Ayer, 4 de octubre, fue un día histórico, fue la petición de la Asociación por la Justicia y la Reconciliación (AJR) al Ministerio Público (MP) para que, con las pruebas que cuenta, llame a declaración al general Efraín Ríos Montt por los hechos de genocidio cometidos durante los 16 meses de su gobierno de facto, marzo de 1982-agosto de 1983 cuyas huellas están en las comunidades arrasadas y los cementerios clandestinos exhumados y por exhumar y de cuya pesadilla no termina de despertar el pueblo maya.

Esta petición se ha hecho el día Tz’i’, porque en el calendario maya representa el día de la justicia, la autoridad o guardián perseverante. Según la Defensoría Indígena y el calendario es “propicio para impartir autoridad en el pueblo o estar en consejo con el pueblo, día para pedir justicia y conocer la verdad”. Esa verdad que se ha encontrado bajo la tierra y en los testimonios de millares de indígenas que fueron vilmente asesinados y esa justicia que se sigue esperando y puede empezar a funcionar si el Ministerio Público demuestra su voluntad política, su independencia y capacidad para la persecución penal. Los responsables están viviendo impunemente porque hasta el momento, después de años de espera, nada se ha hecho para llevarles a juicio.

Es el día escogido por las víctimas para presentar su petición formal al MP para que actúe como debe ser y es su obligación, porque es el día en que las fuerzas del bien, se enfrentan a las fuerzas del mal, es la acumulación de energías para reiniciar el ciclo de vida, en este caso de ser capaces de enfrentar la verdad del genocidio cometido contra los pueblos mayas y aplicar la justicia a los responsables de hechos que nunca más deben de acontecer. Exigir la justicia es un derecho ciudadano y la razón asiste a las víctimas, hay que aplicarla por dignidad, por vergüenza y para sentar precedentes históricos.

De lo contrario el único camino sigue siendo el insistir en la jurisdicción universal para que otros hagan lo que la justicia interna es incapaz de hacer, pues este proceso que se inicia, no afecta la orden de captura internacional girada por el juez español y que, posiblemente, se mantiene en reserva por el Ministerio de Gobernación que persigue a miembros del crimen organizado y no captura a criminales acusados de genocidio que siguen haciendo política barata y presentándose ante el pueblo como la alternativa a los graves problemas que ellos provocaron. Eso se llama impunidad y solo puede ser combatida con la aplicación de la ley y la justicia que simboliza el día Tz’i’, aquella que no se compra ni se vende, se aplica.

Tomado de elPeriódico, 05/10/2006

Fuente: Incidencia Democrática (Guatemala)
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