¿Hacia dónde vamos? Es la interrogante en cuanto a la conformación del futuro tablero internacional. El factor detonante fueron los hechos del 11S y la posterior política exterior de Estados Unidos.

Desde principios del siglo XX el mundo quedó trazado en distintos sistemas, ya sean de carácter multipolar, bipolar y un efímero unipolar. En la actualidad, y en especial después del 11S como bisagra para este cambio, el mundo vive una nueva transformación hacia un nuevo orden.

En ese sentido la política exterior de Estados Unidos en su autoproclamada “guerra contra el terrorismo” y sus miras de conformar un “Imperio Americano”, encarnadas en sus aventuras militares (Afganistán e Irak), la de sus aliados (la reciente agresión israelí al Líbano), sumadas a sus objetivos próximos (Irán, Corea del Norte y Siria), han desatado un nuevo juego político-militar en el escenario internacional, con resultados todavía no concretos.

Esta situación además de desatar conflictos armados en Medio Oriente, y disputas de importantes zonas geopolíticas, también ha llevado a los distintos países a posicionarse al respecto, ya sea alineándose con Washington, formando alianzas o confrontar con el país del norte, tomando en cuenta que existen zonas volátiles proclives a futuros conflictos.

Desde el punto de vista teórico dentro de las relaciones internacionales, en la configuración de relaciones de fuerza, existen tres vertientes. El multipolar, donde la rivalidad se desarrolla entre varios países (potencias) que pertenecen a una misma clase. Bipolar, donde existen dos grandes que son superiores a los demás y que frecuentemente se da el equilibrio en las coaliciones. Y el unipolar, donde un solo país domina por sobre el resto.

Desde el punto de vista político se puede dividir en homogéneo, donde los estados pertenecen al mismo tipo de concepción política y que normalmente son más estables. Y heterogéneo, donde los estados se encuentran sobre bases diferentes y chocan sus valores.

Antes de empezar a desglosar el panorama actual, realizaremos un repaso por el trazado mundial que tubo lugar en el siglo pasado a manera de contextualizar el mundo de hoy.

A principios del siglo XX el tablero internacional estaba signado por un orden multipolar, donde una serie de países se disputaban la conquista de colonias y mercados, que años mas tarde tuvo como desenlace la Primera Guerra Mundial (PGM).

Durante esta etapa hay que tener en cuenta que las potencias se preparaban para la guerra (la Paz Armada). Existía una severa carrera armamentista, se establecieron alianzas militares fijas: Por un lado estaba la Entente o los Aliados, con Francia, Gran Bretaña, Rusia y posteriormente Estados Unidos a la cabeza. Contra las Potencias centrales, con los Imperios Alemán, Austro-Húngaro y Turco como referentes.

Entre estos bandos existía una frenética búsqueda de nuevas áreas para colonizar y esa competencia fue la que culminó con el enfrentamiento armado.

Hasta 1914 (inicio de la PGM) el mundo tenia un sistema multipolar, a partir del nacimiento de la URSS (Unión de Republicas Socialistas Soviéticas) se pasa de un sistema multipolar homogéneo a uno heterogéneo. Después de la gran conflagración con el triunfo de la Entente, surgen nuevas naciones, además la revolución bolchevique se consolida en la Unión Soviética, y es así que se va desmoronando el sistema eurocéntrico.

En 1939 explota la Segunda Guerra Mundial (SGM), que según algunos autores fue la continuación de la primera, los bandos fueron similares, salvo algunos rasgos distintivos. Por un lado estaban las potencias del Eje: La Alemania nazi, la Italia fascista y el Japón de Hirohito. Por el otro se encontraban los Aliados: Con Francia y Gran Bretaña, al que se sumaron después la Unión Soviética y Estados Unidos.

La SGM culmina con la derrota del Eje y sus aliados. Es así que entre 1914 y 1945 sucedieron las dos guerras mundiales, que demuestran que fueron desatadas por la disparidad económica y militar de las potencias enfrentadas.

Después de la SGM el sistema toma un giro, donde la conferencia de Yalta marca el nacimiento de un mundo bipolar y la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, con sus respectivos bloques (capitalista y socialista). Sin embargo, este sistema resquebraja su bipolaridad, cuando aparecen los terceros en discordia, China, la Francia de De Gaulle y el surgimiento de los países del Tercer mundo con el Movimiento de Países no Alineados (NOAL).

