comisión de Asuntos del MERCOSUR del Parlamento Europeo, delegación que estuvo encabezada por su presidente, Sergio Sousa Pinto.

En dicha reunión, uno de los temas centrales fue el avance de las negociaciones que hace años vienen teniendo lugar entre el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea (UE), en pos de un acuerdo comercial bilateral.

Desde sus inicios, la Presidencia pro tempore de Paraguay al frente del bloque regional encomendó al canciller guraraní, Rubén Ramírez Lezcano, acelerar las negociaciones con la Unión Europea. De hecho, el Ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay viajó a principios de año al viejo continente, ocasión en la cual se reunió con el encargado de Asuntos Exteriores del bloque europeo, Javier Solana. El ministro paraguayo dijo en esa oportunidad que "existen sobre la mesa propuestas comerciales concretas del MERCOSUR que harían factible avanzar en estas negociaciones".

Por otra parte, Brasil también viene trabajando fuertemente para impulsar el acuerdo MERCOSUR – UE. En el contexto de la reciente visita del Primer Ministro italiano, Romano Prodi, a Brasil, el Presidente Lula da Silva le expresó el interés del MERCOSUR por concluir las negociaciones, supeditadas al resultado de la Ronda de Doha. Respecto a ello, Prodi consideró que tanto Estados Unidos, como la UE y los países menos desarrollados deben "dar un paso atrás" y reflexionar sobre la necesidad de destrabar "una negociación difícil y complicada", para alcanzar un acuerdo amplio y equilibrado. "Es necesario que todos se muevan", declaró Prodi.

En la reunión oficial que se celebró en Río de Janeiro los días 6 y 7 de noviembre de 2006, las partes hicieron un relevamiento del estado de situación de la negociación. La UE manifestó allí su disposición a revisar los parámetros de su oferta agrícola, pero condicionó dicha revisión (sin aclarar si la misma redundará en una mejora) a la obtención de una mejor oferta en bienes industriales por parte del MERCOSUR.

La última reunión tuvo lugar el pasado 19 de abril, en Santo Domingo. El canciller paraguayo Ramírez Lezcano, acompañado de una vasta delegación, presidió en dicha ocasión la Reunión Ministerial MERCOSUR – Unión Europea. Durante el encuentro, los cancilleres realizaron un exhaustivo repaso sobre el estado de situación de la marcha de ambos procesos de integración y las acciones emprendidas por los dos bloques con vistas a profundizar dichos procesos.

La reunión ministerial celebrada en Santo Domingo sirvió de escenario para que la UE ofrezca formalmente al Mercado Común del Sur (MERCOSUR) sentar las bases para iniciar un proceso negociador y comenzar a transitar la vía del diálogo político.

Al informar de ambas propuestas, el alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior y de Seguridad, el español Javier Solana, llamó la atención sobre el compromiso que hicieron los presidentes sudamericanos para crear la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). El político español agregó que la relación entre ambos bloques es imprescindible para trabajar de una manera colectiva, porque "nos necesita el mundo".

Según Solana, en cuanto a MERCOSUR, la voluntad de la Unión Europea es la de progresar en las áreas comercial y política, a pesar de la Ronda de Doha, en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ámbito en el que se discuten asuntos relacionados con la agricultura, uno de los obstáculos que frustró, en 2005, la posibilidad de llegar a un acuerdo entre ambos bloques.

Tanto unos como otros coincidieron en remarcar la voluntad política de continuar con las negociaciones y establecer un fluido diálogo político entre ambos bloques con miras a la conclusión del Acuerdo de Asociación birregional.

El boletín electrónico “SOMOS MERCOSUR” entrevistó a Andrés Larisgoitia, del área de Relaciones Internacionales de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), y Silvia Portela, de la Central Única de Trabajadores de Brasil (CUT), para conocer la posición de las centrales obreras frente a esta importante temática.

Según dijo el representante de la CTA, Andrés Larisgoitia, “en tanto no se encamine un acuerdo de otro tipo, que contemple un desarrollo económico armónico e integral, los trabajadores no apoyaremos esta iniciativa, muy parecida al ALCA que se propuso tiempo atrás para las Américas”.

Larisgoitia afirmó a este medio que “es necesario demostrar que los acuerdos deben ir más allá de lo estrictamente comercial, de los temas arancelarios”, y que en todo caso “deben apostar a un desarrollo productivo, industrial y tecnológico”. Según Larisgoitia, el borrador que se manejó en la última negociación con la Unión Europea “apuntaba simplemente a un desarrollo primario de la región”. “Nosotros queremos un acuerdo articulador, entre el desarrollo industrial y tecnológico y el sector servicios”, agregó.

En tanto, Silvia Portela, Secretaria General de la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil, declaró que para la CUT el acuerdo “es positivo en su conjunto” pero que “desde el punto de vista comercial es preocupante”.

Según Portela, “no tiene sentido llegar a un acuerdo en donde la Unión Europea no ceda en cuanto a los subsidios que aplica a nuestros productos a cambio de un aporte total en materia de servicios e industria”. La representante de la CUT dijo que “el acuerdo que dos años atrás se intentó negociar no era muy diferente al del ALCA” y que “en tanto se sigan proponiendo este tipo de acuerdos, con este tipo de formato, no se contará con el respaldo de la CUT”.

Fuente: Agencia Periodística del MERCOSUR (APM), Mar del Plata / Argentina

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