Lo que presento a continuación, como su título lo indica, son algunas reflexiones que considero pertinente compartir con ustedes en un evento de esta naturaleza, el cual nos reúne alrededor de las Ciencias Sociales, y en este foro en particular, entorno a la temática de los imaginarios sociales.

Dado que investigar sobre imaginarios sociales no fue un tema escogido, personal e individualmente, sino que arribé a él invitada y contratada como lingüista, quisiera comenzar contándoles por qué AVANCSO consideraba que era una noción a la cual había que ponerle atención y sobre la cual planteó un área específica de investigación.


El instituto había venido realizando importantes esfuerzos por comprender las lógicas productoras y reproductoras de procesos de significación socioculturales e ideológicos que ocurren al interior de la sociedad guatemalteca, para lo cual, en un primer momento, privilegió el estudio de temas y problemas relacionados con la reproducción de los discursos sobre la identidad nacional a partir del sistema educativo formal, así como los relacionados con núcleos de identidad étnica, genérica y de clase.


Los resultados de estos estudios, evidenciaron que el sistema educativo formal no es el dispositivo esencial por medio del cual la sociedad guatemalteca aprende y reproduce sus propias visiones y referentes de entendimiento colectivo. Se pensó entonces que era indispensable llevar a cabo investigaciones más integrales con enfoques novedosos que se aproximaran a las lógicas que subyacen en la colectividad social guatemalteca, lógicas que no son perceptibles a simple vista, pero que son fundamentales en la reproducción del orden social. Fue así que surgió el área de estudios sobre imaginarios sociales, con interrogantes relacionadas con los procesos de institución del orden social vigente, articuladas a un horizonte de comprensión sobre por qué esta realidad y no otra. Es decir, qué nos hace ser y seguir siendo lo que somos. Desde esta perspectiva, las grandes cuestiones que han motivado estos estudios responden al interés por interrogar la realidad desde enfoques diferentes, unos que vayan más allá de la descripción, más allá del diagnóstico o de las explicaciones fragmentarias. Es un intento por aproximarnos a comprender los fenómenos sociales dentro de su multi-dimensionalidad y desde la complejidad de la subjetividad social. Se trata, entonces de una mirada que explora la realidad con otros parámetros; y, que al mismo tiempo interroga a la teoría a partir de esta realidad.


Cuando me integré a este equipo ya se había comenzado a indagar sobre la noción misma de imaginarios sociales y se había realizado un estudio piloto cuyo objetivo fundamental había sido familiarizar al equipo con la metodología cualitativa, específicamente como realizar grupos focales. Pero, estos antecedentes no son lo más importante que quiero resaltar, sino que al interior de este equipo se vivía una intensa discusión sobre la crisis y deshumanización de las ciencias. Se debatía sobre cómo el positivismo había convertido la subjetividad en objeto. Se hablaba del mito de lo científicamente correcto, de las cargas cuantitivistas y explicativas de los fenómenos sociales, de la búsqueda de la “verdad” desde la realidad evidente y sus regularidades, entre otros tópicos que siempre terminaban en acalorados debates en los cuales la fenomenología[1] y la filosofía copaban el ambiente. Temáticas, que por lo demás, me dejaban con una sensación que era una completa ignorante, que no sabía nada de nada… urgía leer, ver lo que se había hecho, reflexionar cómo podía participar desde los conocimientos lingüísticos que tenía, entre otras muchas dudas y cavilaciones.


Sin estas dudas, sin estas discusiones, estos debates, sin esta actitud cuestionadota, transgresora y muchas veces necia, nuestro trabajo no hubiera sido lo que es. Ahora, casi cinco años después, me encuentro ante ustedes tratando de compartirles algunas reflexiones, que intentan comunicarles una experiencia, de la cual he sido partícipe en este quehacer de investigar que nos convoca.

La primera cuestión que quiero plantear está relacionada con el significado de optar por los imaginarios sociales. ¿Por qué imaginarios sociales? Si se trata de un concepto de por sí problemático, dirían algunos, no se entiende qué es eso, dirán otros, para qué sirve, con qué se come, de qué se trata. Pues, en principio tendríamos que partir, diciendo que hay varios conceptos, unos que lo ven como reflejo, otros como representación, como configuraciones, entre otros. Nosotros quisimos, concientemente, adherirnos o resemantizar la noción de Cornelius Castoriadis. Esto no es casual. Este autor, y ahora nosotros, entendemos los imaginarios sociales como aquellas construcciones sociales incesantes e indeterminadas, de formas, figuras e imágenes que le dan sentido y significado al mundo de los sujetos sociales. Al ser construcciones sociales, en ellas convergen hegemonías y contra-hegemonías, ideologías y utopías, identidades y alteridades.

