El calentamiento global no es nada nuevo. Ya en los años sesenta la comunidad de científicos levantó la voz para alertar sobre el problema y el riesgo grande que se veía con la depredación de los recursos naturales y la contaminación de la capa atmosférica con dióxido de carbono. Desde esos años las distintas expresiones del movimiento ecologista han venido impulsando una serie de medidas como la legislación para áreas protegidas hasta llegar al protocolo de Kyoto, pero esto no ha culminado del todo en las medidas necesarias para poder manejar y administrar de mejor forma nuestros recursos naturales, especialmente el agua.

El 3 de julio del año 2006 la población del municipio de Río Hondo en Zacapa realizó una consulta popular en un marco legal, cuya práctica fue un ejercicio democrático y cívico. La consulta preguntaba a la población: "¿Quiere usted que se construyan Hidroeléctricas en el municipio de Río Hondo, Zacapa?" de la cual se derivan las respuestas SÍ o NO. Ganó el NO con un 98.9 % de votantes que equivale más o menos a 5,754 habitantes y el SÍ fue la opción de un 1.1% de votantes que equivale a 64 habitantes. Muchos se preguntaran ¿porqué la gente de Río Hondo voto por el No? o, dicho en otros términos, ¿porqué se oponen a la construcción de hidroeléctricas? Ante esto la respuesta que da la gente de Río Hondo es sencilla y fundamentada en un hecho vivido por ellos mismos: la construcción de una represa grande en el río Pasabien de ese municipio, lo cual mermó el caudal del agua río abajo afectando el servicio del agua y las tomas de riego que proveían de agua a las plantaciones y los huertos. Es más, cuando abren las compuertas de la hidroeléctrica el agua llega "sucia". Ante este hecho, el razonamiento de la gente de Río Hondo fue lógico al no querer otra hidroeléctrica grande que dañara otro río de su municipio. Ellos mismos dicen: "No nos oponemos al desarrollo, aquí hubo una hidroeléctrica pequeña del INDE, pero las grandes represas traen más problemas".

En este contexto de movilización democrática, conciencia ecológica y rechazo a un modelo de desarrollo que daña al ecosistema, en especial al agua, es que hay que comprender las distintas luchas por el agua que se están dando en distintas partes del país y del mundo. La marcha cívica del pasado viernes 26 de enero en Jocotán y Camotán no sólo era en oposición y rechazo a la construcción de una hidroeléctrica grande en el río Jupilingo, Jocotán, sino también en rechazo a la minería a cielo abierto que amenaza con desarrollarse en la región del oriente y en territorio Chortí. Según la misma gente lo expresaba, las exploraciones que llevaron a cabo dañaron el cauce de las aguas termales en un balneario de Camotán. Además de esto, el caudal del río Jupilingo y Río Grande (que son parte de la misma cuenca hidrográfica) ha mermado, y con la construcción de la hidroeléctrica se corre el peligro que el acceso al agua [1] se vea más limitado por las restricciones e implicaciones que conlleva la construcción de represas, que van desde la pérdida de terrenos hasta el desarraigo de población, en otras palabras, pérdida de recursos y patrimonio. La misma gente percibe el cambio: "Este año no hubo frío". Esta fue una frase repetida en dicha actividad cívica. No hace falta vivir en Chiquimula para darnos cuenta que el compartimiento climático está cambiando.

La región del Oriente, y con mayor notoriedad el territorio Chortí, es una zona muy frágil ante la escasez del agua y vulnerable ante cambios de esta magnitud. En el 2002 la hambruna histórica de los Chortís salió a luz pública y después del cúmulo de "ayuda" y mediaciones de organismos gubernamentales, no gubernamentales e internacionales, la hambruna sigue siendo un problema latente e inminente con la llegada de cada verano e invierno. En esta región hace dos años el invierno fue muy poco lluvioso y hubo municipios donde sólo hubo dos o tres lluvias. Esto también está afectando el uso del agua ya que, por ser una zona seca y muy marginada, la construcción de grandes hidroeléctricas, aunado al calentamiento global, pueden hacer aún más escaso dicho recurso.

Este es un tema que enfrenta a dos posturas. Una defiende al capitalismo y las consecuencias de su producción industrial, eximiéndolo de los daños al clima y todo lo que esto implica como bosques y el agua. La otra postura relevante denuncia los daños con actividades como una marcha cívica y pacífica, consultas populares como la realizada en Río Hondo Zacapa y que todavía no es una resolución vinculante; informes científicos como el informe Stern, estudios de impacto ambiental, estudios de contaminación de ríos como el realizado por Lic. Flaviano Bianchini en el río Tzalá,[2] San Marcos, quien ha sufrido persecución e intimidación, Aunque alrededor del mundo podríamos rescatar muchas experiencias económicas en las que se equilibra la producción con la preservación y uso de los recursos naturales como el agua, éstas parecen no tener impactos en la conciencia mundial que promuevan un giro hacia otras rutas; rutas que hagan de este mundo un lugar en donde la vida, en su sentido más amplio, se preserve y pueda continuar en condiciones mejores. Este es uno de los aportes y contribuciones de las consultas democráticas de Río Hondo y Sipakapa.

Guatemala, 5 de febrero del 2007

Notas

[1] Véase el Informe sobre Desarrollo Humano 2006. Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua. PNUD.

[2] Véase su informe en: http://blog.reportero.org

– Felipe Girón
Área de Estudios sobre Imaginarios Sociales
Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala (AVANCSO)

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