Cabe destacar que este sistema era heterogéneo, ya que los dos bloques tenían una visión distinta del mundo confrontando directamente.

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos basó su estrategia en la presunta contención a la influencia de la Unión Soviética y su expansión territorial e ideológica. Este enfrentamiento fue la clave de las relaciones internacionales mundiales durante casi medio siglo y se libró en los frentes político, económico y propagandístico.

En el frente militar el enfrenamiento fue indirecto y limitado, pese a la exagerada carrera armamentística de ambos bloques, y a la gran cantidad de ojivas nucleares que poseían. El concepto de Destrucción Mutua Asegurada (MAD por sus siglas en ingles), fue el que de algún modo contuvo la tan temida guerra termonuclear.

Pero no olvidemos, que en esta etapa hubo momentos calientes que hicieron tambalear la llamada coexistencia pacifica: La Guerra de Corea (1951-1953), la crisis del canal de Suez (1956), la crisis de Berlín (1958-1962), y la más riesgosa, la crisis de los misiles en Cuba (1962).

Finalmente, este sistema mundial se derrumba cuando cae el Muro de Berlín en 1989 y se desintegra la Unión Soviética en 1991. Desde ese año hasta mediados del 2001, Estados Unidos era la superpotencia triunfante y única en el tablero internacional, y se puede decir que durante esos años existía un mundo unipolar.

Sin embargo, algunos autores señalan que después de la caída del bloque soviético, Washington perdió su principal enemigo y la vez su influencia. Desde entonces el país norteamericano buscó un nuevo adversario para seguir teniendo esa influencia. Así pasaron Irak con Saddan Hussein, los serbios, pero no funcionó del todo, porque realmente no representaban una amenaza mundial.

Es así que los hechos del 11 de septiembre de 2001 presentaron un nuevo enemigo para Estados Unidos y el mundo que dice liderar, el “terrorismo global”, con Osama Bin Laden y Al-Qaeda a la cabeza, por el momento, encarnan ese gran adversario que Washington andaba buscando.

¿Por qué por el momento?, sencillamente si es que el fantasma de Bin Laden deja de ser funcional a sus políticas imperialistas, los halcones de Washington, en su burdo “Eje del mal” tiene objetivos alternativos en pos de sus intereses, Irán, Corea del Norte, Siria, Libia, Cuba, Venezuela, son solo algunos ejemplos.

De ese modo nos encontramos en un nuevo proceso de cambio en el orden mundial. Muchos son los analistas que promueven que este nuevo orden será de carácter multipolar. Pero en los hechos concretos plasmados hasta la fecha, la situación parece ser otra.

En primer lugar, la política exterior estadounidense patentada en su documento denominado “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” (PNAC, por sus siglas en ingles), se basa en preceptos como la afirmación de que “la política exterior y de defensa estadounidense va a la deriva” y reclama “una política de fortalecimiento militar y claridad moral”.

Además, bajo la mirada de los “neocons” esta contemplado establecer en todo el planeta, lo que sus integrantes llaman la “Pax Americana”. El objetivo esencial consiste en transformar por la fuerza de las armas a Estados Unidos en la única superpotencia y en un imperio planetario.

Varios analistas sostienen, que en la actualidad el sistema internacional tiene un carácter unipolar en el sentido militar, por la supremacía de Estados Unidos. Multipolar en el sentido político-económico, dado que las economías de la Unión Europea (UE), de Japón y China principalmente, disputan mercados con la estadounidense. Y heterogéneo en base a las regiones, nacionalismos y conceptos religiosos, teniendo como gran ejemplo al mundo islámico y su visión del mundo distinta al occidental.

En la segunda parte de este artículo se trazarán algunos hechos contemporáneos, donde se puede ver que hasta la actualidad Estados Unidos aun cuenta con rasgos unilaterales y apunta a un mundo unipolar regido bajo su tutela. Pero al mismo tiempo existen voces que apuntan a conformar un sistema multilateral. En ese marco se delineará que rol pueden jugar el Mercado Común del Sur (Mercosur) y Latinoamérica, en esta etapa de transición que vive el tablero internacional.

Fuente: Agencia Periodística del MERCOSUR (APM), Mar del Plata / Argentina
http://www.prensamercosur.com.ar