La primera reflexión que podemos advertir ante tal conceptualización es, entonces, que se trata de ‘algo’ que da sustento a la realidad, pero que además está basado en la imaginación ¿cómo es esto posible? Efectivamente, es un concepto que nos trastoca la noción del tiempo mismo; y eso es quizá lo más interesante. ¿Por qué? Porque por un lado, nos ayuda a hacer visible aquello que nos configura como sociedad y que está instituido en el mundo de la vida, que no es perceptible, funcionando como un par de lentes; y, a la vez, constituye la oportunidad de lo posible, de lo que todavía no es.

Por lo mismo, investigar con esta noción nos colocó en un total desasosiego. Como de lo que se trata es de compartirles algunas reflexiones sobre esta experiencia, voy a permitirme hablar del oficio que nos ocupó estos últimos años. Aparte de las discusiones, cuyas características ya les mencioné un poco, había que construir heurísticos[2]; es decir, sostener una discusión con distintos referentes teóricos y conceptuales e inventar. Y, efectivamente, hicimos heurística como una estrategia de lectura, de discusión con diversos autores y debatimos con ellos y entre nosotros. Así, la teoría social, la acción comunicativa, los actos de habla, la sociología comprensiva, la lingüística, la fenomenología fueron marcos en los cual se ha ido instaurando este estudio. ¡Ah!… Además de sofistas, son eclécticos, nos podrían decir algunos. Nosotros más bien nos vemos como inconformes con lo ya dado por las mismas Ciencias Sociales; lo que puede traducirse en que también estamos siendo un tanto irreverentes, pero, además, queremos realizar nuestro trabajo adhiriéndonos a esa parte creativa constante del ser humano que es la imaginación creadora, esa que apunta hacia el por-venir. Hablamos aquí de aquella imaginación que moviliza y empuja a los sujetos a la creación de nuevos sentidos. Pero no cualquier sentido, porque como sabemos la sujeción se resemantiza y recrea la naturaleza de su poder, el sentido que co-construimos es uno que vira hacia los posibles emancipadores. Es así que nos sentimos partícipes y co-habitantes de ese mundo con otros, de ese mundo de experiencia compartida.

Como estamos hablando de imágenes, y en aras de la espontaneidad, la imagen que resalta en mi cabeza es la de Ariadna, ofreciéndonos un hilo para no entrar a tientas al laberinto. Eso han sido para nosotros muchos autores de las disciplinas antes mencionadas, quienes al igual que los sujetos con quienes trabajamos, de una manera distinta pero similar, nos brindan su palabra y su acervo de conocimiento.

Ahora vemos que la noción de imaginarios sociales y especiamente el imaginario radical, así le llama Castoriadis a este imaginario de la plausibilidad, ese que posibilita la imaginación creadora y transformadora, no sólo es pertinente, sino necesario, dada la sociedad excluyente, autoritaria, machista y discriminadora que tenemos.

Pero bueno, tenemos la noción y ahora cómo vamos a trabajar con ella, así que allí viene la segunda reflexión, que está encaminada a la parte metodológica, al oficio de investigar. A la par de las intensas discusiones teóricas, filosóficas y éticas estaba el asunto de cómo íbamos a proceder. Había que construir instrumentos de indagación, hojas de escucha, contactar a las personas, a los grupos, a las comunidades y, desde luego, ir, acudir allí, donde los sujetos se encontraban. No voy a detenerme en todo el trabajo que esto implica, tampoco en las discusiones propiamente metodológicas que esto motivó, en torno a si una metodología cuantitativa o cualitativa, si usamos estas o cuales técnicas. Lo que quiero resaltar aquí es que por más preparados que estuviéramos para llegar al terreno, siempre éste nos rebasaba y nos obligaba a replantear una y otra vez cosas que según nosotros ya estaban discutidas. Esta es una de las cuestiones más importantes que nos sucedieron: aprendimos que se aprende y se enseña escuchando a los otros. Fueron estas idas y vueltas con los sujetos las que, aunadas a la interlocución con nuestros autores, posibilitaron la construcción de los hallazgos teóricos, metodológicos y exploratorios sobre imaginarios sociales y subjetividad en Guatemala.

