Lo más incompresible dentro de las relaciones no tanto diplomáticas como de intereses mutuos así sean bilaterales o multilaterales, acaba de suceder en el Reino Unido, cuando la televisión británica anuncia con todo el bombo necesario que presentará un melodrama hipotético acerca del magnicidio del actual presidente de Estados Unidos de América, George W. Bush, en lo que se ha interpretado como una crítica a la guerra intervencionista que alcanza al gobierno del primer ministro, Tony Blair.

Seguramente para el mundo latino, que nos incluye, nos parecerá un verdadero atentado a la solidez misma de lo que ellos mismos los aliados de la gran potencia mundial, sin embargo las libertades en estos casos están más que resguardas y los ingleses, con su tradicional flema, verán el programa del magnicidio del vaquero de Texas.

Obviamente que las reacciones no tardaron en aparecer ante el anuncio de que “Asesina la Televisión Británica a George W. Bush”. El melodrama de la pantalla chica sobre el hipotético magnicidio indigna a los republicanos estadounidenses, y de inmediato se hicieron sentir los reclamos.

Según la información que hemos recogido el drama televisivo mostrará al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como la víctima de un asesinato ficticio. La muerte de un presidente (Death of a President) utiliza imágenes generadas por computadora y material grabado para mostrar cómo el mandatario estadounidense muere en la ciudad de Chicago en 2007 tras recibir un disparo durante una protesta contra la guerra de Irak.

El drama de 90 minutos, que obviamente se inscribe en una crítica y rechazo severo de las guerras intervensionistas de la gran potencia, utiliza el incidente para explorar los efectos de la denominada “guerra contra el terror” en ese país, principal método mediático que ha utilizado la administración Bush para tener atemorizado y doblegado al pueblo que gobierna mediante una estrategia electorera, ajena al voto popular.

En otra parte de la información se dice que la producción de estilo documental será estrenada mundialmente en el Festival de Cine de Toronto ­que se llevará a cabo en septiembre­ antes de salir al aire por el canal productor digital británico More4.

En “La muerte de un presidente”, el mandatario es confrontado por una protesta en contra de la guerra en Irak cuando llega a la ciudad. Seguidamente, a la salida de una reunión ­donde pronuncia un discurso a la cúpula empresarial estadounidense­ Bush es asesinado por un francotirador. Durante las siguientes semanas, la investigación sobre la muerte del mandatario se centra en un hombre nacido en Siria.

Por su parte Peter Dale, director de More4, canal que realizó el drama, describió la producción como “una crítica que llama a la reflexión” de la sociedad estadounidense contemporánea. “Es una pieza extraordinariamente apasionante y poderosa. Un drama construido como un documental que examina el asesinato de George W. Bush, hecho que se convierte en el punto de partida de una interesante historia detectivesca”.

Y sigue en su argumentación: “Es un examen político mordaz de los efectos que la guerra contra el terror que tuvieron sobre la política”. Estoy seguro, dijo, de que habrá gente que se disgustará al ver el drama pero cuando lo ves te das cuenta de que es una pieza sofisticada. No es sensacionalista o simplista sino un drama poderoso y que provoca reflexión. Espero que la gente se dé cuenta de que hay buena intención detrás de él”.

En las protestas contra film televisivo se advierte que el mismo pudiera provocar un evento igual en la realidad y desde ahora los republicanos piden su cancelación. No creemos que ello ocurra, el coraje y el desengaño en Gran Bretaña es de una dimensión nunca vista. La crítica triunfara, sin duda, sobre los que siempre quieren socavar las libertades de prensa y expresión, aunque ésta -es de considerarse- es dura, fuerte e inusitada.

– Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor, vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.