Aunque sea obvio, considero necesario decir que no trabajamos con datos, como sería propio de una investigación sobre la realidad fáctica; sino que trabajamos con enunciados[3] y sentidos humanos instaurados en el orden de las significaciones. Es decir, en el nivel de los discursos y las motivaciones, dado que la interpretación y acceso a los imaginarios sociales es un esfuerzo por comprender las enunciaciones de los sujetos en el habla y la comunicación. Dicho de otra forma, interpretamos las interpretaciones de los propios sujetos respecto de sus propios sentidos.


Bueno, pero donde está lo novedoso de todo este asunto. Eso lo dirán ustedes, luego de leer nuestro trabajo. Lo que yo puedo compartir y reflexionar retrospectivamente es que problematizar los conceptos con los cuales trabaja usualmente la ciencia social fue un avance, pero lo más importante consistió en el atrevimiento a interrogar, a interpelar a dudar de nuestras propias certidumbres, tanto teóricas y metodológicas como de la visión de nuestra realidad.

La otra particularidad de esta investigación es la apropiación que se hace de métodos y técnicas de la investigación cualitativa, implementando discusiones de grupo, entrevistas individuales y foros comunitarios, desarrollando formas e instrumentos creativos que han permitido visualizar significaciones imaginarias relevantes, captadas dentro de un proceso constructivo, cooperativo y participativo, lingüística y comunicativamente, con los sujetos sociales con quienes trabajamos. Desde esta perspectiva, se trata de un quehacer investigativo estrechamente vinculado con la acción social, la cual nos ha colocado ante retos teóricos y metodológicos; nos ha exigido agudeza crítica, paciencia de artesanos para ordenar y hacer intelegible, manejable y comprensible la complejidad del sentido y la significación.

En cuanto a los hallazgos de campo, que es necesario explicitar que son exploratorios, encontramos cuatro significaciones imaginarias relevantes que están configurando el orden social: el Orden Finca, que es una expresión paradigmática del orden social guatemalteco; la significación que denominamos Hombre-Dios-Padre, de la cual se derivan las formas de relacionamiento que se dan entre géneros y generaciones, las formas de desarrollo de nuestra sexualidad, las posibilidades de tolerancia, entre otras formas; el mercado-consumo, la cual impone patrones económicos, políticos, sociales y culturales; y, la que hemos llamado individual corporativa, la cual desarticula el sentido de la colectividad en tanto comunidad.

Como les decía antes, estos hallazgos son sólo exploratorios. Sin embargo nos muestran un especie de mapa provisorio, algo así como un bosquejo no muy claro, pero sobre el cual hay que seguir investigando.

Como dice Aristóteles[4], el arte y la ciencia o saber, sólo son propios del ser humano y no proceden del azar sino de la experiencia; por eso quise compartirles un poco de la nuestra, que nos posiciona decididamente por la transformación del mundo, y queremos dar la lucha desde una ciencia social crítica.

– Ligia Peláez, Investigadora del Área y equipo sobre Imaginarios Sociales, Ponencia presentada en el X Congreso Centroamericano y I Congreso Nacional de Sociología. Guatemala. Octubre 2006


[1] Fenomenología: ciencia de los fenómenos [que se manifiestan en la conciencia]. Como disciplina y corriente filosófica fue fundada por Husserl. Diccionario de Filosofía, Panamericana Editorial.
[2] Heurística: En general, se conoce como el arte de inventar. En filosofía se definió desde la antigüedad como el arte de sostener una discusión. Surgió en Grecia como una forma de llegar a conclusiones reales y verdaderas en las polémicas; por este motivo se constituyó en la base de la dialéctica. Pero la heurística tomó otro camino, el de los sofistas, lo que condujo a su utilización como un medio de vencer al contrario en las discusiones, se convirtió en una estrategia. Diccionario de Filosofía, Panamericana Editorial, pp. 257.
[3] Un enunciado es una modalidad de existencia de lo dicho, una imagen o conjunto de imágenes habladas, que mantienen relaciones de referencia a otros enunciados y que modlean cmapos enunciativos.
[4] Diccionario de Filosofía. Panamericana Editorial.

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